Que se me perdone esta arrogante afirmación: precisamente porque yo tengo una concepción más alta y más honda, también más científica, de la mujer que sus emancipadores y emancipadoras, me opongo a su emancipación. Yo sé mejor dónde está el punto fuerte de las mujeres y digo de ellas: «No saben lo que hacen». ¡Con sus aspiraciones actuales están diluyendo sus instintos!