Para concluir, la poesía ocupa el grado más alto de comprensión para los ciegos; y la pintura, para los sordos. Diremos, pues, que la pintura es superior a la poesía por cuanto apela a un sentido mejor y más noble; y esta nobleza ya hemos probado que es tres veces mayor que la de cada uno de los tres sentidos del oído, del olfato y del tacto, mostrando que, de tener que elegir, preferiríamos perder juntamente el oído, el olfato y el tacto, antes que la vista.