¡Oh, Naturaleza negligente! ¿Por qué eres tan parcial y no tratas a tus hijos como una buena madre, sino como una cruel e implacable madrastra? Veo a tus hijos entregados al servicio ajeno, sin ninguna ventaja para ellos, recibiendo por remuneración del bien que nos hacen cruelísimos martirios, y agotando su vida en beneficio de su verdugo. (Acémilas).