Poemas en este tema

Amor Romántico

Efraín Huerta

Efraín Huerta

Esa Sonrisa

ESA SONRISA

Si de un vuelo la esencia iluminase

esta celda que a tientas desconozco,

si de un frágil destello, de una brisa

juvenil o poema, en breves pétalos,

descendiese tu vida; si a mi vida


una virtud le diera buena suerte,

expresaría el poema, la bondad

de tu sereno gesto al apoyarse

tus alas, tu sonrisa y tu belleza

en el clavel de fiebre de mi alma.


Pues tu sonrisa leve manifiesta

una resuelta forma de animar,

de dar ágiles signos, no al sollozo

en que todo se pierde, sino al beso

de impecable factura, de dominio.


Si la sonrisa es nido, el beso es sueño

de virginal angustia y melodía.

Si un día tus pies besé desesperado,

fue tan solo por darme la delicia

de alzar los ojos y mirar al cielo.


Al cielo de tus ojos y tu frente,

al inquietante cielo donde vuelos

de pensamientos gimen, donde una

y otra vez me dedico a descubrir

la desolada nube de mi amor.


Es mejor hablar claro y no decir

que se siente la angustia por sistema.

Es mejor que te diga: No me olvides,

y si me olvidas dame, de tu boca

la fría miseria del final, la muerte.



Pero nada dirás, lo estoy sabiendo,

cuando en dulces instantes como flores,

vienes de nuevo a mí, y en tu sonrisa

aprendo la lección definitiva:

el alba temblorosa de tu boca.

15 de junio de 1943

949
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Absoluto Amor

ABSOLUTO AMOR

Como una limpia mañana de besos morenos

cuando las plumas de la aurora comenzaron

a marcar iniciales en el cielo. Como recta

caída y amanecer perfecto.


Amada inmensa

como una violeta de cobalto puro

y la palabra clara del deseo.


Gota de anís en el crepúsculo

te amo con aquella esperanza del suicida poeta

que se meció en el mar

con la más grande de las perezas románticas.


Te miro así

como mirarían las violetas una mañana

ahogada en un rocío de recuerdos.


Es la primera vez que un absoluto amor de oro

hace rumbo en mis venas.


Así lo creo te amo

y un orgullo de plata me corre por el cuerpo.

1935

715
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Continuidad

CONTINUIDAD

Continuidad niebla prohibida

gota
violeta declive de mi sueño

rúbrica fiel de una misma palabra

aurora torbellino desnudo

reflejo en ruinas de tu aniversario

preguntas adheridas

a la evasión solemne de tus muslos.


Insistes en compacta sucesión de movimientos

como metales en abismo sin tregua

en la piadosa geometría de tus labios

y tanto de ternura destilada en mis venas

el grito de mis dientes

en la hiedra morena

que resucita tu cabello delgado.


Dominio y sombra en el escorzo

debujo de tu beso

continuidad dorada de tu cuerpo.

775
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Elegía

ELEGÍA


Ahora te soñé, así como eras: sin deslices en la voz,

con inmóviles sombras en los brazos

y tus genitales segundos de estatua.

Así como eres todavía: copiándote a ti misma,

cuando no eres ya sino la espuma de tu propia vida.


Bien te sentí en mi sueño como verso divinizado.

Mi tristeza no cabía en el fondo de mi dolor

y fue a manchar la noche de violeta.


El propio ruido de tus piernas habría despertado

los estanques, los recuerdos que a veces olvidamos en los huecos de los
jardines,

las horas que nunca fueron más allá

de donde hoy se desangran segundo por segundo,

el silencio de muchas ventanas,

antiguos y pulidos razonamientos, montañas de destinos.


De un seno tuyo al otro sollozaba un poco de ternura.


Anoche te soñé y no puedo decirte mañana mi secreto

-porque el amor es un magnífico manzano

con frutos de metal envueltos en piel de inteligencia,

con hojas que recuerdan gravemente el futuro

y raíces como brazos sumidos en una nieve de santidad-

la misma ruta de mis dedos no podría encontrarte

ahí donde te guardas tan perfecta.

Yo no sabría elegir sino violentamente mi presencia:

te llenaría de asombro; acaso tu memoria no me crea.

Mi fatiga te gritaría un absoluto amor.

Por el cristal de aumento de la luna

la sonrisa de Dios estallaría.


Y mi cuerpo se deshace en gotas de mañana.

745
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Ser De Ti (fragmento)

SER DE TI (fragmento)


Para Adela María Salinas
I


Ser de ti y en tu rostro

asir nuestros espacios;

limitar lo invisible

muy cerca de tus labios.


Prenderme con mi noche

y olvidarme en tus aguas;

deshojar nuestros campos

en el cristal del aire.


En medio de mis años

intimar tus corolas

y en el claro de tu alma

deslizar mis delirios.


Ser de ti con la música

que inventamos al mundo

y en el contorno nuestro

cristalizar paisajes.
II


Nubes cerca de ti

flotando en medio

de la voz que del agua

se acerca a tus oídos.


¿Hacia dónde la luz

y las manos del viento?

Rojo algodón de nube

lejos y entre los árboles

una voz que fue tuya

o del agua o del aire.


¿En qué sitio la luz

y tus manos al viento?
III


Luz de luna de bahía

luz que bebía tu boca

con las ansias de los aires

y la inquietud de las olas


luz que bebía tu boca

con la figura ligera

y la suavidad de cielo

en que mis peces nadaban


con las ansias de los aires

y el miedo verde a la muerte

con sus doradas aletas

y sus gracias marineras


y la inquietud de las olas

resbalando en tu figura

como luz de luna abierta

deshecha en tus ojos frescos.

632
Efraín Huerta

Efraín Huerta

La Estrella Poema De Niebla

LA ESTRELLA

poema de niebla


Para Anne Sten


Labios como el sabor del viento en el invierno,

dientes jóvenes de luna consentida en la llama del abrazo.

Se endurecía la noche en tu garganta.

Espacio duro de tus senos. Amarilla y quemada,

la inesperada sombra de tus piernas en la alas de los
pájaros

cuando tus dedos en un juego de látigos

hendían prisas de frío.

Que nos perdonen las sábanas lunares de los árboles

y el sueño arrebatado a las estatuas,

y el agua estremecida con la caída

del deseo. Tenías los ojos limpios, Andrea.

La estrella de tu frente como herida de vino,

enferma, detenida en mi boca.

Había un mundo de silencio en tu cuerpo,

como si la muerte se hubiese mirado en un espejo

o varias rosas en agonía hubieran imaginado

un paraíso de nieve o de cristales.


(Ahí perdura solamente lo desconocido

que nuestros labios apagaron.

El recuerdo es materia de belleza poseída y escrita

en páginas en las que un poco de amor pasó rozando.

Como el recuerdo gritarían las cabelleras

mojadas en acuarelas de angustia.

Así serían las voces de os aires helados
fundiéndose

en las aristas de una montaña de bronce).


Te corría por la espalda una gota de sangre

de mis venas. La noche, con la niebla

y el silencio en medio de los senos, nos veía y procuraba

cambiar su propia ruta.

Que nos perdonen las mismas pinceladas de la aurora.


Exprimidas las horas como cerezas en nuestros labios,

apenas un instante de tus hombros

se deslizó en mi sueño.

833
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Estrella En Alto

En el taller del alma maduran los deseos,
crece, fresca y lozana, la ternura,
imitando tu sombra,
inventando tu ausencia
tan honda y sostenida.

Hoy te sueño,
amante:
estrella en alto, huella
de una violeta lenta.

Oscuramente bella la soledad germina en torno de mi cuerpo.
Hoy te sueño, amante:
jugamos a la brisa y al frío.
Tu nombre suena
como tibia pureza inimitable.

Y del cielo a la tierra,
de aquella estrella en alto al dulce ruido de tu pecho,
bajan con inefable rapidez
y como espuma roja
apresurados besos,
recios besos,
crueles besos de hielo en mi memoria.

Un grito de agonía, una blasfemia
vuelve grises tus senos,
y mi sueño,
y esa noble fragancia de tu sexo.
¿Qué esperamos, hermana,
de esta reciente aurora
que nos fatiga tanto?
Mira la estrella,
es blanca, no es azul.
Mírala, y que tus ojos perduren como rosas perfectas.
700
Efraín Huerta

Efraín Huerta

La Muchacha Ebria

Este lánguido caer en brazos de una desconocida,
esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres;
este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol,
huella de pie dormido, navaja verde o negra;
este instante durísimo en que una muchacha grita,
gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la suya.
Todo esto no es sino la noche,
sino la noche grávida de sangre y leche,
de niños que se asfixian,
de mujeres carbonizadas
y varones morenos de soledad
y misterioso, sofocante desgaste.
Sino la noche de la muchacha ebria
cuyos gritos de rabia y melancolía
me hirieron como el llanto purísimo,
como las náuseas y el rencor,
como el abandono y la voz de las mendigas.

Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio molido
y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de las cantinas,
llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con sólo negra barba
y feas manos de miel se bañan sin angustia, sin tristeza:
llanto ebrio, lágrimas de claveles, de tabernas enmohecidas,
de la muchacha que se embriaga sin tedio ni pesadumbre,
de la muchacha que una noche —y era una santa noche—
me entregara su corazón derretido,
sus manos de agua caliente, césped, seda,
sus pensamientos tan parecidos a pájaros muertos,
sus torpes arrebatos de ternura,
su boca que sabía a taza mordida por dientes de borrachos,
su pecho suave como una mejilla con fiebre,
y sus brazos y piernas con tatuajes,
y su naciente tuberculosis,
y su dormido sexo de orquídea martirizada.

Ah la muchacha ebria, la muchacha del sonreír estúpido
y la generosidad en la punta de los dedos,
la muchacha de la confiada, inefable ternura para un hombre,
como yo, escapado apenas de la violencia amorosa.
Este tierno recuerdo siempre será una lámpara frente a mis ojos,
una fecha sangrienta y abatida.

¡Por la muchacha ebria, amigos míos!
2.910
Enrique González Martínez

Enrique González Martínez

Vienes A Mí, Te Acercas Y Te Anuncias

Vienes a mí, te acercas y te anuncias
con tan leve rumor, que mi reposo
no turbas, y es un canto milagroso
cada una de las frases que pronuncias.

Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,
y hay al mirarnos atracción tan fuerte,
que lo olvidamos todo, vida y muerte,
suspensos en la luz de tus pupilas.

Y mi vida penetras y te siento
tan cerca de mi propio pensamiento
y hay en la posesión tan honda calma,

que interrogo al misterio en que me abismo
si somos dos reflejos de un ser mismo,
la doble encarnación de una sola alma.
317
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

¿No has leído amor mío,
en NOVEDADES:

CENTINELA DE LA PAZ
GENIO DEL TRABAJO
PALADÍN DE LA DEMOCRACIA
EN AMÉRICA
DEFENSOR DEL CATOLICISMO
EN AMÉRICA
EL PROTECTOR DEL PUEBLO
EL BENEFACTOR...?

Le saquean al pueblo
su lenguaje.

Y falsifican las palabras
del pueblo.

(Exactamente como el
dinero del pueblo)

Por eso los poetas
pulimos tanto un poema

Y por eso
son tan importantes
mis poemas de amor.
794
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Tal vez nos casemos
este año

amor mío, y
tengamos una
casita

Y tal vez
se publique mi libro,

O nos vayamos los dos
al extranjero

Tal vez caiga Somoza
amor mío
676
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Hay un lugar junto
a la laguna de Tiscapa

—un barco debajo
de un árbol de quelite—

que tu conoces
(aquella a quien escribo

estos versos, sabrá
que son para ella)

Y tu recuerdas
aquel banco y
aquel quelite;

La luna reflejada
en la laguna de Tiscapa,

Las luces del palacio
del dictador

las ranas cantando
abajo en la laguna

Todavía está aquel
árbol de Quelite

Todavía brillan
las mismas luces;

En la laguna de Tiscapa
se refleja la luna;

Pero aquel banco
esta noche estará vacío

O con otra pareja
que no somos nosotros.
672
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Ayer te vi
en la calle,
Myriam y

Te vi tan bella,
Myriam, que

(¡cómo te explico
que bella te vi!)

Ni tú Myriam,
te puedes ver
tan bella
ni imaginar
que puedes ser
tan bella para mi
y tan bella te vi
que parece que

Ninguna mujer
es más bella que tú

Ningún enamorado
ve ninguna mujer
tan bella,
Myriam,
como yo te veo a ti

Y ni tú misma
Myriam,
eres quizás
tan bella

¡Por qué
no puede ser
real tanta belleza!

Como yo te vi
de bella ayer en la calle

O como hoy me parece,
Myriam
que te vi
699
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Nuestro amor
nació en mayo
con malinches en flor

—Cuando están en flor
los malinches en Managua—.

Sólo ese mes
dan flores:
en los demás
dan vainas
pero los malinches
volverán a florecer
en mayo

y el amor
que se fue
ya no volverá
otra vez.
837
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Ni con joyas
de la joyería Morlock

ni con perfumes
de Dreyfus

ni con orqídeas
dentro de su
caja de música

ni con cadillac

sino solamente
con mis poemas
la conquisté

Y ella me prefiere,
aunque soy pobre,
a todos los

millones de Somoza
1.124
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Recibe estas rosas
costarricenses,

Myriam, con estos
versos de amor

mis versos te recordarán
que los rostros

de las rosas se
se parecen al tuyo

las rosas
te recordarán
que hay que cortar
el amor,

Y que tu rostro
pasará como
Grecia y Roma

Cuando no haya
más amor
ni rosas de Costa Rica

Recordarás, Myriam,
esta triste canción
1.044
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Imitación De Propercio

Yo no canto la defensa
de Stalingrado

ni la campaña de Egipto

ni el desembarco de sicilia

ni la cruzada del Rhin
del general Eisenhower:

Yo sólo canto la conquista
de una muchacha.
1.154
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Yo he repartido
papeletas clandestinas

Gritando
¡Viva la Libertad!
en plena calle

deafiando a los
guardias armados

Yo participé en la
rebelión de abril

pero palidezco
cuando paso por tu casa

y tu sola mirada
me hace temblar.
1.633
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Tú que estás orgullosa
de mis versos

Pero no porque
yo los escribí

Sino porque
los inspiraste tú

Y a pesar de que fueron
contra ti

tu pudiste inspirar
mejor poesía

tu pudiste inspirar
mejor poesía
893
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

Epigrama

Otros podrán
ganar mucho dinero

Pero yo he sacrificado
ese dinero

para escribir
estos cantos a ti

o a otra que cantaré
en vez de ti

o a nadie.
880
Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal

En La Hamaca Sentí Que Me Decías

En la hamaca sentí que me decías
no te escogí porque fueras santo
o con madera de futuro santo
santos he tenido demasiados
te escogí
para variar.
1.077
Diego de Torres y Villarroel

Diego de Torres y Villarroel

Al Amor

Ente chismoso, fábula, quimera,
diosecillo infernal, diablo cojuelo,
yo por ti ni un suspiro, ni un desvelo;
el diantre me llevará si tal diera

Si Filis con sus ojos no viniera
guardándote a mi rabia picaruelo
cuando tu arpón o tu carcaj o anzuelo
de haberme herido blasonar pudiera

Si quieres ver al libre ceño mío
burlar el fuerte impulso de tus botes
sin Filis ven conmigo a desafío

Que sin más que mirarme a los bigotes
arañado saldrás de mi albedrío
y te daré muchísimos azotes.


557
Diego de Torres y Villarroel

Diego de Torres y Villarroel