La ciencia moderna tiene como meta el menor dolor posible, la vida más larga posible; es decir, una especie de eterna bienaventuranza, ciertamente muy modesta en comparación con la prometida por las religiones.
La ciencia moderna tiene como meta el menor dolor posible, la vida más larga posible; es decir, una especie de eterna bienaventuranza, ciertamente muy modesta en comparación con la prometida por las religiones.