Es realmente desafortunado que la sobredosis de relaciones públicas de Madonna y sus actividades extraprofesionales -mostrar sus pechos en una presentación de modelos de Jean Paul Gaultier, por ejemplo- hayan eclipsado sus logros artísticos haciendo muy difícil, si no imposible, que la gente cultivada y con criterio la reconozca como la gran artista que indudablemente es