Para llegar a ser sabio es preciso querer vivir ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Muy peligroso es eso, ciertamente; más de un «sabio» ha sido devorado al hacerlo.
Para llegar a ser sabio es preciso querer vivir ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Muy peligroso es eso, ciertamente; más de un «sabio» ha sido devorado al hacerlo.