Se puede comparar la virtud de la justicia con el rey de las abejas, el cual ordena y dispone todas las cosas razonablemente; manda a algunas que vayan a las flores, a otras que trabajen, a otras que peleen contra las avispas, a otras que quiten las inmundicias, a otras que acompañen y escolten al rey. Cuando es viejo y pierde las alas, lo transportan, y si alguna falta a este deber, la castigan sin remisión.