Es raro que alguien que se ha hecho famoso no se vuelva por ello cobarde y ridículo. Los seguidores, que son masa, se adhieren siempre a sus debilidades y exageraciones y tienen fácil el convencerlo de que vea en eso su virtud, su vocación. ¿Ha ocurrido alguna vez que un gran hombre haya sido reconocido por sus contemporáneos en lo que él es grande?, ¿se ha convertido alguna vez un hombre famoso en el enemigo de sus seguidores? Schopenhauer se convirtió en el bufón de su fama antes de tenerla.