Derecho a engendrar hijos lo tienen los padres que sienten muy hondo sus insuficiencias y aspiran continuamente a ascender a las cimas del intelecto y del corazón. Por un lado, transmiten al hijo esa inclinación, ese anhelo; por otro, le comunican ya muchas grandes indicaciones sobre lo que de verdad merece ser deseado. Y sólo de esas indicaciones suele estar realmente agradecido a sus padres el adulto.