Lo último que se le ocurre a quien es honesto consigo en público es darse importancia por esa honestidad, pues sabe muy bien por qué es honesto, por la misma razón por la que otros prefieren la apariencia y el disimulo.
Lo último que se le ocurre a quien es honesto consigo en público es darse importancia por esa honestidad, pues sabe muy bien por qué es honesto, por la misma razón por la que otros prefieren la apariencia y el disimulo.