Saliéndose un día la hoja de afeitar de su mango, que le sirve también de estuche, y habiéndose expuesto al sol, lo vio reflejado en su cuerpo, de lo que se envaneció grandemente y volviendo atrás su pensamiento, exclamó:

La navaja de afeitar

1 Visualizaciones

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.