Las palomas son parangón de ingratitud; en efecto, cuando llegan a la edad en que no necesitan más ser alimentadas, empiezan a pelear con el padre y no termina la lucha hasta que el hijo desaloja al padre y le roba su compañera.
Las palomas son parangón de ingratitud; en efecto, cuando llegan a la edad en que no necesitan más ser alimentadas, empiezan a pelear con el padre y no termina la lucha hasta que el hijo desaloja al padre y le roba su compañera.