Es preciso que digas adiós, al menos por algún tiempo, a aquello que quieres conocer y medir. Sólo cuando has abandonado la ciudad ves la altura a que se elevan sus torres por encima de las casas.
Es preciso que digas adiós, al menos por algún tiempo, a aquello que quieres conocer y medir. Sólo cuando has abandonado la ciudad ves la altura a que se elevan sus torres por encima de las casas.