Así como un cuerpo que se mueve con lentitud en sentido contrario a su tendencia natural se vuelve después en tanto más empuje, mientras que aquel que retorna tras frecuentes pero breves recorridos adquiere poco empuje en cada intervalo, así también el estudio de una misma materia, hecho con largos intervalos de tiempo, permite al juicio hacerse más perfecto y más capaz de reconocer los errores. Lo mismo hace el ojo del pintor para criticar su obra.