La verdadera proeza y obra maestra del hombre bueno no consiste en atacar la causa y seguir amando a la persona, sino en algo mucho más difícil, en defender la propia causa sin amargarle o querer amargarle el corazón a quien la ataca. La espada del ataque es honrada y ancha, la de la defensa acaba ordinariamente en punta.

La defensa es moralmente más difícil que el ataque

3 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.