Quien venera de tal modo que crucifica a quien no venera, forma parte de los verdugos de su partido. Nos guardamos de darle la mano, aunque pertenezca a nuestro propio partido.
Quien venera de tal modo que crucifica a quien no venera, forma parte de los verdugos de su partido. Nos guardamos de darle la mano, aunque pertenezca a nuestro propio partido.