Es raro que nos rompamos una pierna mientras vamos subiendo fatigosamente la cuesta de la vida, pero sí cuando empezamos a facilitarnos las cosas y a elegir los caminos fáciles.
Es raro que nos rompamos una pierna mientras vamos subiendo fatigosamente la cuesta de la vida, pero sí cuando empezamos a facilitarnos las cosas y a elegir los caminos fáciles.