No debemos llamar la música con otro nombre que el de hermana de la pintura, ya que está subordinada al oído, sentido que viene después del de la visión. Ella compone la armonía, mediante la conjunción de sus partes proporcionales en un mismo tiempo, está obligada a nacer en uno o en varios espacios armónicos; esos espacios circundan la proporcionalidad de los miembros que componen, a la manera como lo hace el contorno de los miembros que constituyen la belleza humana.