La virtud de la gratitud es, según se dice, muy general en los pájaros llamados abubillas los cuales, reconocidos del beneficio recibido del padre y de la madre con la vida y la alimentación, cuando ven que están viejos, les construyen un nido, les dan calor y les procuran de comer. Les arrancan con el pico las plumas viejas y feas y, empleando ciertas hierbas, les devuelven la vista, de modo que tornan a ser felices.