Se ha escrito que el castor, cuando los cazadores lo persiguen a causa de la virtud medicinal de sus testículos, sabiéndolo, se detiene, si no puede huir, los corta con sus afilados dientes, y los abandona a sus enemigos.
Se ha escrito que el castor, cuando los cazadores lo persiguen a causa de la virtud medicinal de sus testículos, sabiéndolo, se detiene, si no puede huir, los corta con sus afilados dientes, y los abandona a sus enemigos.