Su cuerpo es tan resplandeciente que no proyecta sombra. No pierde su luz después de muerto. No le caen jamás las plumas, y si una se le arranca, deja ésta de resplandecer.
Su cuerpo es tan resplandeciente que no proyecta sombra. No pierde su luz después de muerto. No le caen jamás las plumas, y si una se le arranca, deja ésta de resplandecer.