Poemas en este tema

Soledad

Mario Benedetti

Mario Benedetti

Nocturno Cero

Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.Francisco Urondo
PIEDRITAS EN LA VENTANA
NOCTURNO CERO

La noche fácil y aparentemente sagrada

o mejor dicho el abismo de la noche

no es como otros abismos

tiene fondo


su tálamo de niebla o relente o fango

acoge escarabajos desamparados

ronquidos de mal tiempo

sobornables insomnios

labios absueltos que se reconcilian


todas las resonancias del silencio

y las noticias de la lóbrega

todas las alegrías inoportunas

y los presagios confirmados

caen como gotas de sudor o rocío

en el abismo con fondo de la noche


son demasiados alumbrones y furias


por esta sola vez el abismo tiene

no sólo fondo sino espesas modorras así que aprovecho el
bostezo universal

para instalarme en sus fauces y sentir

cómo la niebla el relente o el fango

pasan sobre mis párpados

los borran.

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Mario Benedetti

Mario Benedetti

Los Espejos Las Sombras

Y las sombras que cruzan los espejosVicente Huidobro
                     

Es tan fácil nacer en sitios que no existen

y sin embargo fueron brumosos y reales

por ejemplo m¡ sitio mi marmita de vida

mi suelta de palomas conservaba

una niebla capaz de confundir las brújulas

y atravesar de tarde los postigos

todo en el territorio de aquella infancia breve

con la casa en la loma cuyo dueño

cara un tal valentín del escobar

y el nombre era sonoro me atraían

las paredes tan blancas y rugosas

ahí descubrí el lápiz como colón su
américa

sin saber que era lápiz y mientras lo empuñaba

alguien hacía muecas al costado de un biombo

para que yo comiera pero yo no comía


después es la estación y es el ferrocarril

me envuelven en la manta de viaje y de calor

y había unas mangueras largas ágiles

que lavaban la noche en los andenes


las imágenes quedan como en un incunable

que sólo yo podría descifrar

puesto que soy el único especialista en mí

y sin embargo cuando regresé

apenas treinta y dos años más tarde

no había andén ni manta ni paredes rugosas

ya nadie recordaba la casa en la lomita

tampoco a valentín del escobar

quizá sea por eso que no puedo creer

en pueblo tan ceñido tan variable

sin bruma que atraviese los postigos

y confunda las brújulas

un paso de los toros enmendado

que no tiene ni biombo ni mangueras


el espejo tampoco sabe nada

con torpeza y herrumbre ese necio repite

mi pescuezo mi nuez y mis arrugas

debe haber pocas cosas en el mundo

con menos osadía que un espejo


en mis ojos amén de cataratas

y lentes de contacto con su neblina propia

hay rehenes y brujas

espesas telarañas sin arañas

hay fiscales y jueces

disculpen me quedé sin defensores

hay fiscales que tiemblan frente a los acusados

y jueces majaderos como tías

o deshumanizados como atentos verdugos

hay rostros arduos y fugaces

otros triviales pero permanentes

hay criaturas y perros y gorriones

que van garúa arriba ensimismados

y un sosías de dios que pone cielos

sobre nuestra mejor abolladura

y tampoco el espejo sabe nada

de por qué lo contemplo sin rencor y aburrido


y así de noche en noche

así de nacimiento en nacimiento

de espanto en espantajo

van o vamos o voy con las uñas partidas

de arañar y arañar la infiníta corteza


más allá del orgullo los árboles quedaron

quedaron los presagios las fogatas

allá atrás allá atrás

quién es tan memorioso

ah pero la inocencia ese búfalo herido

interrumpe o reanuda

la fuga o cacería

de oscuro desenlace


todos mis domicilios me abandonan

y el botín que he ganado con esas deserciones

es un largo monólogo en hiladas

turbado peregrino garrafal

contrito y al final desmesurado

para mi humilde aguante


Me desquito clavándole mi agüero

me vengo espolvoreándolo de culpas

pero la soledad

esa
guitarra

esa botella al mar

esa pancarta sin muchedumbrita

esa efemérides para el olvido

oasis que ha perdido su desierto

flojo tormento en espiral

cúpula rota y que se llueve

ese engendro del prójimo que soy

tierno rebuzno de la angustia

farola miope


tímpano

ceniza

nido de águila para torcazas

escobajo sin uvas

borde de algo importante que se ignora

esa insignificante libertad de gemir

ese carnal vacío

ese naipe sin mazo

ese adiós a ninguna

esa espiga de suerte

ese hueco en la almohada

esa impericia

ese sabor grisáceo

esa tapa sin libro

ese ombligo inservible

la soledad en fm

esa
guitarra

de pronto un día suena repentina y llamante

inventa prójimas de mi costilla

y hasta asombra la sombra

qué me cuentan


en verdad en verdad os digo que

nada existe en el mundo como la soledad

para buscarnos tierna compañía

cohorte escolta gente caravana


y el espejo ese apático supone

que uno está solo sólo porque rumia

en cambio una mujer cuando nos mira sabe

que uno nunca está solo aunque lo crea

ah por eso hijos míos si debéis elegir

entre una muchacha y un espejo

elegid la muchacha


cómo cambian los tiempos y el azogue

los espejos ahora vienen antinarcisos

hace cuarenta años la gente los compraba

para sentirse hermosa para saberse joven

eran lindos testigos ovalados

hoy en cambio son duros enemigos

cuadrados de rencor bruñidos por la inquina

nos agravian mortifican zahieren

y como si tal cosa pronuncian su chispazo

mencionan lustros y colesterol

pero no las silvestres bondades de estraperlo

la lenta madurez esa sabiduría

la colección completa de delirios

nada de eso solamente
exhuman

las averías del pellejo añejo

el desconsuelo y sus ojeras verde

la calvicie que empieza o que concluye

los párpados vencidos siniestrados

las orejas mollejas la chatura nasal

las vacantes molares las islas del eczema


pero no hay que huir despavorido

ni llevarle el apunte a ese reflejo

nadie mejor que yo

para saber que miente


no caben en su estanque vertical

los que fui los que soy los que seré

siempre soy varios en parejos rumbos

el que quiere asomarse al precipicio

el que quiere vibrar inmóvil como un trompo

el que quiere respirar simplemente


será que nada de eso está en mis ojos

nadie sale a pedir el vistobueno

de los otros que acaso y sin acaso

también son otros y en diversos rumbos

el que aspira a encontrarse con su euforia

el que intenta ser flecha sin el arco

el que quiere respirar simplemente

será que nada de eso está en mi ceño

en mis hombros mi boca mis orejas

será que ya no exporto dudas ni minerales

no genera divisas mi conducta

tiene desequilibrios mi balanza de pagos

la caridad me cobra intereses leoninos

y acaparo dolor para el mercado interno


será que nada de eso llega al prójimo

pero yo estoy hablando del y con el espejo

y en su Iuna no hay prójima y si hay

será tina entrometida que mira sobre mi hombro


los prójimos y prójimas no están el el luciente

sencillamente son habitantes de mi

y bueno se establecen en mi como pamperos

como arroyos o como burbujas


por ejemplo las dudas no están en el espejo

las dudas que son meras preconfianzas

por ejemplo los miércoles no están

ya que el espejo es un profesional

de noches sabatinas y tardes domingueras

los miércoles de miércoles quien se le va a arrimar

pedestre o jadeante

inhumano y cansado

con la semana a medio resolver

las tardes gordas de preocupaciones

el ómnibus oliendo a axila de campeón


los insomnios no caben por ejemplo

no son frecuentes pero si poblados

de canciones a trozos

de miradas que no eran para uno

y alguna que otra bronco no del todo prevista

de ésas clue consumen la bilis del trimestre


tampoco aquellos tangos en Ios que uno sujeta

en suave diagonal la humanidad contigua

y un magnetismo cálido y a la vez transitorio

consterna los gametos sus ene cromosomas

y entre corte y cortina se esparcen monosílabos

y tanto las pavadas aleluya

como las intuiciones aleluya aleluya

derriban las fronteras ideológicas


verbigracia qué puede rescatar el espejo

de una ausencia tajante

una de esas ausencias que concurren

que numeran sus cartas

y escriben besos ay de amor remoto


qué puede qué podría reconocer carajo

de las vidas y vidas que ya se me murieron

esos acribillados esos acriborrados

del abrazo y el mapa y los boliches

o los que obedecieron a su corazonada

hasta que el corazón les explotó en la mano

sea en el supermarket de la mala noticia

o en algún pobre rancho de un paisaje sin chau


poco puede conocer de los rostros

que no fueron mi rostro y sin embargo

siguen estando en mí

y menos todavía

de los desesperantes terraplenes

que traté de subir o de bajar

esos riesgos minúsculos que parecen montañas

y los otros los graves que salvé como un sordo

así hasta que la vida quedó sin intervalos

y la muerte quedó sin vacaciones

y mi piel se quedó sin otras pieles

y mis brazos vacíos como mangas

declamaron socorro para el mundo


en la esquina del triste no hay espejo

y lo que es

más
austero

no
hay auxilio

por qué será que cunden fas alarmas

y no huy manera ya de descundirlas


el país tiene heridas grandes como provincias

y hay que aprender a andar sobre sus bordes

sin vomitar en ellas ni caer como bolos

ni volverse suicida u miserable

ni decir no va más

porque está yendo

y exportamos los huérfanos y viudas

como antes la lana o el tasajo


en el muelle del pobre no hay espejo

y lo que es

más
sencillo

no
hay adioses


los tratemos que estaban en el límite

las muchachas que estaban en los poemas

asaltaron de pronto el minuto perdido

y se desparramaron como tinta escarlata

sobre las ínfulas y los sobornos

metieron sus urgencias que eran gatos

en bolsas de arpillera

y cuando las abrieron aquello fue un escándalo

la fiesta prematura

igual que si se abre una alcancía


hacía tanto que éramos comedidos y cuerdos

que no nos vino mal este asedio a la suerte


los obreros en cambio no estaban en los poemas

estaban en sus manos nada más

que animan estructuras telas fibras

y cuidan de su máquina oh madre inoxidable

y velan su garganta buje a buje

y le toman el pulso

y le vigilan la temperatura

y le controlan la respiración

y aquí atornillan y desatornillan

y allí mitigan ayes y chirridos y ecos

o escuchar sus maltrechas confidencias

y por fin cuando suena el pito de las cinco

la atienden la consuelan y la apagan


los obreros no estaban en los poemas

pero a menudo estaban en las calles

eon su rojo proyecto y eon su puño

sus alpargatas y su humor de lija

y su beligerancia su paz y su paciencia

sus cojones de clase

qué clase de cojones

sus olas populares

su modestia y su orgullo

que son casi lo mismo


las muchachas que estaban en los poemas

los obreros que estaban en las mulos

hoy están duros en la cárcel firmes

como las cuatro barras que interrumpen el cielo


pero habrá otro tiempo

es claro que habrá otro

habrá otro ticnlpo porque el tiempo vuela

no importa que ellas y ellos no estén en el espejo

el tiempo volará

no
como el cóndor

ni como el buitre ni como el albatros

ni como el churrinche ni como el venteveo

el tiempo volara como la historia

esa ave migratoria de atlas fuertes

que cuando Ilega es para quedarse


y por fin las muchachas estarán en las mulos

y por fin los obreros estarán en los poemas

ay espejo ignorás tanta vida posible

tenés mi soledad

vaya conquista

en qué mago atolón te obligaste a varar

hay un mundo de amor que te es ajeno

así chic no te. quedes mirando má mirada

la modorra no escucha campanas ni promesas

tras de mi sigue habiendo un pedazo do historia

y yo tengo la llave de ese cobre barato

pero atrás más atrás

o adelante mucho más adelante

hay una historia plena

una patria en andamios con banderas posibles

y todo sin oráculo y sin ritos

y sin cofre y sin llave

simplemente una patria


ay espejo las sombras que te cruzan

son mucho más corpóreas que mi cuerpo depósito

el tiempo inagotable hace sus propios cálculos

y yo tengo pulmones y recuerdos y nuca

y otras abreviaturas de lo frágil

quizá una vez, te quiebres

dicen que es mala suerte

pero ningún espejo pudo con el destino

o yo mismo me rompa sin que vos te destruyas

y sea así otra sombra que te cruce


pero espejo ya tuve como dieciocho camas

en los tres años últimos de este gran desparramo

como todas las sombras pasadas o futuras

soy nómada y testigo y mirasol

dentro de tres semanas tal vez me vaya y duerma

en ml cama vacía número diecinueve

no estarás para verlo

no estaré para verte


en otro cuarto neutro mengano y transitorio

también habrá un espejo que empezará a

escrutarme

tan desprolijamente como vos

y aquí en este rincón duramente tranquilo

se instalará otro huesped temporal como yo

o acaso dos amantes recién homologados

absortos en su canje de verguenzas

con fragores de anule e isócronos vaivenes


no podrás ignorarlos

egos le ignorarán

no lograrás desprestigiar su piel

porque será de estreno y maravilla

ni siquiera podr á vituperar mi rostro

porque ya estaré fuera de tu alcance

diciéndole a otra luna de impersonal herrumbre

lo que una vez te dije con jactancia y recelo


he venido con toldos mis enigmas

he venido con todos mis fantasmas

he venido con lerdees mis amores


y antes de que me mire

como vos me miraste

con ojos que eran sello parodia de mis ojos

soltaré de una vez el desafío


ay espejo cuadrado

nuevo espejo de hotel y lejanía

aquí estoy

ya
podés

empezar a ignorarme.


agosto 1976.

1.018
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Casa Y El Ladrillo

a los que

adentro y afuera

viven y se desviven

mueren y se desmueren


LA CASA Y EL LADRILLO


Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo
para mostrar al mundo cómo era su casa.Bertolt Brecht


Cuando me confiscaron la palabra

y me quitaron hasta el horizonte

cuando salí silvando despacito

y hasta hice bromas con el funcionario

de emigración o desintegración

y hubo el adiós de siempre con la mano

a la familia firme en la baranda

a los amigos que sobrevivían

y un motor el derecho tosió fuerte

y movió la azafata sus pestañas

como diciendo a vos yo te conozco

yo tenía estudiada una teoría

del exilio mis pozos del exilio

pero el cursillo no sirvió de nada


cómo saber que las ciudades reservaban

una cuota de su amor más austero

para los que llegábamos

con el odio pisándonos la huella

cómo saber que nos harían sitio

entre sus escaseces más henchidas

y sin averiguarnos los fervores

ni mucho menos el grupo sanguíneo

abrirían de par en par sus gozos

y también sus catástrofes

para que nos sintiéramos

igualito que en casa


cómo saber que yo mismo iba a hallar

sábanas limpias desayunos abrazos

en pueyrredón y french

en canning y las heras

y en lince

y en barranco

y en arequipa al tres mil seiscientos

y en el vedado

y dondequiera


siempre hay calles que olvidan sus balazos

sus silencios de pizarra lunar

y eligen festejarnos recibirnos llorarnos

con sus tiernas ventanas que lo comprenden todo

e inesperados pájaros entre flores y hollines

también plazas con pinos discretísimos

que preguntan señor cómo quedaron

sus acacias sus álamos

y los ojos se nos llenan de láminas

en rigor nuestros árboles están sufriendo como

por otra parte sufren los caballos la gente

los gorriones los paraguas las nubes

en un país que ya no tiene simulacros


es increíble pero no estoy solo

a menudo me trenzo con manos o con voces

o encuentro una muchacha para ir lluvia adentro

y alfabetizarme en su áspera hermosura

quién no sabe a esta altura que el dolor

es también un ilustre apellido


con éste o con aquélla nos miramos de lejos

y nos reconocemos por el rictus paterno

o la herida materna en el espejo

el llanto o la risa como nombres de guerra

ya que el llanto o la risa legales y cabales

son apenas blasones coberturas


estamos desarmados como sueño en andrajos

pero los anfitriones nos rearman de apuro

nos quieren como aliados y no como reliquias

aunque a veces nos pidan la derrota en hilachas

para no repetirla


inermes como sueños así vamos

pero los anfitriones nos formulan preguntas

que incluyen su semilla de respuesta

y ponen sus palomas mensajeras y lemas

a nuestra tímida disposición

y claro sudamos los mismos pánicos

temblamos las mismas preocupaciones


a medida que entramos en el miedo

vamos perdiendo nuestra extranjería

ei enemigo es una niebla espesa

es el común denominador o

denominador plenipotenciario


es bueno reanudar el enemigo

de lo contrario puede acontecer

que uno se ablande al verlo tan odioso

el enemigo es siempre el mismo cráte

todavía no hay volcanes apagados


cuando nos escondemos a regar

la maceta con tréboles venéreos

aceitamos bisagras filosóficas

le ponemos candado a los ex domicilios

y juntamos las viudas militancias

y desobedecemos a los meteorólogos

soñamos con axilas y grupas y caricias

despertamos oliendo a naftalina

todos los campanarios nos conmueven

aunque tan solo duren en la tarde plomiza

y estemos abollados de trabajo


el recuerdo del mar cuando no hay mar

nos desventura la insolencia y la sangre

y cuando hay mar de un verde despiadado

la ola rompe en múltiples agüeros


uno de los problemas de esta vida accesoria

es que en cada noticia emigramos

siempre los pies alados livianísirnos

del que espera la señal de largada

y claro a medida que la señal no llega

nos aplacamos y nos convertimos

en herines apiñados y reumáticos


y bien esa maciza ingravidez

alza sus espirales de huelo en el lenguaje

hablamos ele botijas o gurises

y nos traducen pibe riñe guagua

suena ta o taluego

y es como si cantáramos desvergonzadamente

do jamás se pone el sol se pone el sol


y nos aceptan siempre

nos inventan a veces

nos lustran la morriña majadera

con la nostalgia que hubieran tenido

o que tuvieron o que van a tener

pero además nos muestran ayeres y anteayeres

la película entera a fin de que aprendamos

que la tragedia es ave migratoria

que los pueblos irán a contramuerte

y el destino se labra con las uñas


habrá que agradecerlo de por vida

acaso más que el pan y la cama y el techo

y los poros alertas del amo

r habrá que recordar con un exvoto

esa pedagogía solidaria y tangible


por lo pronto se sienten orgullosos

de entender que no vamos a quedarnos

porque claro hay un cielo

que nos gusta tener sobre la crisma

así uno va fundando las patrias interinas

segundas patrias siempre fueron buenas

cuando no nos padecen y no nos compadecen

simplemente nos hacen un lugar junto al fuego

y nos ayudan a mirar las llamas

porque saben que en ellas vemos nombres y bocas


es dulce y prodigiosa esta patria interina

con manos tibias que reciben dando

se aprende todo menos las ausencias

hay certidumbres y caminos rotos

besos rendidos y provisionales

brumas con barcos que parecen barcos

y lunas que reciben nuestra noche

con tangos marineras sones rumbas

y lo importante es que nos acompañan

con su futuro a cuestas y sus huesos


esta patria interina es dulce y honda

tiene la gracia de rememorarnos

de alcanzarnos noticias y dolores

como si recogiera cachorros de añoranza

y los diera a la suerte de los niños


de a poco percibimos los signos del paisaje

y nos vamos midiendo primero con sus nubes

y luego con sus rabias y sus glorias

primero con sus nubes

que unas veces son fibras filamentos

y otras veces tan redondas y plenas

como tetas de madre treinteañera

y luego con sus rabias y sus glorias

que nunca son ambiguas


acostumbrándonos a sus costumbres

llegamos a sentir sus ráfagas de historia

y aunque siempre habrá un nudo inaccesible

un útero de glorias que es propiedad privada

igual nuestra confianza izará sus pendones

y creeremos que un día que también que ojalá


aquí no me segrego

tampoco me segregan

hago de centinela de sus sueños

podemos ir a escote en el error

o nutrirnos de otras melancolías


algunos provenimos del durazno y la uva

otros vienen del mango y el mamey

y sin embargo vamos a encontrarnos

en la indócil naranja universal


el enemigo nos vigila acérrimo

él y sus corruptólogos husmean

nos aprenden milímetro a milímetro

estudian las estelas que deja el corazón

pero no pueden descifrar el rumbo

se les ve la soberbia desde lejos

sus llamas vuelven a lamer el cielo

chamuscando los talones de dios


su averno monopólico ha acabado

con el infierno artesanal de leviatán


es fuerte el enemigo y sin embargo

mientras la bomba eleva sus hipótesis

y todo se asimila al holocausto

una chiva tranquila una chiva de veras

prosigue masticando en el islote


ella solita derrotó al imperio

todos tendríamos que haber volado

a abrazar a esa hermana

ella sí demostró lo indemostrable

y fue excepción y regla todo junto

y gracias a esa chiva de los pueblos

ay nos quedamos sin apocalipsis


cuando sentimos el escalofrío

y los malos olores de la ruina

siempre es bueno saber que en algún meridiano

hay una chiva a lo mejor un puma

un ñandú una jutía una lombriz

un espermatozoide un feto una criatura

un hombre o dos un pueblo

una isla un archipiélago

un continente un mundo

tan firmes y tan dignos de seguir masticando

y destruir al destructor y acaso

desapocalipsarnos para siempre


es germinal y aguda esta patria interina

y nuestro desconsuelo integra su paisaje

pero también lo integra nuestro bálsamo


por supuesto sabemos desenrollar la risa

y madrugar y andar descalzos por la arena

narrar blancos prodigios a los niños

inventar minuciosos borradores de amor

y pasarlos en limpio en la alta noche

juntar pedazos de canciones viejas

decir cuentos de loros y gallegos

y de alemanes y de cocodrilos

y jugar al pingpong y a los actores

bailar el pericón y la milonga

traducir un bolero al alemán

y dos tangos a un vesre casi quechua

claro no somos una pompa fúnebre

usamos el derecho a la alegría


pero cómo ocultarnos los derrumbes

el canto se nos queda en estupor

hasta el amor es de pronto una culpa

nadie se ríe de los basiliscos

he visto a mis hermanos en mis patrias suplentes

postergar su alegría cuando muere la nuestra

y ese sí es un tributo inolvidable


por eso cuando vuelva


y algún día será

a mis tierras mis gentes y mi cielo

ojaló que el ladrillo que a puro riesgo traje

para mostrar al mundo cómo era mi casa

dure como mis duras devociones

a mis patrias suplentes compañeras

viva como un pedazo de mi vida

quede como un ladrillo en otra casa.


junio 1976

1.209
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Rostro De Vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
885
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto

no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos

pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno

juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga
un vestigio
un abrirse y cerrarse
el paraíso

ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío

quiero que me relates
el duelo que te callas

por mi parte te ofrezco
mi última confianza

estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama.
709
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Chau Número Tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres

sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro

te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota

te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía

pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono

estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos

estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra

estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen

y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
765
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Estados De Ánimo

A veces me siento
como un águila en el aire
(de una
canción de Pablo Milanés)
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas

unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano

a veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas

pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones

una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces

sereno en mi confianza
confiado en que una tarde
te acerques y te mires
te mires al mirarme.
742
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Soledades

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve

presoledad

después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad

ya sé que es una pobre deformación
pero cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan

y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue

Hay diez centímetros de silencio
entre sus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos

claro que la soledad no viene sola

Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente

Después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad

conforme
pero
qué vendrá después
de la soledad

a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
qué vendrá después
de la soledad.
1.005
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Culpa Es De Uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido.

Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor.

Con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahi nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha.

Creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho
muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo

y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo.

Siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
1.310
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Hombre Que Mira A Una Muchacha

Para que nunca haya malentendidos
para que nada se interponga
voy a explicarte lo que mi amor convoca

tus ojos que se caen de desconcierto
y otras veces se alzan penetrantes y tibios
tienen tanta importancia que yo mismo me asombro

tus lindas manos mágicas
que te expresan a veces mejor que las palabras
tan importantes son que no oso tocarlas

y si un día las toco es solamente
para retransmitirte ciertas claves

tu cuerpo pendular
que duda en recibirse o entregarse
y es tan joven que enseña a pesar tuyo
es un dato del cual me faltan datos
y sin embargo ayudo a conocerlo

tus labios puestos en el entusiasmo
que dibuja palabras y promete promesas
son en tu imagen para mí los héroes
y son también el ángel enemigo

en mi amor estás toda o casi toda
me faltan cifras pero las calculo
faltan indicios pero los descubro

sin embargo en mi amor hay otras cosas
por ejemplo los sueños con que muevo la tierra
la pobre lucha que libré y libramos
los buenos odios esos que ennoblecen
el diálogo constante con mi gente
la pregunta punzante que me hicieron
las respuestas veraces que no di

en mi amor hay también corajes varios
y un miedo que a menudo los resume
hay hombres como yo que miran tras las rejas
a una muchacha que podrías ser vos

en mi amor hay faena y hay descanso
sencillas recompensas y complejos castigos
hay dos o tres mujeres que forman tu prehistoria
y hay muchos años demasiados años
de inventar alegrías y creerlas
después a pie juntillas

querría que en mi amor vieras todo eso
y que vos muchachita
con paciencia y cautela
sin herirme ni herirte
rescataras de allí la luna el río
los emblemas rituales
los proyectos de besos o de adioses
el corazón que aguarda pese a todo.
744
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Secretaria Ideal

Yo soy la secretaria
ideal.

Mi jefe es elegante,
mi jefe es tan discreto,
es alto, es distinguido,
es un jefe completo.

Cuando viene y me ordena:
«una copia textual»,
yo soy la secretaria
ideal.

Mi jefe tiene esposa,
dos hijos y tres criadas.
La esposa por lo menos
no lo comprende nada.

Cuando él viene y me dice:
«somos tal para cual»,
yo soy la secretaria
ideal

Mi jefe tiene un mustang
y algún departamento
donde vamos a veces
yo y su remordimiento.

Entonces lo conformo:
«es pecado venial»,
yo soy la secretaria
ideal.

Mi jefe se comporta
como un tipo maduro,
la panza disimula
cuando viste de oscuro.

Y si bosteza y dice:
«hoy no, me siento mal»,
yo soy la secretaria
ideal.

Cuando se va mi jefe,
mi jefe ese hombre viejo
yo me desarmo y quedo
sola frente al espejo.

Y a mí misma me digo
el cansado ritual:
«Yo soy la secretaria
ideal».
799
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Intimidad

Soñamos juntos
juntos despertamos

el tiempo
mientras tanto
hace o deshace

no le importan
tu sueño
ni mi sueño

somos dóciles
torpes
destructibles
pensamos que no cae
esa gaviota

que hay más allá del fin
hay otra orilla
que la batalla es nuestra
o de ninguno

vivimos juntos
juntos
nos destruimos

pero la destrucción es una broma
un detalle
una ráfaga
un instante
un abrir y cerrarse
de ojos ciegos

ah nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío.
1.243
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Trampa

Qué trampa este crepúsculo
qué calma desplomada sobre todo
qué simulacro inútil
qué sonrojo

en paz siguen las nubes
cómo quisiera en paz
y silenciosa
el aire tiene gracia
por una vez tangible
compartida
y nadie está sediento
o por lo menos nadie tan sediento
como para matar
o destrozarse

qué trampa esa lejana
bocina
que se quiebra
como un viejo sollozo
qué mentira ese tango esa guitarra
esa clara desierta inexplicable
melancolía de las azoteas

qué trampa
qué artimaña

qué lástima
saber
que es una trampa.
905
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Próximo Prójimo

En caso de vida o muerte, se debe

estar siempre con el más próximo.
Antonio Machado


Y está tu corazón

próximo prójimo

hermano a borbotones

ensimismado dócil triste exangüe

con terribles secretos en tu fondo

con tu ebria soledad acompañada


próximo

algunas veces lejanísimo prójimo

cuantos rostros me diste

me estás dando

sobreviviente atroz sobreviviente

de esta herida sin labios

de esta hiedra sin muro


qué maga

qué sin trenzas viniste

ah prójimo-muchacha la primera

a instalarte delante de mis ojos de niño

que no sabía nada

que no sabía nada

mi dialecto era verte y anunciar para siempre

entre diez compañías de soldados de plomo

mi gran amor deslumbre

mi pobre amor a cuerda


vino el amigo absorto

sin percances

y no se habló de muertes

en su cercado limbo

tan sólo se jugaba

al más allá

y el sábado

era una bruma pero sin reloj

sin llave urgente ni contradicciones

amigo nada más

amigo muerto


los padres

claro

como un gran suburbio

amor congénito en mansa barbarie

subordinado e invasor

amor ciego o miope o astigmático

aún puedo abrigarme en sus imágenes

están aquí al alcance

viejo

vieja

un poco sordos para su propia incógnita

pero siempre pendientes

de mi nueva llegada


venga maestro

no lo olvido

usted me abrió los cielos

colonizó mi alma

con el meñique se alisó la barba

y miró el mundo

(yo estaba en el mundo)

con un desprecio cruel

no le perdono

SU vocación de estafa

ni aun ahora

que está bien muertecito

dios mediante


prójimo

hermano literal

quién sabe

dónde quedó el momento en que jugamos

lanzando al aire nuestros ocho años

de diferencia o de encadenamiento

duermes y duermo

el sueño y el espanto

viajan de tu fatiga a mi fatiga

y viceversa vuelven a viajar

hasta que al fin también

ellos se duermen


prójimo mí enemigo

que me conoce y finge no saberme

y en su tedio descubre

ese rencor enorme y tan minúsculo

por cierto no lo envidio

cuando pronuncia vida y piensa muerte

cuando repite cristo y piensa judas

a esta altura tal vez ya esté oxidado

su resentido embuste didascálico

quizá contemporice y diga ciencia

por no decir conciencia


estás en el pupitre

como yo desterrado

en tanto que en el patio

llueve diagonalmente

el alemán rechina y tú divagas

hasta que la trompada

ese viejo argumento

cae sobre tu oreja que es la mía

y tu alarído estalla para siempre

y ahora la lluvia es sólo vertical


mi mujer está aquí

pero antes mucho antes

se acercó por un patio

de baldosas en rombos

y allí empecé a tomar tremendas decisiones

entonces fui a mirarla desde buenos aires

yo era su prójimo sin lugar a dudas

volví y le dije

piénsalo

pero ella dijo

no necesito pensarlo


prójimo el admirable

el cándido

el impuro

te vi una vez pero nunca me viste

no capitularé ni capitularemos

tan importante como julio verne

vas tripulando una nave una isla

un cuerpo extraño inverosímil nuevo

pero en un lustro apenas

será el cuerpo de todos

ojalá y cotidiano


prójimo en que me amparo

tu compacta amistad

tu vida un tanto mustia

tu faro de confianzas

tus vísperas de solo

son para mí el contorno imprescindible

prójimo-muro gris acribillado

prójimo-pasamano en que me apoyo

cuando desciendo la escalera y temo

que algún peldaño pueda estar podrido


rostro herido heridor

ojos que lo supieron

aduana de la dulce simetría

olvidada presencia inolvidable

estás en algún sitio

en algún tríptico de resignaciones

yo pienso en ti cuando la noche clava

para siempre qué suerte para siempre

otra lanza-nostalgia

en mi costado

y está curazón

próximo prójimo

no te avergüences de su llanto.


la cabeza hace trizas el pasado

fríamente coloca sus razones invictas

divide en lotes la melancolía

negocia cautamente tus acciones en alza

desorganiza para siempre tu magia

te despoja del cándido futuro

amuebla los infiernos que te esperan

después del provisorio desamparo

te hace lúcido y hueco

cruel y lúcido

voraz y pobre lúcido


pero también

por suerte

está tu corazón


ese embustero

ese piadoso

ese mesías.

954
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Pobre Dios

Es imposible estar seguro
pero tal vez sea Dios todo el silencio
que queda de los hombres

es imposible estar seguro
pero acaso Dios sea
la soledad total
irrevocable
más grave que la tuya
o que la mía
por lo menos más grave que la mía
que es soledad tan sólo
cuando el viejo crepúsculo me mira
como un toro furioso
y yo no tengo a mano
tus sabios labios para
olvidarme ele todo lo que temo

es imposible estar seguro
ah pero en ese caso
pobre Dios qué tristeza
debe ser su tristeza
pobre Dios
si una ver descendiera
a asir nuestra miseria
y respirara por unas pocas horas
el incesante miedo de la muerte
quizá mucho después
allá
solo y eterno
recordara esa tibia bocanada
como el único asueto
de su enorme
desolado Infinito.
851
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Amor De Tarde

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
812
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ángelus

Quién me iba a decir que el destino era esto

Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.

Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.

Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.

Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.
899
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Después

El cielo de veras que no es éste de ahora
el cielo de cuando me jubile
durará todo el día
todo el día caerá
como lluvia de sol sobre mi calva.

Yo estaré un poco sordo para escuchar los árboles
pero de todos modos recordaré que existen
tal vez un poco viejo para andar en la arena
pero el mar todavía me pondrá melancólico
estaré sin memoria y sin dinero
con el tiempo en mis brazos como un recién nacido
y llorará conmigo y lloraré con él
estaré solitario como una ostra
pero podré hablar de mis fieles amigos
que como siempre contarán desde Europa
sus cada vez más tímidos contrabandos y becas.

Claro estaré en la orilla del mundo contemplando
desfiles para niños y pensionistas
aviones
eclipses
y regatas
y me pondré sombrero para mirar la luna
nadie pedirá informes ni balances ni cifras
y sólo tendré horario para morirme
pero el cielo de veras que no es éste de ahora
ese cielo de cuando me jubile
habrá llegado demasiado tarde.
825
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ausencia De Dios

Digamos que te alejas definitivamente
hacia el pozo de olvido que prefieres,
pero la mejor parte de tu espacio,
en realidad la única constante de tu espacio,
quedará para siempre en mí, doliente,
persuadida, frustrada, silenciosa,
quedará en mí tu corazón inerte y sustancial,
tu corazón de una promesa única
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.

Después de ese dolor redondo y eficaz,
pacientemente agrio, de invencible ternura,
ya no importa que use tu insoportable ausencia
ni que me atreva a preguntar si cabes
como siempre en una palabra.

Lo cierto es que ahora ya no estás en mi noche
desgarradoramente idéntica a las otras
que repetí buscándote, rodeándote.
Hay solamente un eco irremediable
de mi voz como niño, esa que no sabía.

Ahora qué miedo inútil, qué vergüenza
no tener oración para morder,
no tener fe para clavar las uñas,
no tener nada más que la noche,
saber que Dios se muere, se resbala,
que Dios retrocede con los brazos cerrados,
con los labios cerrados, con la niebla,
como un campanario atrozmente en ruinas
que desandara siglos de ceniza.

Es tarde. Sin embargo yo daría
todos los juramentos y las lluvias,
las paredes con insultos y mimos,
las ventanas de invierno, el mar a veces,
por no tener tu corazón en mí,
tu corazón inevitable y doloroso
en mí que estoy enteramente solo
sobreviviéndote.
915
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Elegir Mi Paisaje

Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.

Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.

Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae larnentos y moscas.

Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.
1.026
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Nocturno

Por una vez existe el cielo innecesario.
Nadie averigua acerca de mi corazón
ni de mi salud milagrosa y cordial,
porque es de noche, manantial de la noche,
viento de la noche, viento olvido,
porque es de noche entre silencio y uñas
y quedo desalmado como un reloj lento.

Húmeda oscuridad desgarradora,
oscuridad sin adivinaciones,
con solamente un grito que se quiebra a lo lejos,
y a lo lejos se cansa y me abandona.

Ella sabe qué palabras podrían decirse
cuando se extinguen todos los presagios
y el insomnio trae iras melancólicas
acerca del porvenir y otras angustias.

Pero no dice nada, no las suelta.
Entonces miro en lo oscuro llorando,
y me envuelvo otra vez en mi noche
como en una cortina pegajosa
que nadie nunca nadie nunca corre.

Por el aire invisible baja una luna dulce,
hasta el sueño por el aire invisible.
Estoy solo como con mi infancia de alertas,
con mis corrientes espejismos de Dios
y calles que me empujan inexplicablemente
hacia un remoto mar de miedos.

Estoy solo como una estatua destruida,
como un muelle sin olas, como una simple cosa
que no tuviera el hábito de la respiración
ni el deber del descanso ni otras muertes en cierne,
solo en la anegada cuenca del desamparo
junto a ausencias que nunca retroceden.
Naturalmente, ella
conoce qué palabras podrían decirse,
pero no dice nada,
pero no dice nada irremediable.
1.707
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ahora En Cambio

Hubiera entregado el Dios que no poseo,
hubiera aprendido tres o cuatro signos,
y así desalentado,
así fiel, ceniciento,
invariable como un recuerdo atroz,
me hubiera respondido,
me hubiera transformado en ademanes
me hubiera convencido como todos,
refugiado en el hambre universal,
salvado para siempre y para nada.

Ahora en cambio estoy un poco solo,
de veras un poco solo y solo.
Mi tristeza es un vaso de oraciones
que se derraman sobre el césped
y desde el césped nace Dios
y está también un poco solo,
de veras un poco solo y solo.

Mas yo le ayudo a conocer las aves
y en toda su extensión la herejía vegetal,
los corazones de sus alegres huérfanos,
la tierra que es la palma de su mano.
708
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Empero

Cierro los ojos para disuadirme.
Ahora no es, no puede ser la muerte.
Está el escarabajo a tropezones,
mi sed de ti, la baja tarde inmóvil.

De veras está todo como antes:
el cielo tan inerme,
la misma soledad tan maciza,
la luz que se devora y no comprende.
Todo está como antes
de tu rostro sin nubes,
todo aguarda como antes la anunciada
estación en suspenso,
pero también estaba entonces este pánico
de no saber huir y no saber
alejarme del odio.

De veras todo está
destruido, indescifrable,
como verdad caída inesperadamente
del cielo o del olvido
y si alguien, algo, me golpea los párpados
es una lenta gota empecinada.
Ahora no es, no puede ser la muerte.
Abro los ojos para convencerme.
746
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ésta Es Mi Casa

No cabe duda. Esta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Esta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Esta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.
775