Espíritus sutiles, a los que nada les queda más lejos que una trivialidad, descubren a menudo, tras mucho vagar y trepar por todo género de senderos de montaña, una trivialidad, y se alegran mucho de ello, para asombro de los no sutiles.
Espíritus sutiles, a los que nada les queda más lejos que una trivialidad, descubren a menudo, tras mucho vagar y trepar por todo género de senderos de montaña, una trivialidad, y se alegran mucho de ello, para asombro de los no sutiles.