Todo cuerpo que se mueve con rapidez parece teñir de su propio color su trayectoria. El relámpago que rompe las nubes sombrías, se asemeja en la rapidez de su curso a una culebra luminosa. Imprimid a un tizón un movimiento circular, y aparecerá un círculo de fuego. Este fenómeno resulta de que la impresión es más rápida que el juicio. Cuando pasamos de la claridad a la sombra, ésta nos parece más oscura, hasta tanto que el ojo haya perdido la impresión de la claridad.