¡Oh, tiempo!, por tu causa los duros dientes de la vejez, poco a poco y con lenta muerte, consumen todas las cosas. Elena, mirando al espejo las marchitas arrugas de la vejez en su rostro, dolíase y pensaba que había sido raptada dos veces. Comentarios (0) ShareOn Compartir Facebook WhatsApp X Iniciar sesión para publicar un comentario.