Nuestro sentido para observar si otros perciben nuestras flaquezas es mucho más fino que nuestro sentido para observar las flaquezas de otros, de lo que se deduce, por tanto, que es más fino de lo necesario.
Nuestro sentido para observar si otros perciben nuestras flaquezas es mucho más fino que nuestro sentido para observar las flaquezas de otros, de lo que se deduce, por tanto, que es más fino de lo necesario.