Si pretendieras afirmar que las ondas los transportaron, te contestaría que su peso les impide moverse, de otro modo que arrastrándose sobre el fondo; y si te niegas a concederme esto, tendrás que confesar por lo menos que ellos hubieran debido quedar en las cimas de los más altos montes o en los lagos que éstos encierran; como ser el Lago Mayor o los de Lario, Como, Fiésole, Perugia, etc.