Sólo engañan vuestros juicios cuando de ella se prometen efectos que no pueden hallar su causa en nuestras experiencias. Porque, dado un principio, es necesario que cuanto de él se deduzca sea verdadera consecuencia de tal principio, a menos que exista impedimento; y si lo hay, el efecto que debía derivarse de dicho principio participará tanto más o tanto menos del impedimento, cuando éste supere a dicho principio o sea menos potente que él.