Ninguno de los medios de consuelo le hace tanto bien al menesteroso de ellos como el asegurarle que para su caso no hay consuelo. Hay en ello tal distinción que esos hombres vuelven a levantar cabeza.
Ninguno de los medios de consuelo le hace tanto bien al menesteroso de ellos como el asegurarle que para su caso no hay consuelo. Hay en ello tal distinción que esos hombres vuelven a levantar cabeza.