Se asemeja al cuervo que, observando la blancura de sus pichones, con gran dolor se aleja de ellos, los abandona con tristes lamentaciones y no los alimenta hasta que les ve algunas pocas plumas negras.
Se asemeja al cuervo que, observando la blancura de sus pichones, con gran dolor se aleja de ellos, los abandona con tristes lamentaciones y no los alimenta hasta que les ve algunas pocas plumas negras.