Roque Dalton

Roque Dalton

1935–1975 · vivió 39 años -- --

Roque Dalton García fue un poeta, periodista y activista político salvadoreño, figura clave de la literatura centroamericana del siglo XX. Su obra poética se caracteriza por una profunda conexión con la realidad social y política de su país, abordando temas como la injusticia, la revolución y la identidad latinoamericana con un lenguaje vigoroso y a menudo irónico. A pesar de su intensa actividad literaria, su vida estuvo marcada por el exilio y la lucha armada, lo que influyó significativamente en su escritura, dotándola de una urgencia y una carga testimonial únicas. Su legado perdura como símbolo de la resistencia y la búsqueda de la justicia social a través de la palabra poética.

n. 1935-11-24, San Miguel de la Frontera · m. 1975-05-10, Quezaltepeque

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Desnuda, de El turno del ofendido

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
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Poemas

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Desnuda, de El turno del ofendido

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
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