Matrimonio

Poemas en este tema

Pablo Neruda

Pablo Neruda

El Joven Monarca

Como continuación de lo leído y precedente de la
página que sigue debo encaminar mi estrella al territorio
amoroso.



Patria limitada por dos largos brazos cálidos, de larga
pasión paralela, y un sitio de oros defendidos por sistema y
matemática ciencia guerrera. Sí, quiero casarme con la
más bella de Mandalay, quiero encomendar mi envoltura terrestre
a ese ruido de la mujer cocinando, a ese aleteo de falda y pie desnudo
que se mueven y mezclan como viento y hojas.


Amor de niña de pie pequeño y gran cigarro, flores de
ámbar en el puro y cilíndrico peinado, y de andar en
peligro, como un lirio de pesada cabeza, de gruesa consistencia.


Y mi esposa a mi orilla, al lado de mi rumor tan venido de lejos, mi
esposa birmana, hija del rey.



Su enrollado cabello negro entonces beso, y su pie dulce y perpetuo: y
acercada ya la noche, desencadenado su molino, escucho a mi tigre y
lloro a mi ausente.
1.065
Gil Vicente

Gil Vicente

Cantigas

Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.

Mas quiero vivir segura
nesta sierra a mi soltura,
que no estar en ventura
si casaré bien o no.

Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.

Madre, no seré casada
por no ver vida cansada,
o quizá mal empleada
la gracia que Dios me dio.

Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.

No será ni es nacido
tal para ser mi marido;
y pues que tengo sabido
que la flor yo me la só.

Dicen que me case yo:
no quiero marido, no.
984
Rubén Darío

Rubén Darío

Bouquet

Un poeta egregio del país de Francia,
que con versos áureos alabó el amor,
formó un ramo armónico, lleno de elegancia,
en su Sinfonía en Blanco Mayor.

Yo por ti formara, Blanca deliciosa,
el regalo lírico de un blanco bouquet,
con la blanca estrella, con la blanca rosa
que en los bellos parques del azul se ve.

Hoy que tú celebras tus bodas de nieve
(tus bodas de virgen con el sueño son),
todas sus blancuras Primavera llueve
sobre la blancura de tu corazón.

Cirios, cirios blancos, blancos, blancos lirios,
cuello de los cisnes, margarita en flor,
galas de la espuma, ceras de los cirios
y estrellas celestes tienen tu color.

Yo, al enviarte versos, de mi vida arranco
la flor que te ofrezco, blanco serafín.
¡Mira cómo mancha tu corpiño blanco
la más roja rosa que hay en tu jardín!
781
Gabriela Mistral

Gabriela Mistral

La Rata

Una rata corrió a un venado
y los venados al jaguar,
y los jaguares a los búfalos,
y los búfalos a la mar...

¡Pillen, pillen a los que se van!
¡Pillen a la rata pillen al venado,
pillen a los búfalos y a la mar!

Miren que la rata de la delantera
se lleva en las patas lana de bordar,
y con la lana bordo mi vestido,
y con el vestido me voy a casar.

¡Suban y pasen la llanada,
corran sin aliento, sigan sin parar.
Vuelen por la novia, y por el cortejo,
y por la carroza y el velo nupcial.
1.336
Evaristo Carriego

Evaristo Carriego

En El Cuarto De La Novia

Se levantaron de la mesa
y fueron a ver el vestido
de la novia:

¡Qué lindo estaba,
tan blanco, tan blanco! ¡Qué lindo!
¿Y la novia? ¡Ay, la novia! Cómo
tenía de alegre la cara
Todos los ojos la miraron
Y ella se puso colorada.
«¡Señora, señora!»

Le llovieron
las alusiones y las bromas
de las muchachas. ¡Qué palabra,
qué palabra tan dulce! : ¡Novia!
Alguna recordó entre burlas
ingenuas lo del primer beso:
«¡Había que verla, muchachas!
Valía la pena, por cierto».
Y cuando empezaba:

«Una noche».
Se le heló en los labios la risa.
¡Ave María! ¡De qué modo
más raro miraba la prima!
530
Evaristo Carriego

Evaristo Carriego

Sola

¡Ah, por fin sola! Te dejaron
las buenas amigas, las locas
de siempre.
¡Qué alegres se fueron!,
¡Qué risas las suyas!
¡La zonza!,
Te dijeron al irse. ¡Es claro,
parecías tan triste!
Bueno.
Por fin estás sola No hay nadie,
todas las amigas se fueron
y se halla en silencio la casa.
La abuela descansa, y los chicos
en el distante comedor
juegan despacio, sin dar gritos.
Apenas si afuera, en la calle,
persiste un rumor apagado
de voces. Estás sola, sola,
en la paz grave de tu cuarto.
Vela un momento, y cuando tengas
el corazón bien en reposo
duerme como no duermes hace
mucho: con un sueño de novia.
La última noche de novia
Llegó pronto, ¿Verdad? Mañana
adiós cuartito de soltera,
adiós camita, adiós almohada
del sueño lejano y querido
que no volverá
¿Te sorprende
pensar en eso? Tan sereno,
tan dulce que ahora parece.
¡Por fin vino el novio! Fue larga,
muy larga la espera, ¿Recuerdas?,
Pasaban los años y nada,
ninguno ¡Quedarte soltera!
¡Ay!, Bien lo temías.
En vano
los tiernos coloquios. ¡Qué rabia!,
Aquellas preguntas del primo,
¡Torpe, ciego!
¿Cuándo te casas?
Por fin vino el novio, y por fin
la última noche de novia.
Llegó pronto, ¿Verdad? ¡Tan pronto!
Mañana, mañana
¡Bah! ¿Lloras?
437
José Martí

José Martí

En Un Campo Florido

En un campo florido en que retoñan
Al Sol de abril las campanillas blancas,
Un coro de hombres jóvenes espera

A sus novias gallardas.

Tiembla el ramaje, canta y aletean
Los pájaros: las silvias de su nido
Salen, a ver pasar las lindas mozas

En sus blancos vestidos.

Ya se van en parejas por lo oscuro
Susurrando los novios venturosos:
Volverán, volverán dentro de un año

Más felices los novios.

Sólo uno, el más feliz, uno sombrío,
Con un traje más blanco que la nieve,
Para nunca volver, llevaba al brazo

La novia que no vuelve.
888
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Himeneo

HIMENEO


A la señora Laura Martínez de Alba


Resígnanse los novios

con subconsciente pánico,

al soso parabién

del concurso inórganico.

Al fin, va la consorte

al pecho del anciano, cuyo porte

patriarcal solemniza

las bodas de su vástago

que lo trajeron de su hogar del Norte.

Y la agobiada mano agricultora

sumérgese en el raso de la espalda,

como la Tradición en el dechado

de la Aurora.

Sobre la luz del raso

se retarda y se engríe

la mano, como una rancia pena

en un tablero vívido que ríe.

Mano agrietada, rígida y terrosa,

que en el vaso metálico se posa,

cual si fuera una nuez

sobre la nitidez

de prístina bandeja inoficiosa...


504
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Cuaresmal

Tu paz —¡oh paz de cada día!—
y mi dolor que es inmortal,
se han de casar, Amada mía,
en una noche cuaresmal.

Quizá en un Viernes de Dolores,
cuando se anuncian ya las flores
y en el altar que huele a lirios
el casto pecho de María
sufre por nos siete martirios;
mientras la luna, Amada mía,
deja caer sus tenues franjas
de luz de ensueño sideral
sobre las místicas naranjas
que, por el arte virginal
de las doncellas de la aldea,
lucen banderas de papel
e irisaciones de oropel
sobre la piel que amarillea.

Fuensanta: al amor aventurero
de cálidas mujeres, azafatas
súbditas de la carne, te prefiero
por la frescura de tus manos gratas.

Yo te convido, dulce Amada,
a que te cases con mi pena
entre los vasos de cebada
la última noche de novena.

Te ha de cubrir la luna llena
con luz de túnica nupcial
y nos dará la Dolorosa
la bendición sacramental.

Y así podré llamarte esposa,
y haremos juntos la dichosa
ruta evangélica del bien
hasta la eterna gloria.


AMÉN.
447
Francisco Villaespesa

Francisco Villaespesa

La Rueca

La virgen hilaba,
la dueña dormía,
la rueca giraba
loca de alegría.

¡Cordero divino,
tus blancos vellones
no igualan al lino
de mis ilusiones!

Gira, rueca mía,
gira, gira al viento,
que se acerca el día
de mi casamiento.

Gira, que mañana
cuando el alba cante
la clara campana,
llegará mi amante.

Hila con cuidado
mi velo de nieve,
que vendrá el amado
que al altar me lleve.

Se acerca; lo siento
cruzar la llanura,
me trae la ternura
de su voz el viento.

Gira, gira, gira,
gira, rueca loca,
mi amado suspira
por besar mi boca.

Cordero divino,
tus blancos vellones
no igualan al lino
de mis ilusiones.

La niña cantaba,
la dueña dormía,
la luz se apagaba
y sólo se oía

la voz crepitante
de leña reseca
y el loco y constante
girar de la rueca.
362
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Alejandrinos Eclesiásticos

Tú, Fuensanta, me libras de los lazos del mal;
queman mi boca exangüe de Isaías los carbones;
por ti me dan los cielos profundas contriciones
y el ensueño me otorga su gracia episcopal.

Para comer las viandas del convite nupcial
en que se han desposado nuestros dos corazones,
tomo el báculo y ciño mis pies y mis riñones
cual se hacía en las fiestas del Cordero Pascual.

Las llaves con que he abierto tu corazón, mis llaves
sagradas son las mismas de Pedro el Pescador;
y mis alejandrinos, por tristes y por graves,

son como los versículos proféticos de un canto,
y hasta las doce horas de mis días de amor
serán los doce frutos del Espíritu Santo.
397
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Como En Cera Imprimir Sello Podría

Como en cera imprimir sello podría
lo mismo que en aquel fuese esculpido,
de aquel anillo, que en señal ha sido
dado de la fe vuestra a la fe mía,

el nombre me quedó que en él tenía,
desde el dedo en el alma así imprimido
que en el mismo metal fue convertido
el corazón, que mal se defendía.

Bien fue que fuese así, porque mudado
en oro el corazón siempre se vea
mientras se abrasa más, más afinado.

Vencerme otra beldad ninguno crea:
que nadie compra esclavo señalado
do el nombre del señor escrito sea.
331
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Tal vez nos casemos
este año

amor mío, y
tengamos una
casita

Y tal vez
se publique mi libro,

O nos vayamos los dos
al extranjero

Tal vez caiga Somoza
amor mío
652
Juan de Iriarte

Juan de Iriarte

Epigrama Los Malcasados

Cuando a alguno se pretende
casar contra su deseo,
el hacha apaga Himeneo,
y Tesífone la enciende.
493
Francisco de Quevedo y Villegas

Francisco de Quevedo y Villegas

Casamiento Ridículo

Trataron de casar a Dorotea
Los vecinos con Jorge el extranjero,
De mosca en masa gran sepulturero
Y el que mejor pasteles aporrea.

Ella es verdad que es vieja, pero fea,
Docta en endurecer pelo y sombrero;
Faltó el ajuar y no sobró dinero,
Mas trájole tres dientes de librea.

Porque Jorge después no se alborote
Y tabique ventanas y desvanes,
Hecho tiesto de cuernos el cogote,

Con un guante, dos moños, tres refranes
Y seis libras de zarza, llevó en dote
Tres hijas, una suegra y dos galanes.
765
Francisco de Quevedo y Villegas

Francisco de Quevedo y Villegas

Hastío De Un Casado Al Tercero Día

Antiyer nos casamos, hoy querría
Doña Pérez, saber ciertas verdades:
Decidme ¿cuánto número de edades
Enfunda el Matrimonio en sólo un día?

Un antiyer soltero ser solía,
Y hoy casado, un sinfín de Navidades
Han puesto dos marchitas voluntades
Y más de mil antaños en la mía.

Esto de ser marido un año arreo,
Aun a los azacanes empalaga,
Todo lo cotidiano es mucho y feo.

Mujer que dura un mes se vuelve plaga,
Aun con los diablos fue dichoso Orfeo,
Pues perdió la mujer que tuvo en paga.
505
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Bodas De Perlas

Después de todo qué complicado es el amor breve

y en cambio qué sencillo el largo amor

digamos que éste no precisa barricadas

contra el tiempo ni contra el destiempo

ni se enreda en fervores a plazo fijo


el amor breve aún en aquellos tramos

en que ignora su proverbial urgencia

siempre guarda o esconde o disimula

semiadioses que anuncian la invasión del olvido

en cambio el largo amor no tiene cismas

ni soluciones de continuidad

más bien continuidad de soluciones


esto viene ligado a una historia la nuestra

quiero decir de mi mujer y mía

historia que hizo escala en treinta marzos

que a esta altura son como treinta puentes

como treinta provincias de la misma memoria

porque cada época de un largo amor

cada capítulo de una consecuente pareja

es una región con sus propios árboles y ecos

sus propios descampados sus tibias contraseñas


he aquí que mi mujer y yo somos lo que se llama

una pareja corriente y por tanto despareja

treinta años incluidos los ocho bisiestos

de vida en común y en extraordinario


alguien me informa que son bodas de perlas

y acaso lo sean ya que perla es secreto

y es brillo llanto fiesta hondura

y otras alegorías que aquí vienen de perlas


cuando la conocí

tenía apenas doce años y negras trenzas

y un perro atorrante

que a todos nos servía de felpudo

yo tenía catorce y ni siquiera perro

calculé mentalmente futuro y arrecifes

y supe que me estaba destinada

mejor dicho que yo era el destinado

todavía no se cuál es la diferencia


así y todo tardé seis años en decírselo

y ella un minuto y medio en aceptarlo


pasé una temporada en buenos aires

y le escribía poemas o pancartas de amor

que ella ni siquiera comentaba en contra

y yo sin advertir la grave situación

cada vez escribía más poemas más pancartas

realmente fue una época difícil


menos mal que decidí regresar

como un novio pródigo cualquiera

el hermano tenía bicicleta

claro me la prestó y en rapto de coraje

salí en bajada por la calle almería

ah lamentablemente el regreso era en repecho


ella me estaba esperando muy atenta

cansado como un perro aunque enhiesto y altivo

bajé de aquel siniestro rodado y de pronto

me desmayé en sus brazos providenciales

y aunque no se ha repuesto aún de la sorpresa

juro que no lo hice con premeditación


por entonces su madre nos vigilaba

desde las más increíbles atalayas

yo me sentía cancerbado y miserable

delincuente casi delicuescente


claro eran otros tiempos y montevideo

era una linda ciudad provinciana

sin capital a la que referirse

y con ese trauma no hay terapia posible

eso deja huellas en las plazoletas


era tan provinciana que el presidente

andaba sin capangas y hasta sin ministros


uno podía encontrarlo en un café

o comprándose corbatas en una tienda

la prensa extranjera destacaba ese rasgo

comparándonos con suiza y costa rica


siempre estábamos llenos de exilados

así se escribía en tiempos suaves

ahora en cambio somos exiliados

pero la diferencia no reside en la i


eran bolivianos paraguayos cariocas

y sobre todo eran porteños

a nosotros nos daba mucha pena

verlos en la calle nostalgiosos y pobres

vendiéndonos recuerdos y empanadas


es claro son antiguas coyunturas

sin embargo señalo a lectores muy jóvenes

que graham bell ya había inventado el teléfono

de aquí que yo me instalara puntualmente a las seis

en la cervecería de la calle yatay

y desde allí hacía mi llamada de novio

que me llevaba como media hora


a tal punto era insólito mi lungo metraje

que ciertos parroquianos rompebolas

me gritaban cachádome al unísono

dale anclao en parís


como ven el amor era dura faena

y en algunas vergüenzas

casi insdustria insalubre


para colmo comí abundantísima lechuga

que nadie había desinfectado con carrel

en resumidas cuentas contraje el tifus

no exactamente el exantemático

pero igual de alarmante y podrido

me daban agua de apio y jugo de sandía

yo por las dudas me dejé la barba

e impresionaba mucho a las visitas


una tarde ella vino hasta mi casa

y tuvo un proceder no tradicional

casi diría prohibido y antihigiénico

que a mi me pareció conmovedor

besó mis labios tíficos y cuarteados

conquistándome entonces para siempre

ya que hasta ese momento no creía

que ella fuese tierna inconsciente y osada


de modo que no bien logré recuperar

los catorce kilos perdidos en la fiebre

me afeité la barba que no era de apóstol

sino de bichicome o de ciruja

me dediqué a ahorrar y junté dos mil mangos

cuando el dólar estaba me parece a uno ochenta


además decidimos nuestras vocaciones

quiero decir vocaciones rentables

ella se hizo aduanera y yo taquígrafo


íbamos a casarnos por la iglesia

y no tanto por dios padre y mayúsculo

como por el minúsculo jesús entre ladrones

con quien siempre me sentí solidario

pero el cura además de católico apostólico

era también romano y algo tronco

de ahí que exigiera no sé qué boleta

de bautismo o tal vez de nacimiento


si de algo estoy seguro es que he nacido

por lo tanto nos mudamos a otra iglesia

donde un simpático pastor luterano

que no jodía con los documentos

sucintamente nos casó y nosotros

dijimos sí como dándonos ánimo

y en la foto salimos espantosos


nuestra luna y su miel se llevaron a cabo

con una praxis semejante a la de hoy

ya que la humanidad ha innovado poco

en este punto realmente cardinal


fue allá por marzo del cuarenta y seis

meses después que daddy truman

conmovido generoso sensible expeditivo

convirtiera a hiroshima en ciudad cadáver

en inmóvil guiñapo en no ciudad


muy poco antes o muy poco después

en brasil adolphe berk embajador de usa

apoyaba qué raro el golpe contra vargas

en honduras las inversiones yanquis

ascendían a trescientos millones de dólares

paraguay y uruguay en intrépido ay

declaraban la guerra a alemania

sin provocar por cierto grandes conmociones

en chile allende era elegido senador

y en haití los estudiantes iban a la huelga

en martinica aimé cesaire el poeta

pasaba a ser alcalde en fort de france

en santo domingo el PCD

se transformaba en PSP

y en méxico el PRM

se transformaba en PRI

en bolivia no hubo cambios de siglas

pero faltaban tres meses solamente

para que lo colgaran a villarroel

argentina empezaba a generalizar

y casi de inmediato a coronelizar


nosotros dos nos fuimos a colonia suiza

ajenos al destino que se incubaba

ella con un chaleco verde que siempre me gustó

y yo con tres camisas blancas


en fin después hubo que trabajar

y trabajamos treinta años

al principio éramos jóvenes pero no lo sabíamos

cuando nos dimos cuenta ya no éramos jóvenes

si ahora todo parece tan remoto será

porque allí una familia era algo importante

y hoy es de una importancia reventada


cuando quisimos acordar el paisito

que había vivido una paz no ganada

empezó lentamente a trepidar

pero antes anduvimos muy campantes

por otras paces y trepidaciones

combinábamos las idas y las vueltas

la rutina nacional con la morriña allá lejos

viajamos tanto y con tantos rumbos

que nos cruzábamos con nosotros mismos

unos eran viajes de imaginación qué baratos

y otros qué lata con pasaporte y vacuna


miro nuestras fotos de venecia de innsbruck

y también de malvín

del balneario solís o el philosophenweg

estábamos estamos estaremos juntos

pero cómo ha cambiado el alrededor

no me refiero al fondo con mugrientos canales

ni al de dunas limpias y solitarias

ni al hotel chajá ni al balcón de goethe

ni al contorno de muros y enredaderas

sino a los ojos crueles que nos miran ahora


algo ocurrió en nuestra partícula de mundo

que hizo de algunos hombres maquinarias de horror

estábamos estamos estaremos juntos

pero qué rodeados de ausencias y mutaciones

qué malheridos de sangre hermana

qué enceguecidos por la hoguera maldita


ahora nuestro amor tiene como el de todos

inevitables zonas de tristeza y presagios

paréntesis de miedo incorregibles lejanías

culpas que quisiéramos inventar de una vez

para liquidarlas definitivamente


la conocida sombra de nuestros cuerpos

ya no acaba en nosotros

sigue por cualquier suelo cualquier orilla

hasta alcanzar lo real escandaloso

y lamer con lealtad los restos de silencio

que también integran nuestro largo amor


hasta las menudencias cotidianas

se vuelven gigantescos promontorios

la suma de corazón y corazón

es una suasoria paz que quema

los labios empiezan a moverse

detrás del doble cristal sordomudo

por eso estoy obligado a imaginar

lo que ella imagina y viceversa


estábamos estamos estaremos juntos

a pedazos a ratos a párpados a sueños

soledad norte más soledad sur

para tomarle una mano nada más

ese primario gesto de la pareja

debí extender mi brazo por encima

de un continente intrincado y vastísimo

y es difícil no sólo porque mi brazo es corto

siempre tienen que ajustarme las mangas

sino porque debo pasar estirándome

sobre las torres de petróleo en maracaibo

los inocentes cocodrilos del amazonas

los tiras orientales de livramento


es cierto que treinta años de oleaje

nos dan un inconfundible aire salitroso

y gracias a él nos reconocemos

por encima de acechanzas y destrucciones


la vida íntima de dos

esa historia mundial en livre de poche

es tal vez un cantar de los cantares

más el eclesiastés y sin apocalipsis

una extraña geografía con torrentes

ensenadas praderas y calmas chichas


no podemos quejarnos

en treinta años la vida

nos ha llevado recio y traído suave

nos ha tenido tan pero tan ocupados

que siempre nos deja algo para descubrirnos

a veces nos separa y nos necesitamos

cuando uno necesita se siente vivo

entonces nos acerca y nos necesitamos


es bueno tener a mi mujer aquí

aunque estemos silenciosos y sin mirarnos

ella leyendo su séptimo círculo

y adivinando siempre quién es el asesino

yo escuchando noticias de onda corta

con el auricular para no molestarla

y sabiendo también quién es el asesino


la vida de pareja en treinta años

es una colección inimitable

de tangos diccionarios angustias mejorías

aeropuertos camas recompensas condenas

pero siempre hay un llanto finísimo

casi un hilo que nos atraviesa

y va enhebrando una estación con otra

borda aplazamientos y triunfos

le cose los botones al desorden

y hasta recomienda melancolías


siempre hay un finísimo llanto un placer

que a veces ni siquiera tiene lágrimas

y es la parábola de esta historia mixta

la vida a cuatro manos el desvelo

o la alegría en que nos apoyamos

cada vez más seguros casi como

dos equilibristas sobre su alambre

de otro modo no habríamos llegado a saber

qué significa el brindis que ahora sigue

y que lógicamente no vamos a hacer público
1.316
Rubén Darío

Rubén Darío

Se Ha Casado El Buen Antonio

Se ha casado el buen Antonio,
y es feliz con su mujer,
pues no hay otra más hermosa,
ni más dulce, ni más fiel,
ni más llena de cariño,
ni más falta de doblez,
ni más suave de carácter,
ni más fácil de caer...
619
Anónimo

Anónimo

Nuevas Te Traygo, Carillo

Nuevas te traygo, Carillo
de tu mal.
—Dímelas agora, Pasqual.
—Sábete que Bartolilla,
la hija de Mari Mingo,
se desposó el domingo
con un zagual de la villa.
E gran cordojo i manzilla
de tu mal,
porqu'eres tan buen zagual.
453
Jaime Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma

Canción De Aniversario

Porque son ya seis años desde entonces,
porque no hay en la tierra, todavía,
nada que sea tan dulce como una habitación
para dos, si es tuya y mía;
porque hasta el tiempo, ese pariente pobre
que conoció mejores días,
parece hoy partidario de la felicidad,
cantemos, alegría!

Y luego levantémonos más tarde,
como domingo. Que la mañana plena
se nos vaya en hacer otra vez el amor,
pero mejor: de otra manera
que la noche no puede imaginarse,
mientras el cuarto se nos puebla
de sol y vecindad tranquila, igual que el tiempo,
y de historia serena.

El eco de los días de placer,
el deseo, la música acordada
dentro en el corazón, y que yo he puesto apenas
en mis poemas, por romántica;
todo el perfume, todo el pasado infiel,
lo que fue dulce y da nostalgia,
¿no ves cómo se sume en la realidad que entonces
soñabas y soñaba?

La realidad —no demasiado hermosa—
con sus inconvenientes de ser dos,
sus vergonzosas noches de amor sin deseo
y de deseo sin amor,
que ni en seis siglos de dormir a solas
las pagaríamos. Y con
sus transiciones vagas, de la traición al tedio,
del tedio a la traición.

La vida no es un sueño, tú ya sabes
que tenemos tendencia a olvidarlo.
Pero un poco de sueño, no más, un si es no es
por esta vez, callándonos
el resto de la historia, y un instante
—mientras que tú y yo nos deseamos
feliz y larga vida en común—, estoy seguro
que no puede hacer daño.
1.021
Luis de Góngora y Argote

Luis de Góngora y Argote

De Los Señores Reyes Don Felipe Iii Y Doña Margarita, En Una Montería

Clavar victorïoso y fatigado
Al español Adonis vio la Aurora
Al tronco de una encina vividora
Las prodigiosas armas de un venado.

Conducida llegó a pisar el prado,
Del blanco cisne que en las aguas mora,
Su venus alemana, y fue a tal hora,
Que en sus brazos depuso su cuidado.

«Este trofeo —dijo— a tu infinita
Beldad consagro»; y la lisonja creo
Que en ambos labios se la dejó escrita.

Silbó el aire y la voz de algún deseo,
«¡Viva Filipo, viva Margarita,
—Dijo— los años de tan gran trofeo!»
355
Anónimo

Anónimo

Romance Iii En Que Doña Jimena Pide De Nuevo Justicia Al Rey

En Burgos está el buen rey asentado a su yantar,
cuando la Jimena Gómez se le vino a querellar;
cubierta paños de luto, tocas de negro cendal;
las rodillas por el suelo, comenzara de fablar;
—Con mancilla vivo, rey; con ella vive mi madre;
cada día que amanece veo quien mató a mi padre
caballero en un caballo y en su mano un gavilán;
por hacerme más enojo cébalo en mi palomar;
con sangre de mis palomas ensangentó mi brial.
¡Hacedme, buen rey justicia, no me la queráis negar!
Rey que non face justicia non debía de reinar,
ni comer pan a manteles, ni con la reina folgar.
El rey cuando aquesto oyera comenzara de pensar:
«Si yo prendo o mato al Cid, mis cortes revolverse han;
pues, si lo dejo de hacer, Dios me lo demandará».
Allí habló doña Jimena palabras bien de notar:
—Yo te lo diría, rey, como lo has de remediar.
Mantén tú bien las tus cortes, no te las revuelva nadie,
y al que mi padre mató dámelo para casar,
que quien tanto mal me hizo sé que algún bien me fará.
—Siempre lo he oído decir, y ahora veo que es verdad,
que el seso de las mujeres no era cosa natural:
hasta aquí pidió justicia, ya quiere con él casar.
Mandaré una carta al Cid, mandarle quiero llamar.
Las palabras no son dichas, la carta camino va;
mensajero que la lleva dado la había a su padre.
441
Manuel José Quintana

Manuel José Quintana

A La Señora Doña Pilar Sinués Y Navarro Que Había Hecho Unos Versos A Mi Coronación

Tú pusiste una flor pura y graciosa
En la corona que adornó mi frente,
Y a mí es muy grato en la ocasión presente
Ceñir tus sienes de flamante rosa.
Vas, amable Pilar, a ser esposa,
Consagrando en las aras de Himeneo
Tu libertad y gracias juveniles.
¡Dichoso a quien se guarda este trofeo!
Yo, aunque agobiado con ochenta abriles,
Tomo, cual debo, parte en tu alegría
y en débil, sí, pero sincero acento,
Tu nombre doy para aplaudirle al viento,
Y acompaño tu triunfo en ese día.
364
Federico García Lorca

Federico García Lorca

Los Pelegrinitos

Hacia Roma caminan
dos pelegrinos,
a que los case el Papa,
mamita,
porque son primos,
niña bonita,
porque son primos,
niña.

Sombrerito de hule
lleva el mozuelo,
y la peregrinita,
mamita,
de terciopelo,
niña bonita,
de terciopelo,
niña.

Al pasar por el puente
de la Victoria,
tropezó la madrina,
mamita,
cayó la novia,
niña bonita,
cayó la novia,
niña.

Han llegado a Palacio,
suben arriba,
y en la sala del Papa
mamita,
los desaniman,
niña bonita,
los desaniman,
niña.

Les ha preguntado el Papa
cómo se llaman.
El le dice que Pedro
mamita,
y ella que Ana,
niña bonita,
y ella que Ana,
niña.

Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince,
mamita,
y él diecisiete,
niña bonita,
y él diecisiete,
niña.

Le ha preguntado el Papa
de dónde eran.
Ella dice de Cabra,
mamita,
y él de Antequera,
niña bonita,
y él de Antequera,
niña.

Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
El le dice que un beso,
mamita,
que le había dado,
niña bonita,
que le había dado,
niña.

Y la peregrinita,
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara,
mamita,
como una rosa,
niña bonita,
como una rosa,
niña.

Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
¡Quién fuera pelegrino,
mamita,
para otro tanto,
niña bonita,
para otro tanto,
niña!

Las campanas de Roma
ya repicaron
porque los pelegrinos,
mamita,
ya se casaron,
niña bonita,
ya se casaron,
niña.
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