Las mujeres, que solamente por el matrimonio conquistan la libertad; que tiene inteligencia y no se atreven a discurrir; que tienen corazón, y ni a sentir se atreven; que poseen ojos y oídos sin atreverse a ni a mirarni a oír; que no se presentan sino para que se les tome por estúpidas; que están condenadas siempre a nimiedades, a frivolidades y a preceptos, son desde luego bastante inclinadas al matrimonio.