El gran elefante posee por naturaleza lo que rara vez se encuentra en los hombres: probidad, prudencia, equidad y observancia religiosa. Al renovarse la Luna, va a purificarse en los ríos, lavándose solemnemente y, después de saludar el planeta, vuelve a las selvas. Cuando se enferma, se echa con el lomo sobre e suelo y arroja hierbas hacia el cielo como si quisiera hacer un sacrificio.

Elefante

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