Poema En Tiempo Vegetal

POEMA EN TIEMPO VEGETAL

A José Clemente Orozco

En este bosque en que los árboles

tienen historia

y se acompañan espaciosos

a tiempo en luz,

a tiempo en sombra,

saqueo al aire los flautines

en que los pájaros devoran

la soledad húmeda y viva

de la raíz y la memoria.


Sonoramente en cuerpo y alma

siento el calor

con que de enérgicas prisiones,

la luz solar se liberó.

Y estoy cantando entre los árboles

y en el follaje de mi voz

pican los pájaros del viento

lentos rincones de sabor.


Entrar a un bosque cuando el día

todo llanura

con braserillos y alfileres

a piernas ricas desanuda,

es desnudar un tronco andante

y echarlo al agua a que se una

con materiales inasibles

de olvido imágenes fortuna.


Entrar a un bosque es adueñarse

de la opulencia

con que la vida en un instante

todas sus márgenes florea,

y da a sentir su cuerpo claro,

hondo a rumores de sorpresa:

la repentina mariposa, la rama antigua que se quiebra,

lo que ceñido y desligado

se toma o deja;

algo que cae y no sabemos

qué fue y en dónde y por qué suena.


Es este bosque en que los árboles

saben hablar

de aquel silencio de obsidiana

que en fuego tuvo pedestal:

joven Cuauhtémoc que algún día

pudo sus rocas alegrar

con los dinámicos enlaces

de este gran bosque patriarcal.


Joven Cuauhtémoc silencioso,

¿qué amanecer o atardecer

fue aquí en la pluma de tu paso

tu atardecer, tu amanecer,

y en los rumores deshilados

de oculta brisa

te suspiraron gigantescos

los ahuehuetes de tu ser?


Joven Cuauhtémoc, este pueblo

de árboles, lleno de vivir,

tierra amarrada con raíces

oculta en ti,

gasta en el sol de su arboleda

tesorería varonil

¿por qué algún día tu persona

ha de volver a estar aquí?


En este bosque en que los árboles

saben callar,

he hablado a solas, he llorado

y hasta mis manos vino a dar

esa hoja que siempre cae

y que es, tal vez, una señal.

Y así en mi pecho empieza a alzarse

entre hojas secas vendaval.


Entrar a un bosque en que los árboles

tienen historia

y se acompañan espaciosos

a tiempo en luz, a tiempo en sombra,

vale como entrar a un huerto

tan lleno de frutos que todo es sombra

y en el que uno pasa sin tocar nada

porque la sed y el hambre habitan siempre

nuestra boca.


¡Cuántas veces el joven Cuauhtémoc

vendrá a este bosque

a soñar con un pueblo saludable,

lleno de justicia y no pobre!

Y cuando se retira se estremece

todo el follaje como un pulmón enorme.

¡Hermosos y fuertes árboles!

Como estos árboles han de ser un día

en México, los hombres.


El hombre árbol sus palabras

ha extendido.

La tierra de marzo abre su entraña,

pronto recibirá la semilla...

El maíz erigirá su vara

y en su talle la mazorca feliz

multiplicará su fécula sacra.

Sitúala en el hecho preciso,

oh tierra que, desnuda, te vestirás con el agua.

Porque, como el maíz y como el árbol

se siembra y sonríe y sombrea,

también, la palabra.

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