Equivocadamente se lamentan los hombres de la experiencia, acusándola con suma acritud de ser falaz. Pero dejad en paz a la experiencia y dirigid tales lamentaciones contra vuestra ignorancia, que os extravía con vanos y necios deseos, hasta prometeros de la experiencia cosas que no están en su poder. Así tachan, pues, los hombres de falaz a la inocente experiencia achacándole, sin razón, mentirosas demostraciones.
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