Cada uno de los sexos se engaña acerca del otro. Esto hace que, en el fondo, se honren y amen sólo a sí mismos (o a su propio ideal, para expresarlo de manera más grata). Así, el varón quiere pacífica a la mujer. Pero justo la mujer es, lo mismo que el gato, no-pacífica por esencia, aunque se haya ejercitado muy bien en ofrecer una apariencia de paz.
1 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.