Quedarse quieto, tendido, y pensar poco es el medicamento más barato para todas las enfermedades del alma, y, si ponemos buena voluntad en ellos, va volviéndose más agradable a cada hora que se lo emplea.
Quedarse quieto, tendido, y pensar poco es el medicamento más barato para todas las enfermedades del alma, y, si ponemos buena voluntad en ellos, va volviéndose más agradable a cada hora que se lo emplea.