Los hombres defendían a mano armada sus pequeños refugios contra los leones, lobos y otras fieras rapaces que buscaban allí su salvación. ¡Cuántos espantosos rumores se oían a través del aire oscuro, sacudido por rayos y truenos, destructores de cuanta cosa hallaban en su camino! ¡Cuántos habríais visto taparse los oídos para esquivar los inmensos estrépitos que causaban en el aire la furia de los vientos y la lluvia y los truenos que sacudían el cielo, iluminado por los relámpagos!
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