Poemas en este tema

Nostalgia

Mario Benedetti

Mario Benedetti

Sonata Para Adiós Y Flauta

Te vas tan sola como siempre
te echaremos de menos
yo y los abrazos de la tarde
yo y mi alma y mi cuerpo

tu larga sombra se resiste
a abandonarnos / pero
has decidido que se fuera
contigo a todo riesgo

de todos modos no querría
que enterraras tu sueño
aquel en que tu amor de nadie
era como un estreno

te vas de nuevo no sé a dónde
y tu adiós es un eco
que se prolonga y nos alude
como un último gesto

nunca guardaste la ternura
como pan para luego
estoy seguro de encontrarla
liviana entre tus pechos

te vas con paso de derrota
pero no me lo creo
siempre has vencido en tu querella
contra el odio y el miedo

quién sabe allá lo que te aguarda
ese allá tan desierto
que se quedó sin golondrinas
todo erial/ todo invierno

mas si una tarde te extraviaras
entre el mar y el espejo
recuerda siempre que aquí estamos
yo y mi alma y mi cuerpo
766
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Nostalgia

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados

pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros

la válida la única
nostalgia es de tu piel
717
Mario Benedetti

Mario Benedetti

A Tientas

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre

se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias

se avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada

a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba
808
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Un Boliviano Con Salida Al Mar

Nunca he podido confirmarlo, pero dicen que en plena guerra de las
Malvinas le preguntaron a Borges qué solución se le
ocurría para el conflicto, y él, con su sorna
metafísica de siempre, respondió: “Creo que Argentina y
Gran Bretaña tendrían que ponerse de acuerdo y adjudicar
las Malvinas a Bolivia, para que este país logre por fin su
salida al mar”.


En realidad, la ironía de Borges (siempre que la cita sea
verdadera) se basaba en una obsesión que está presente en
todo boliviano, ese alguien que siempre parece estar acechando el
horizonte en busca del esquivo mar que le fue negado. Tiene el
Titicaca, por supuesto, pero el enorme lago sólo le sirve para
que crezca su frustración, ya que en vez de conducirlo a otros
mundos, sólo lo conduce a sí mismo.


De todas maneras, cuando algún boliviano llega al mar, aunque
éste sea ajeno, siempre se trata de un blanco, nunca de un
indio. Hubo un indio, sin embargo, nacido junto a las minas de Oruro,
que por un extraño azar pudo alcanzar el mar prohibido.


Debió ser un niño simpático y bien dispuesto, ya
que una dama paceña, que estaba de paso en Oruro y
pertenecía a una familia acaudalada, lo vio casualmente y se lo
trajo a la capital, allá por los años cincuenta.
Rebautizado como Gualberto Aniceto Morales, aprendió a leer y
aprendió a servir. Y tan bien lo hizo, que cuando sus patrones
viajaron a Europa, lo llevaron consigo, no precisamente para ampliar su
horizonte sino para que los auxiliara en menesteres domésticos.


Así fue que el muchacho (que para ese entonces ya había
cumplido quince años) pudo ir coleccionando en su memoria
imágenes de mar: desde la tibieza verde del Mediterráneo
hasta los golfos helados del Báltico. Cuando al cabo de un
año sus protectores regresaron, Gualberto Aniceto pidió
que lo dejaran viajar a su pueblo para ver a su familia.


Allí, en su pobreza de origen, en la humilde y despojada
querencia, ante la mirada atónita y el silencio compacto de los
suyos, el viajero fue informando larga y pormenorizadamente sobre
farallones, olas, delfines, astilleros, mareas, peces voladores, buques
cisternas, muelles de pescadores, faros que parpadean, tiburones,
gaviotas, enormes transatlánticos.


No obstante, llegó una noche en que se quedó sin
recuerdos y calló. Pero los suyos no suspendieron su expectativa
y siguieron mirándolo, esperando, arracimados sobre el piso de
tierra y con las mejillas hinchadas por la coca. Desde el fondo del
recinto llegó la voz del abuelo, todavía inexorable, a
pesar de sus pulmones carcomidos: “¿Y qué más?”.


Gualberto Aniceto sintió que no podía defraudarlos.
Sabía por experiencia que la nostalgia del mar no tiene fin. Y
fue entonces, sólo entonces, que empezó a hablar de las
sirenas.
793
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Currículum

El cuento es muy sencillo
usted nace en su tiempo
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
y el temerario insecto
que será pisoteado
por su zapato nuevo

usted sufre de veras
reclama por comida
y por deber ajeno
o acaso por rutina
llora limpio de culpas
benditas o malditas
hasta que llega el sueño
y lo descalifica

usted se transfigura
ama casi hasta el colmo
logra sentirse eterno
de tanto y tanto asombro
pero las esperanzas
no llegan al otoño
y el corazón profeta
se convierte en escombros

usted por fin aprende
y usa lo aprendido
para saber que el mundo
es como un laberinto
en sus momentos claves
infierno o paraíso
amor o desamparo
y siempre siempre un lío

usted madura y busca
las señas del presente
los ritos del pasado
y hasta el futuro en cierne
quizá se ha vuelto sabio
irremediablemente
y cuando nada falta
entonces usted muere
885
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Botella Al Mar

El mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


poner en ella por ejemplo un grillo
un barco sin velamen y una espiga
sobrantes de lujuria algún milagro
y un folio rebosante de noticias

poner un verde un duelo una proclamados rezos y una cábala
indecisa
el cable que jamás llegó a destino
y la esperanza pródiga y cautiva

el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


poner en ella por ejemplo un tango
que enumerara todos los pretextos
para apiadarse a solas de uno mismo
y quedarse en el borde de otro sueño

poner promesas como sobresaltos
y el poquito de sol que da el invierno
y un olvido flamante y oneroso
y el rencor que nos sigue como un perro

el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar



poner en ella por ejemplo un naipe
un afiche de dios el de costumbre
el tímpano banal del horizonte
el reino de los cielos y las nubes

poner recortes de un asombro inútil
un lindo vaticinio de agua dulce
una noche de rayos y centellas
y el saldo de veranos y de azules

el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar


pero en esta botella navegante
sólo pondré mis versos en desorden
en la espera confiada de que un día
llegue a una playa cándida y salobre

y un niño la descubra y la destape
y en lugar de estos versos halle flores
y alertas y corales y baladas
y piedritas del mar y caracoles

el mar es un azar
qué tentación echar
una botella al mar
964
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Viajo

Viajo como los nómadas
pero con una diferencia
carezco totalmente
de vocación viajera

sé que el mundo es espléndido
y brutal

viajo como las naves migratorias
pero con una diferencia
nunca puedo arrancarme
del invierno

sé que el mundo es benévolo
y feroz

viajo como las dóciles cometas
pero con una diferencia
nunca llego a encontrarme
con el cielo

sé que el mundo es eterno
y agoniza
981
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Rescates

RESCATES

muriendo de costumbre
y llorando de oídoCÉSAR VALLEJO

Este regreso no era obligatorio

sin embargo

la mano encuentra su cuchara

el paso su baldosa

el corazón su golpe de madera

el abrazo su brazo o su cintura

la pregunta su alguien

los ojos su horizonte

la mejilla su beso o su garúa

el orgullo su dulce fundamento

el pellejo su otoño

la memoria su rostro decisivo

los rencores su vaina

el reloj su lujuria tempranera

el dolor su no olvido o su neblina

el paladar sus uvas

el loor su desastre

la nostalgia su lecho


o sea

perdón vallejo

aquí estoy otra vez

viviendo de costumbre

celebrando de oído

742
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Eso Dicen

Eso dicen
que al cabo de diez años
todo ha cambiado
allá

dicen
que la avenida está sin árboles
y no soy quién para ponerlo en duda

¿acaso yo no estoy sin árboles
que según dicen
ya no están?
1.105
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Los Espejos Las Sombras

Y las sombras que cruzan los espejosVicente Huidobro
                     

Es tan fácil nacer en sitios que no existen

y sin embargo fueron brumosos y reales

por ejemplo m¡ sitio mi marmita de vida

mi suelta de palomas conservaba

una niebla capaz de confundir las brújulas

y atravesar de tarde los postigos

todo en el territorio de aquella infancia breve

con la casa en la loma cuyo dueño

cara un tal valentín del escobar

y el nombre era sonoro me atraían

las paredes tan blancas y rugosas

ahí descubrí el lápiz como colón su
américa

sin saber que era lápiz y mientras lo empuñaba

alguien hacía muecas al costado de un biombo

para que yo comiera pero yo no comía


después es la estación y es el ferrocarril

me envuelven en la manta de viaje y de calor

y había unas mangueras largas ágiles

que lavaban la noche en los andenes


las imágenes quedan como en un incunable

que sólo yo podría descifrar

puesto que soy el único especialista en mí

y sin embargo cuando regresé

apenas treinta y dos años más tarde

no había andén ni manta ni paredes rugosas

ya nadie recordaba la casa en la lomita

tampoco a valentín del escobar

quizá sea por eso que no puedo creer

en pueblo tan ceñido tan variable

sin bruma que atraviese los postigos

y confunda las brújulas

un paso de los toros enmendado

que no tiene ni biombo ni mangueras


el espejo tampoco sabe nada

con torpeza y herrumbre ese necio repite

mi pescuezo mi nuez y mis arrugas

debe haber pocas cosas en el mundo

con menos osadía que un espejo


en mis ojos amén de cataratas

y lentes de contacto con su neblina propia

hay rehenes y brujas

espesas telarañas sin arañas

hay fiscales y jueces

disculpen me quedé sin defensores

hay fiscales que tiemblan frente a los acusados

y jueces majaderos como tías

o deshumanizados como atentos verdugos

hay rostros arduos y fugaces

otros triviales pero permanentes

hay criaturas y perros y gorriones

que van garúa arriba ensimismados

y un sosías de dios que pone cielos

sobre nuestra mejor abolladura

y tampoco el espejo sabe nada

de por qué lo contemplo sin rencor y aburrido


y así de noche en noche

así de nacimiento en nacimiento

de espanto en espantajo

van o vamos o voy con las uñas partidas

de arañar y arañar la infiníta corteza


más allá del orgullo los árboles quedaron

quedaron los presagios las fogatas

allá atrás allá atrás

quién es tan memorioso

ah pero la inocencia ese búfalo herido

interrumpe o reanuda

la fuga o cacería

de oscuro desenlace


todos mis domicilios me abandonan

y el botín que he ganado con esas deserciones

es un largo monólogo en hiladas

turbado peregrino garrafal

contrito y al final desmesurado

para mi humilde aguante


Me desquito clavándole mi agüero

me vengo espolvoreándolo de culpas

pero la soledad

esa
guitarra

esa botella al mar

esa pancarta sin muchedumbrita

esa efemérides para el olvido

oasis que ha perdido su desierto

flojo tormento en espiral

cúpula rota y que se llueve

ese engendro del prójimo que soy

tierno rebuzno de la angustia

farola miope


tímpano

ceniza

nido de águila para torcazas

escobajo sin uvas

borde de algo importante que se ignora

esa insignificante libertad de gemir

ese carnal vacío

ese naipe sin mazo

ese adiós a ninguna

esa espiga de suerte

ese hueco en la almohada

esa impericia

ese sabor grisáceo

esa tapa sin libro

ese ombligo inservible

la soledad en fm

esa
guitarra

de pronto un día suena repentina y llamante

inventa prójimas de mi costilla

y hasta asombra la sombra

qué me cuentan


en verdad en verdad os digo que

nada existe en el mundo como la soledad

para buscarnos tierna compañía

cohorte escolta gente caravana


y el espejo ese apático supone

que uno está solo sólo porque rumia

en cambio una mujer cuando nos mira sabe

que uno nunca está solo aunque lo crea

ah por eso hijos míos si debéis elegir

entre una muchacha y un espejo

elegid la muchacha


cómo cambian los tiempos y el azogue

los espejos ahora vienen antinarcisos

hace cuarenta años la gente los compraba

para sentirse hermosa para saberse joven

eran lindos testigos ovalados

hoy en cambio son duros enemigos

cuadrados de rencor bruñidos por la inquina

nos agravian mortifican zahieren

y como si tal cosa pronuncian su chispazo

mencionan lustros y colesterol

pero no las silvestres bondades de estraperlo

la lenta madurez esa sabiduría

la colección completa de delirios

nada de eso solamente
exhuman

las averías del pellejo añejo

el desconsuelo y sus ojeras verde

la calvicie que empieza o que concluye

los párpados vencidos siniestrados

las orejas mollejas la chatura nasal

las vacantes molares las islas del eczema


pero no hay que huir despavorido

ni llevarle el apunte a ese reflejo

nadie mejor que yo

para saber que miente


no caben en su estanque vertical

los que fui los que soy los que seré

siempre soy varios en parejos rumbos

el que quiere asomarse al precipicio

el que quiere vibrar inmóvil como un trompo

el que quiere respirar simplemente


será que nada de eso está en mis ojos

nadie sale a pedir el vistobueno

de los otros que acaso y sin acaso

también son otros y en diversos rumbos

el que aspira a encontrarse con su euforia

el que intenta ser flecha sin el arco

el que quiere respirar simplemente

será que nada de eso está en mi ceño

en mis hombros mi boca mis orejas

será que ya no exporto dudas ni minerales

no genera divisas mi conducta

tiene desequilibrios mi balanza de pagos

la caridad me cobra intereses leoninos

y acaparo dolor para el mercado interno


será que nada de eso llega al prójimo

pero yo estoy hablando del y con el espejo

y en su Iuna no hay prójima y si hay

será tina entrometida que mira sobre mi hombro


los prójimos y prójimas no están el el luciente

sencillamente son habitantes de mi

y bueno se establecen en mi como pamperos

como arroyos o como burbujas


por ejemplo las dudas no están en el espejo

las dudas que son meras preconfianzas

por ejemplo los miércoles no están

ya que el espejo es un profesional

de noches sabatinas y tardes domingueras

los miércoles de miércoles quien se le va a arrimar

pedestre o jadeante

inhumano y cansado

con la semana a medio resolver

las tardes gordas de preocupaciones

el ómnibus oliendo a axila de campeón


los insomnios no caben por ejemplo

no son frecuentes pero si poblados

de canciones a trozos

de miradas que no eran para uno

y alguna que otra bronco no del todo prevista

de ésas clue consumen la bilis del trimestre


tampoco aquellos tangos en Ios que uno sujeta

en suave diagonal la humanidad contigua

y un magnetismo cálido y a la vez transitorio

consterna los gametos sus ene cromosomas

y entre corte y cortina se esparcen monosílabos

y tanto las pavadas aleluya

como las intuiciones aleluya aleluya

derriban las fronteras ideológicas


verbigracia qué puede rescatar el espejo

de una ausencia tajante

una de esas ausencias que concurren

que numeran sus cartas

y escriben besos ay de amor remoto


qué puede qué podría reconocer carajo

de las vidas y vidas que ya se me murieron

esos acribillados esos acriborrados

del abrazo y el mapa y los boliches

o los que obedecieron a su corazonada

hasta que el corazón les explotó en la mano

sea en el supermarket de la mala noticia

o en algún pobre rancho de un paisaje sin chau


poco puede conocer de los rostros

que no fueron mi rostro y sin embargo

siguen estando en mí

y menos todavía

de los desesperantes terraplenes

que traté de subir o de bajar

esos riesgos minúsculos que parecen montañas

y los otros los graves que salvé como un sordo

así hasta que la vida quedó sin intervalos

y la muerte quedó sin vacaciones

y mi piel se quedó sin otras pieles

y mis brazos vacíos como mangas

declamaron socorro para el mundo


en la esquina del triste no hay espejo

y lo que es

más
austero

no
hay auxilio

por qué será que cunden fas alarmas

y no huy manera ya de descundirlas


el país tiene heridas grandes como provincias

y hay que aprender a andar sobre sus bordes

sin vomitar en ellas ni caer como bolos

ni volverse suicida u miserable

ni decir no va más

porque está yendo

y exportamos los huérfanos y viudas

como antes la lana o el tasajo


en el muelle del pobre no hay espejo

y lo que es

más
sencillo

no
hay adioses


los tratemos que estaban en el límite

las muchachas que estaban en los poemas

asaltaron de pronto el minuto perdido

y se desparramaron como tinta escarlata

sobre las ínfulas y los sobornos

metieron sus urgencias que eran gatos

en bolsas de arpillera

y cuando las abrieron aquello fue un escándalo

la fiesta prematura

igual que si se abre una alcancía


hacía tanto que éramos comedidos y cuerdos

que no nos vino mal este asedio a la suerte


los obreros en cambio no estaban en los poemas

estaban en sus manos nada más

que animan estructuras telas fibras

y cuidan de su máquina oh madre inoxidable

y velan su garganta buje a buje

y le toman el pulso

y le vigilan la temperatura

y le controlan la respiración

y aquí atornillan y desatornillan

y allí mitigan ayes y chirridos y ecos

o escuchar sus maltrechas confidencias

y por fin cuando suena el pito de las cinco

la atienden la consuelan y la apagan


los obreros no estaban en los poemas

pero a menudo estaban en las calles

eon su rojo proyecto y eon su puño

sus alpargatas y su humor de lija

y su beligerancia su paz y su paciencia

sus cojones de clase

qué clase de cojones

sus olas populares

su modestia y su orgullo

que son casi lo mismo


las muchachas que estaban en los poemas

los obreros que estaban en las mulos

hoy están duros en la cárcel firmes

como las cuatro barras que interrumpen el cielo


pero habrá otro tiempo

es claro que habrá otro

habrá otro ticnlpo porque el tiempo vuela

no importa que ellas y ellos no estén en el espejo

el tiempo volará

no
como el cóndor

ni como el buitre ni como el albatros

ni como el churrinche ni como el venteveo

el tiempo volara como la historia

esa ave migratoria de atlas fuertes

que cuando Ilega es para quedarse


y por fin las muchachas estarán en las mulos

y por fin los obreros estarán en los poemas

ay espejo ignorás tanta vida posible

tenés mi soledad

vaya conquista

en qué mago atolón te obligaste a varar

hay un mundo de amor que te es ajeno

así chic no te. quedes mirando má mirada

la modorra no escucha campanas ni promesas

tras de mi sigue habiendo un pedazo do historia

y yo tengo la llave de ese cobre barato

pero atrás más atrás

o adelante mucho más adelante

hay una historia plena

una patria en andamios con banderas posibles

y todo sin oráculo y sin ritos

y sin cofre y sin llave

simplemente una patria


ay espejo las sombras que te cruzan

son mucho más corpóreas que mi cuerpo depósito

el tiempo inagotable hace sus propios cálculos

y yo tengo pulmones y recuerdos y nuca

y otras abreviaturas de lo frágil

quizá una vez, te quiebres

dicen que es mala suerte

pero ningún espejo pudo con el destino

o yo mismo me rompa sin que vos te destruyas

y sea así otra sombra que te cruce


pero espejo ya tuve como dieciocho camas

en los tres años últimos de este gran desparramo

como todas las sombras pasadas o futuras

soy nómada y testigo y mirasol

dentro de tres semanas tal vez me vaya y duerma

en ml cama vacía número diecinueve

no estarás para verlo

no estaré para verte


en otro cuarto neutro mengano y transitorio

también habrá un espejo que empezará a

escrutarme

tan desprolijamente como vos

y aquí en este rincón duramente tranquilo

se instalará otro huesped temporal como yo

o acaso dos amantes recién homologados

absortos en su canje de verguenzas

con fragores de anule e isócronos vaivenes


no podrás ignorarlos

egos le ignorarán

no lograrás desprestigiar su piel

porque será de estreno y maravilla

ni siquiera podr á vituperar mi rostro

porque ya estaré fuera de tu alcance

diciéndole a otra luna de impersonal herrumbre

lo que una vez te dije con jactancia y recelo


he venido con toldos mis enigmas

he venido con todos mis fantasmas

he venido con lerdees mis amores


y antes de que me mire

como vos me miraste

con ojos que eran sello parodia de mis ojos

soltaré de una vez el desafío


ay espejo cuadrado

nuevo espejo de hotel y lejanía

aquí estoy

ya
podés

empezar a ignorarme.


agosto 1976.

1.017
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Rostro De Vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
885
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Saberte Aquí

Podés querer el alba
cuando quieras
he conservado intacto
tu paisaje
podés querer el alba
cuando ames
venir a reclamarte
como eras

aunque ya no seas vos
aunque mi amor te espere
quemándose en tu azar
y tu sueño sea eso
y mucho más

esta noche otra noche
aquí estarás
y cuando gima el tiempo
giratorio
en esta paz ahora
dirás
quiero esta paz

ahora podés venir a reclamarte
penetrar en tu noche
de alegre angustia
reconocer tu tibio
corazón sin excusas
los cuadros
las paredes
saberte aquí

he conservado intacto
tu paisaje
pero no sé hasta dónde
está intacto sin vos
podés querer el alba
cuando quieras
venir a reclamarte
como eras
aunque el pasado sea
despiadado
y hostil

aunque contigo traigas
dolor y otros milagros
aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.
728
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Apenas Y A Penas

Pensó
ojalá que no
pero esta vez acaso sea la última.

Con el deseo más tierno que otras noches
tentó las piernas de la mujer nueva
que afortunadamente no eran de carrara
posó toda su palma sobre la hierbabuena
y sintió que su mano agradecía
viajó moroso y sabio por el vientre
se conmovió con valles y colinas
se demoró en el flanco y su hondonada
que siempre era su premio bienvenido
anduvo por los pechos eligiendo al azar
y allí se quedó un rato descifrando
con el pulgar y el índice reconoció los labios
que afortunadamente no eran de coral
y deslizó una mano por debajo del cuello
que afortunadamente no era de alabastro.

Pensó
ojalá que no
pero puede ser la última.

Y si después de todo
es la última vez.

Entonces cómo cómo haré mañana
de donde sacaré la fuerza y el olvido
para tomar distancia de esta orografía
de esta comarca en paz
de esta patria ganada
apenas y a penas
a tiempo y a dulzura
a ráfagas de amor.
877
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Bienvenida

Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni
más dócil
ni
más cauta
tan sólo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
como te pienso y te enumero

despues de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio
tú nostalgias
y como me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable

ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con
hondura
con
franqueza

sé que voy a
quererte sin preguntas
sé que vas a
quererme sin respuestas.
1.607
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Culpa Es De Uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza sólo tuvo un sentido.

Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor.

Con un solo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahi nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha.

Creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho
muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo

y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo.

Siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
1.310
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Infancia Es Otra Cosa

Es fácil vaticinar que los propagandistas de la infancia no van a interrumpir su campaña
quieren vendernos la inocencia cual si fuera un desodorante o un
horóscopo
después de todo saben que caeremos como gorriones en la trampa
piando nostalgias inventando recuerdos perfeccionando la ansiedad

los geniales demagogos de la infancia
así se llamen Amicis o Proust o Lamorisse
sólo recapitulan turbadores sacrificios móviles
campanarios globos que vuelven a su nube de origen
su paraíso recobrable no es exactamente nuestro siempre perdido
paraíso
su paraíso tan seguro como dos y dos son cuatro no cabe en
nuestro mezquino walhalla
ese logaritmo que nunca está en las tablas

los impecables paleontólogos de la infancia
duchos en exumar rondas triciclos mimos y otros fósiles
tienen olfato e intuición suficientes como para desenterrar y
desplegar mitos cautivantes pavores sabrosos felicidad a cuerda

esos decisivos restauradores
con destreza profesional tapan grietas y traumas
y remiendan con zurcido invisible el desgarrón que arruinaba
nuestro compacto recuerdo de cielo

sin embargo un día habrá que entrar a saco la podrida
infancia
no el desván
allí apenas habitan los juguetes rotos los álbumes de
sellos el ferrocarril rengo o sea la piel reseca de la infancia
no las fotografías y su letargo sepia
habrá que entrar a saco la miseria

porque la infancia
además del estanque de azogada piedad
que a cualquier precio adquieren los ávidos turistas del regreso
además de la espiga y la arañita
y el piano de Mompou
además del alegre asombro que dicen hubo
además de la amistad con el perro del vecino
del juego con las trenzas que hacen juego
además de todo eso
tan radiante tan modestamente fabuloso
y sin embargo tan cruelmente olvidado
la infancia es otra cosa

por ejemplo la oprobiosa galería de rostros
encendidos de entusiasmo puericultor y algunas veces de crueldad dulzona
y es (también la infancia tiene su otoño) la caída
de las primeras máscaras
la vertiginosa temporada que va de la inauguración del
pánico a la vergüenza de la masturbación inicial
rudimentaria
la gallina asesinada por los garfios de la misma buena parienta que nos
arropa al comienzo de la noche
la palabra cáncer y la noción de que no hay
exorcismo que valga
la rebelión de la epidermis las estupefacciones convertidas
en lamparones de diversos diseños y medidas
la noche como la gran cortina que nadie es capaz de descorrer y que sin
embargo oculta la prestigiosa momia del porvenir

por ejemplo la recurrente pesadilla
de diez cien veinte mil encapuchados
cuyo silencio a coro repetirá un longplay treinta años
más tarde con el alevoso fascinante murmullo de los lamas del
Tibet en sus cantos de muerte
pero que por entonces es sólo una interminable fila de
encapuchados balanceándose saliéndose del sueño
golpeando en el empañado vidrio de la cocina
proponiendo el terror y sus múltiples sobornos anexos

la otra infancia es qué duda cabe el insomnio con los ardides de
su infierno acústico
uno dejándose llevar despojado de sábanas mosquitero
camisón y pellejo
uno sin bronquios y sin tímpanos
dejándose llevar imaginándose llevado hacia un
lejanísismo casi inalcanzable círculo o celda o sima
donde no hay hormigas ni abuela ni quebrados ni ventana ni sopa y donde
el ruido del mundo llega sólo como un zumbido ni siquiera
insistente
es el golpe en la cara para ser más exacto en la nariz
el caliente sabor de la primera sangre tragada
y el arranque de la inquina la navidad del odio que irza el pelo
calienta las orejas aprieta los dientes gira los puños en un
molinete enloquecido mientras los demás asisten como un cerco de
horripiladas esperanzas timideces palabrotas y ojos con nauseas

es la chiquilina obligatoria distancia
la teresa rubia
de ojos alemanes y sonrisa para otros
humilladora de mis lápices de veneración de mis insignias
de ofrenda de mis estampillas de homenaje
futura pobre gorda sofocada de deudas y de hijos pero entonces tan
lejos y escarpada
y es también el amigo el único el mejor
aplastado en la calle


un día de éstos habrá que entrar a saco la podrida
infancia
habrá que entrar a saco la miseria

sólo después
con el magro botín en las manos crispadamente adultas
sólo después
ya de regreso
podrá uno permitirse el lujo la merced el pretexto
el disfrute
de hacer escala en el desván
y revisar las fotos en su letargo sepia.
2.742
Mario Benedetti

Mario Benedetti

La Trampa

Qué trampa este crepúsculo
qué calma desplomada sobre todo
qué simulacro inútil
qué sonrojo

en paz siguen las nubes
cómo quisiera en paz
y silenciosa
el aire tiene gracia
por una vez tangible
compartida
y nadie está sediento
o por lo menos nadie tan sediento
como para matar
o destrozarse

qué trampa esa lejana
bocina
que se quiebra
como un viejo sollozo
qué mentira ese tango esa guitarra
esa clara desierta inexplicable
melancolía de las azoteas

qué trampa
qué artimaña

qué lástima
saber
que es una trampa.
904
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Próximo Prójimo

En caso de vida o muerte, se debe

estar siempre con el más próximo.
Antonio Machado


Y está tu corazón

próximo prójimo

hermano a borbotones

ensimismado dócil triste exangüe

con terribles secretos en tu fondo

con tu ebria soledad acompañada


próximo

algunas veces lejanísimo prójimo

cuantos rostros me diste

me estás dando

sobreviviente atroz sobreviviente

de esta herida sin labios

de esta hiedra sin muro


qué maga

qué sin trenzas viniste

ah prójimo-muchacha la primera

a instalarte delante de mis ojos de niño

que no sabía nada

que no sabía nada

mi dialecto era verte y anunciar para siempre

entre diez compañías de soldados de plomo

mi gran amor deslumbre

mi pobre amor a cuerda


vino el amigo absorto

sin percances

y no se habló de muertes

en su cercado limbo

tan sólo se jugaba

al más allá

y el sábado

era una bruma pero sin reloj

sin llave urgente ni contradicciones

amigo nada más

amigo muerto


los padres

claro

como un gran suburbio

amor congénito en mansa barbarie

subordinado e invasor

amor ciego o miope o astigmático

aún puedo abrigarme en sus imágenes

están aquí al alcance

viejo

vieja

un poco sordos para su propia incógnita

pero siempre pendientes

de mi nueva llegada


venga maestro

no lo olvido

usted me abrió los cielos

colonizó mi alma

con el meñique se alisó la barba

y miró el mundo

(yo estaba en el mundo)

con un desprecio cruel

no le perdono

SU vocación de estafa

ni aun ahora

que está bien muertecito

dios mediante


prójimo

hermano literal

quién sabe

dónde quedó el momento en que jugamos

lanzando al aire nuestros ocho años

de diferencia o de encadenamiento

duermes y duermo

el sueño y el espanto

viajan de tu fatiga a mi fatiga

y viceversa vuelven a viajar

hasta que al fin también

ellos se duermen


prójimo mí enemigo

que me conoce y finge no saberme

y en su tedio descubre

ese rencor enorme y tan minúsculo

por cierto no lo envidio

cuando pronuncia vida y piensa muerte

cuando repite cristo y piensa judas

a esta altura tal vez ya esté oxidado

su resentido embuste didascálico

quizá contemporice y diga ciencia

por no decir conciencia


estás en el pupitre

como yo desterrado

en tanto que en el patio

llueve diagonalmente

el alemán rechina y tú divagas

hasta que la trompada

ese viejo argumento

cae sobre tu oreja que es la mía

y tu alarído estalla para siempre

y ahora la lluvia es sólo vertical


mi mujer está aquí

pero antes mucho antes

se acercó por un patio

de baldosas en rombos

y allí empecé a tomar tremendas decisiones

entonces fui a mirarla desde buenos aires

yo era su prójimo sin lugar a dudas

volví y le dije

piénsalo

pero ella dijo

no necesito pensarlo


prójimo el admirable

el cándido

el impuro

te vi una vez pero nunca me viste

no capitularé ni capitularemos

tan importante como julio verne

vas tripulando una nave una isla

un cuerpo extraño inverosímil nuevo

pero en un lustro apenas

será el cuerpo de todos

ojalá y cotidiano


prójimo en que me amparo

tu compacta amistad

tu vida un tanto mustia

tu faro de confianzas

tus vísperas de solo

son para mí el contorno imprescindible

prójimo-muro gris acribillado

prójimo-pasamano en que me apoyo

cuando desciendo la escalera y temo

que algún peldaño pueda estar podrido


rostro herido heridor

ojos que lo supieron

aduana de la dulce simetría

olvidada presencia inolvidable

estás en algún sitio

en algún tríptico de resignaciones

yo pienso en ti cuando la noche clava

para siempre qué suerte para siempre

otra lanza-nostalgia

en mi costado

y está curazón

próximo prójimo

no te avergüences de su llanto.


la cabeza hace trizas el pasado

fríamente coloca sus razones invictas

divide en lotes la melancolía

negocia cautamente tus acciones en alza

desorganiza para siempre tu magia

te despoja del cándido futuro

amuebla los infiernos que te esperan

después del provisorio desamparo

te hace lúcido y hueco

cruel y lúcido

voraz y pobre lúcido


pero también

por suerte

está tu corazón


ese embustero

ese piadoso

ese mesías.

953
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Noción De Patria

Además una cosa:
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas...
Nicanor Parra


NOCIÓN DE PATRIA

Cuando resido en este país que no sueña

cuando vivo en esta ciudad sin párpados

donde sin embargo mi mujer me entiende

y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres

y llamo a mis amigos de vereda a vereda

y puedo ver los árboles desde mi ventana

olvidados y torpes a las tres de la tarde

siento que algo me cerca y me oprime

como si una sombra espesa y decisiva

descendiera sobre mí y sobre nosotros

para encubrir a ese alguien que siempre afloja

el viejo detonador de la esperanza.


Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas

que se ha vuelto egoísta de puro generosa

que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado

pienso que al fin ha llegado el momento

de decir adiós a algunas presunciones

de alejarse tal vez y hablar otros idiomas

donde la indiferencia sea una palabra obsena.


Confieso que otras veces me he escapado.

Diré ante todo que me asomé al Arno

que hallé en las librerías de Charing Cross

cierto Byron firmado por el vicario Bull

en una navidad de hace setenta años.

Desfilé entre los borrachos de Bowery

y entre los Brueghel de la Pinacoteca

comprobé cómo puede trastornarse

el equipo sonoro del Chateau de Langeais

explicando medallas e incensarios

cuando en verdad había sólo armaduras.


Sudé en Dakar por solidaridad

vi turbas galopando hasta la Monna Lisa

y huyendo sin mirar a Botticelli

vi curas madrileños abordando a rameras

y en casa de Rembrandt turistas de Dallas

que preguntaban por el comedor

suecos amontonados en dos metros de sol

y en Copenhague la embajada rusa

y la embajada norteamericana

separadas por un lindo cementerio.


Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve

y el carnaval de Río cubierto por la samba

y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros

probé en Santiago el caldillo de congrio

y recibí el Año Nuevo en Times Square

sacándome cornetas del oído.


Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche

y salvando las obvias diferencias

vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses

vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station

y salvando otra vez las diferencias

vi un toro de pacífico abolengo

que no quería matar a su torero.

Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos

con una insolación mediterránea

y me saqué una foto en casa de Jan Neruda

dormí escuchando a Wagner en Florencia

y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón

vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire

y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall

marcando el jazz con negros zapatones

vi a las mujeres más lindas del planeta

caminando sin mí por la Vía Nazionale.


Miré

admiré

traté de comprender

creo que en buena parte he comprendido

y es estupendo

todo es estupendo

sólo allá lejos puede uno saberlo

y es una linda vacación

es un rapto de imágenes

es un alegre diccionario

es una fácil recorrida

es un alivio.


Pero ahora no me quedan más excusas

porque se vuelve aquí

siempre se vuelve.

La nostalgia se escurre de los libros

se introduce debajo de la piel

y esta ciudad sin párpados

este país que nunca sueña

de pronto se convierte en el único sitio

donde el aire es mi aire

y la culpa es mi culpa

y en mi cama hay un pozo que es mi pozo

y cuando extiendo el brazo estoy seguro

de la pared que toco o del vacío

y cuando miro el cielo

veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur

mi alrededor son los ojos de todos

y no me siento al margen

ahora ya sé que no me siento al margen.


Quizá mi única noción de patria

sea esta urgencia de decir Nosotros

quizá mi única noción de patria

sea este regreso al propio desconcierto.

792
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ella Que Pasa

Paso que pasa
rostro que pasabas
qué más quieres
te miro
después me olvidaré
después y solo
solo y después
seguro que me olvido.

Paso que pasas
rostro que pasabas
qué más quieres
te quiero
te quiero sólo dos
o tres minutos
para quererte más
no tengo tiempo.

Paso que pasas
rostro que pasabas
qué más quieres
ay no
ay no me tientes
que si nos tentamos
no nos podremos olvidar
adiós.
847
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Cumpleaños En Manhattan

Todos caminan
yo también camino

es lunes y venimos con la saliva amarga
mejor dicho
son ellos los que vienen

a la sombra de no sé cuántos pisos
millones de mandíbulas
que mastican su goma
sin embargo son gente de este mundo
con todo un corazón bajo el chaleco

hace treinta y nueve años
yo no estaba
tan solo y tan rodeado
ni podía mirar a las queridas
de los innumerables ex-sargentos
de ex-sargentísimo Batista
que hoy sacan a mear
sus perros de abolengo
en las esquinas de la democracia
hace treinta y nueve años
allá abajo
más debajo de lo que hoy se conoce
como Fidel Castro o como Brasilia
abrí los ojos y cantaba un gallo
tiene que haber cantado
necesito
un gallo que le cante al Empire State Building
con toda su pasión
y la esperanza
de parecer iguales
o de serlo

todos caminan
yo también camino
a veces me detengo
ellos no
no podrían

respiro y me siento
respirar
eso es bueno
tengo sed y me cuesta
diez centavos de dólar
otro jugo de fruta
con gusto a Guatemala

este cumpleaños
no es
mi verdadero
porque este alrededor
no es
mi verdadero
los cumpliré más tarde
en febrero o en marzo
con los ojos que siempre me miraron
las palabras que siempre me dijeron
con un cielo de ayer sobre mis hombros
y el corazón deshilachado y terco
los cumpliré más tarde
o no los cumplo
pero éste no es mi verdadero

todos caminan
yo también camino
y cada dos zancadas poderosas
doy un modesto paso melancólico

entonces los becarios colombianos
y los taximetristas andaluces
y los napolitanos que venden pizza y cantan
y el mexicano que aprendió a mascar chicles
y el brasileño de insolente fotómetro
y la chilena con su amante gringo
y los puertorriqueños que pasean
su belicosos miedo colectivo
miran y reconocen mi renguera
y ellos también se aflojan un momento
y dan un solo paso melancólico
como los autos de la misma marca
que se hacen una seña con las luces

nunca estuvo tan lejos
ese cielo
nunca estuvo tan lejos
y tan chico
un triángulo isósceles nublado
que ni siquiera es una nube entera

tengo unas ganas cursis
dolorosas
de ver algo de mar
de sentir como llueve en Andes y Colonia
de oír a mi mujer diciendo cualquier cosa
de escuchar las bocinas
y de putear con eco
de conseguir un tango
un pedazo de tango
tocado por cualquiera
que no sea Kostelanetz

pero también es bueno
sentir alguna vez un poco de ternura
hacia este chorro enorme
poderoso
indefenso
de humanidad dócilmente apurada
con la cruz del confort sobre su frente
un poco de imprevista ternura sin raíces
digamos por ejemplo hacia una madre equis
que ayer en el zoológico de Central Park
le decía a su niño con preciosa nostalgia
look Johnny this is a cow
porque claro
no hay vacas entre los rascacielos

y otro poco de fe
que es mi único folklore
para agitar como un pañuelo blanco
cuando pasen o simplemente canten
las tres clases de seres más vivos de este Norte
quiero decir los negros
las negras
los negritos

todos caminan
pero yo
me he sentado
un yanqui de doce años me lustra los zapatos
él no sabe que hoy es mi cumpleaños
ni siquiera que no es mi verdadero
por mi costado pasan todos ellos
aaso yo podría ser un dios provisorio
que contemplara inerme su rebaño
o podría ser un héroe más provisorio aún
y disfrutar mis trece minutos estatuarios

pero todo está claro
y es más dulce
más útil
sobre todo más dulce
reconocer que el tiempo está pasando
que está pasando el tiempo y hace ruido
y sentirse de una vez para siempre
olvidado y tranquilo
como un cero a la izquierda.
805
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Dactilógrafo

Montevideo quince de noviembre
de mil novecientos cincuenta y cinco
Montevideo era verde en mi infancia
absolutamente vrede y con travías
muy señor nuestro por la presente
yo tuve un libro del que podía leer
veinticinco centímetros por noche
y después del libro del que podía leer
y yo quería pensar en cómo sería eso
de no ser de caer como piedra en un pozo
comunicamos a usted que en esta fecha
hemos efectuado por su cuenta
quién era ah sí mi madre se acercaba
y prendía la luz y no te asustes
y después la apagaba antes que no durmiera
el pago de trescientos doce pesos
a la firma Menéndez & Solari
y sólo veía sombras como caballos
y elefantes y monstruos casi hombres
y sin embargo aquello era mejor
que pensarme sin la savia del miedo
desaparecido como se acostumbra
en un todo de acuerdo con sus órdenes
de fecha siete del correinte
eran tan diferente era verde
absolutamnte verde y con tranvís
y qué optimismo tener la ventanilla
sentirse dueño de la calle que baja
lugar con los números de las puertas cerradas
y apostar consigo mismo en términos severos
rogámosle acusar recibo lo ante posible
si terminaba en cuatro o trece o diecisiete
era que iba a reír o a perder o a morirme
de esta comunicación a fin de que podamos
y hacerme tan sólo una trampa por cuadra
registrarlo en su cuenta corriente
absolutamente verde y con travías
y el Prado con caminos de hojas secas
y el olor a eucaliptus y a temprano
saludamos a usted atentamente
y desde allí los años y quié sabe.
1.090
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Sueldo

Aquella esperanza que cabía en un dedal,
aquella alta vereda junto al barro,
aquel ir y venir del sueño,
aquel horóscopo de un larguísimo viaje
y el larguísimo viaje con adioses y gente
y países de nieve y corazones
donde cada kilómetro es un cielo distinto,
aquella confianza desde nos cuándo,
aquel juramento hasta nos dónde,
aquella cruzado hacia nos qué,
ese aquel que uno hubiera podido ser
con otro ritmo y alguna lotería,
en fin, para decirlo de una vez por todas,
aquella esperanza que cabía en un dedal
evidentemente no cabe en este sobre
con sucios papeles de tantas manos sucias
que me pagan, el lógico, en cada veintinueve
por tener los libros rubricados al día
y dejar que la vida transcurra,
gotee simplemente
como un aceite rancio.
921
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Elegir Mi Paisaje

Si pudiera elegir mi paisaje
de cosas memorables, mi paisaje
de otoño desolado,
elegiría, robaría esta calle
que es anterior a mí y a todos.

Ella devuelve mi mirada inservible,
la de hace apenas quince o veinte años
cuando la casa verde envenenaba el ciclo.
Por eso es cruel dejarla recién atardecida
con tantos balcones como nidos a solas
y tantos pasos como nunca esperados.

Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,
los espías aleves de la soledad,
las piernas de mujer que arrastran a mis ojos
lejos de la ecuación de dos incógnitas.
Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte,
hojas secas, bocinas y nombres desolados,
nubes que van creciendo en mi ventana
mientras la humedad trae larnentos y moscas.

Sin embargo existe también el pasado
con sus súbitas rosas y modestos escándalos
con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera
y su insignificante comezón de recuerdos.

Ah si pudiera elegir mi paisaje
elegiría, robaría esta calle,
esta calle recién atardecida
en la que encarnizadamente revivo
y de la que sé con estricta nostalgia
el número y el nombre de sus setenta árboles.
1.026