Poemas en este tema

Deseo

Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Cuando Del Grave Golpe Es Ofendido

Cuando del grave golpe es ofendido
el cuerpo, de improviso es lastimado,
o por nuevo accidente es alterado
por caso de que no fue prevenido,

la sangre corre luego al desvalido
corazón como a miembro señalado,
y de allí va a parar do el golpe ha dado,
de do nace el quedar descolorido.

Hizo en mi pecho Amor mortal herida;
corrió luego la sangre allí alterada
y reparóse donde estaba el daño.

De allí quedé con la color perdida:
al rostro el corazón se la ha usurpado
para favorescer su mal extraño.
356
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Es Lo Blanco Castísima Pureza

Es lo blanco castísima pureza;
amores significa lo morado;
crudeza o sujeción es lo encarnado;
negro obscuro es dolor, claro es tristeza;

naranjado se entiende que es firmeza;
rojo claro es venganza, y colorado
alegría; y si obscuro es lo leonado,
congoja, claro es señoril alteza;

es lo pardo trabajo, azul es celo;
turquesado es soberbia; y lo amarillo
es desesperación; verde esperanza.

Y de esta suerte, aquél que niega el cielo
licencia en su dolor para decillo,
lo muestra sin hablar por semejanza.
455
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Quien Tanto De Su Propio Mal Se Agrada

Quien tanto de su propio mal se agrada,
señora, como yo, razón le falta,
ni por nuevo dolor se sobresalta,
ni del que ha de venir recela nada.

Quien tiene el alma ya tan transformada
en vos, por ocasión justa tan alta,
si de un extremo grande en otro salta,
bástale la memoria enamorada.

Si no os puede gozar, que os ha gozado,
quien no puede con lágrimas moveros,
con la esperanza puede remediarse.

Mas ¿en qué esperará un desesperado
quien tan lejos está del bien de veros?
¿Basta pensar que os vio, basta acordarse?
340
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Oh Pasos, Tan Sin Fruto Derramados

¡Oh pasos, tan sin fruto derramados,
oh alto y peligroso pensamiento,
oh memoria, ocasión de mi tormento,
oh ardor, no mortal, mas de dañados!

¡Oh flaco corazón, graves cuidados,
oh vano desear, fundado en viento,
oh grande y obstinado sufrimiento,
oh ojos, de llorar fuentes tornados!

¡Oh vida triste, de trabajos llena,
oh dulce error, que andar me hace errando,
oh esperanza incierta, oh cierto engaño!

¡Oh vos, que estáis en la amorosa pena,
almas que en este infierno ardéis amando,
ved cual debe de ser mi mal extraño!
373
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Está En Mi Alma Mi Opinión Escrita

Está en mi alma mi opinión escrita
con tal fuerza de amor, tan bien guardada,
que si de vuestra saña no es borrada,
a la par con la vida en ella habita.

Bien me podéis vos dar pena infinita,
Amor os da el poder como le agrada,
mas excusar que no seáis amada
de mí, con tal beldad, ¿quién me lo quita?

Aborrecerme vos podéis, señora,
afecto tan contrario al ardor mío,
y aun desearme, si queréis la muerte;

mas que no os ame esta alma que os adora...
Ni vos ni vuestra saña, yo lo fío,
podéis mudar lo que me cupo en suerte.
381
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Leandro Que De Amor En Fuego Ardía

Leandro que de amor en fuego ardía,
puesto que a su deseo contrastaba
el fortunoso mar que no cesaba,
nadando a su pesar, pasar quería.

Mas viendo ya que el fin de su osadía
a la rabiosa muerte lo tiraba,
mirando aquella torre donde estaba
Hero, a las fieras ondas se volvía;

a las cuales con ansia enamorada
dijo: «Pues aplacar furor divino
enamorado ardor no puede nada,

»dejadme al fin llegar de este camino
pues poco ha de tardar, y a la tornada
secutad vuestra saña y mi destino».
363
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Ni Por Mostrarse Blanda Ni Piadosa

Ni por mostrarse blanda ni piadosa
la imagen que en el alma Amor me sella,
ni porque ceda a su color más bella
el blanco lirio y la bermeja rosa,

ni por mostrarse fiera y desdeñosa,
ni por fingir de mi falsa querella,
ni por estar presente o nunca vella,
ni por estar contenta ni quejosa,

mi alma se verá que de otro fuego
arda jamás, ni que se borre un punto
la imagen que ya en ella está esculpida.

Tan dulce hizo Amor el nudo ciego
que no puede amargar, si todo junto
fuese de ajenjo el resto de mi vida.
311
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Por Vos Ardí, Señora, Y Por Vos Ardo

Por vos ardí, señora, y por vos ardo,
y arder por vos mientras viviere espero,
o contraste el deseo el hado fiero,
o sea favorable al bien que aguardo.

Tan a lo vivo a penetrado el dardo
de Amor, que cuando menos bien os quiero,
por vos deseo morir, y por vos muero,
y por vos sola de morir me guardo.

Vos el primer ardor fuisteis al alma,
vos último seréis en la última hora;
y creed a mi fe lo que os promete.

Bien podrá de mi muerte haber la palma,
más después se verá, cual es ahora,
pasar el fuego mío de allá de Lete.
384
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

De Sola Religión Vana Movido

De sola religión vana movido,
bárbaro, que en su fe piensa salvarse,
de la patria, tal vez, suele alejarse
y en la extraña pasar desconocido.

Pobre, cansado, solo y afligido,
adorado el lugar do fue a votarse,
por más no ver, quiere del ver privarse,
no creyendo ya ver más bien que vido.

Si el ver otra beldad no he procurado,
de aquí viene, señora, y de aquel fuego
que en mi alma se enciende de miraros.

De ver otras yo mismo me he privado;
y en medio de mi mal quedé, aunque ciego,
contento con el bien de contemplaros.
362
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Si No Os Digo Verdad, Si En Algo Os Miento

Si no os digo verdad, si en algo os miento,
sobre mi vida torne el desengaño;
si falta hay en mi fe, si os trato engaño,
dolor no quepa en vos del mal que siento;

si no sois causa vos del mal que siento
de vos sea yo tratado como extraño;
si por vos tengo en algo el mayor daño,
no pueda en vos caber consentimiento;

si no estáis hecha ya sola señora
de aquella libertad que no era mía,
¡plega a Dios que sin vos y ella me vea!

Mas si la mísera ánima os adora,
si está llena de vos mi fantasía,
¿qué puedo yo decir que a sí no sea?
409
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Amor Mueve Mis Alas, Y Tan Alto

Amor mueve mis alas, y tan alto
las lleva el amoroso pensamiento,
que de hora en hora así subiendo siento
quedar mi padescer más corto y falto.

Temo tal vez mientra mi vuelo exalto,
mas llega luego a mí el conoscimiento
y pruébase que es poco en tal tormento
por inmortal honor un mortal salto.

Que si otro puso al mar perpetuo nombre
do el soberbio valor le dio la muerte,
presumiendo de sí más que podía,

de mí dirán: «Aquí fue muerto un hombre
que si al cielo llegar negó su suerte,
la vida le faltó, no la osadía.»
388
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Amor Me Tira Y Casi A Vuelo Lleva

Amor me tira y casi a vuelo lleva
por do mi presunción hizo la vía;
tan alta va mi loca fantasía
que las nubes pasar volando prueba.

No espero ya que el fin de Ícaro mueva
la dura obstinación de mi porfía,
pues veo que el ardor que la desvía
el mismo la rehace y la renueva.

Está el alma una nueva Fénix hecha
y en fuego de dolor que ha fabricado
se consume y renace cada hora.

Quiérelo así el Amor, y es ley derecha
que siendo Fénix vos, fuese forzado
Fénix la mísera alma que os adora.
332
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Más Fácil Es, Señora, El Abstenerse

Más fácil es, señora, el abstenerse
de desear, a un hombre enamorado,
que después que algún tiempo ha deseado,
medida al desear pueda ponerse.

Puede uno rehusar, puede tenerse
de no entrar en lugar que viere helado,
mas si una vez entro, después de entrado,
no es en él esperar ni detenerse.

Bien pudiera no os ver cuando no os vía,
no viéndoos no os amara, y no os amando
no deseara el bien que ahora deseo.

Mas después de sujeta el alma mía,
Amor, que me sostiene deseando,
no consiente poner freno al deseo.
409
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

De La Contemplación Del Pensamiento

De la contemplación del pensamiento
crece la voluntad mi fantasía;
del dulce imaginar del alma mía
hace el Amor en mí firme cimiento;

del pensar nace en mí el contentamiento
que da más viva fuerza a mi porfía;
tanto mi desear las alas cría
cuanto nacen de más conocimiento.

Las partes que de vos esta alma entiende,
mientra que más las voy considerando
mayor ardor al corazón envío:

como fuego que tanto más se enciende
cuanto más leña en él irán echando.
¡Ved, pues, si es inmortal el fuego mío!
324
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Amor, ¿qué Es Esto?» «amor» «mayor Mal Siento

«Amor, ¿qué es esto?» «Amor» «Mayor mal siento
que amor». «¿Pues qué es ?» «No sé» «¿Dónde te ofende?»
«En el alma». «¿Con qué fuego la enciende»
«¡Fuego, sí!» «¿Quién lo enciende?» «El pensamiento».

«¿Arde?» «Abrasa que parte el sentimiento».
«¿Cómo de imaginar note defiende
la causa?» «No». «¿Por qué?» «Porque desciende
muy alta». «¿A buscar qué?» «Mi perdimiento».

«¿Luego no es fuego?» «No, que será rabia».
«¿Huyes del agua?» «No». «¿Cómo?» «Llorando».
«¿Descanso es desear?» «No». «¿Es pestilencia?»

«¡Plugiera a Dios!» «¿Por qué?» «Que a quien me agravia
se pegara». «¿Es recelo?» «Recelando
muero». «¡Ya sé lo que es!» «¿Qué es, pues?» «Ausencia».
366
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Traducción De Un Soneto Toscano

Querría saber, amantes, cómo es hecha
esta amorosa red que a tantos prende,
cómo su fuerza en todo el mundo extiende
o cómo el tiempo ya no la desecha.

Si Amor es ciego, ¿cómo se aprovecha
a hacer las saetas con que ofende?
Si no las hace Amor, ¿qué se las vende?
¿Con cuál tesoro compra tanta flecha?

Si tiene, como escriben los poetas,
en una mano el arco, en otra el fuego,
¿las saetas, la red, con qué las tira?

Las armas del Amor, tirano ciego,
un volver de ojos es que alegre os mira,
no el arco ni la red, fuego y saetas.
370
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Ponzoña Que Se Bebe Por Los Ojos,

Ponzoña que se bebe por los ojos,
dura prisión, sabrosa al pensamiento,
lazo de oro crüel, dulce tormento,
confusión de locuras y de antojos;

bellas flores mezcladas con abrojos,
manjar que al corazón trae hambriento,
daño que siempre huye el escarmiento,
minero de placer lleno de enojos;

esperanzas inciertas, engañosas,
tesoro que entre el sueño se parece,
bien que no tiene en sí más que la sombra;

inútiles riquezas trabajosas,
puerto que no se halla aunque parece;
son efectos de aquel que Amor se nombra.
401
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Ved Si El Amor, Señora, Es Cauteloso

Ved si el Amor, señora, es cauteloso,
ved qué desigualdad guarda en sus fueros,
que mi daño mayor nace de veros
y de no os ver un mal más peligroso.

Mirándoos, siento el alma en un rabioso
deseo que jamás puedo moveros;
no viéndoos aquella ansia de quereros
me hace el desear más trabajoso;

no viéndoos, se enflaquece el sufrimiento;
en viéndoos, me desmayo y acobardo
y a los pies del dolor queda el sentido.

Ved, pues, si es nueva suerte de tormento:
que el peligro mayor de que me guardo
es el bien que con más congoja pido.
357
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Estrella Que Mi Mal Todo Influiste

Estrella que mi mal todo influiste,
del bien que ya pasó eclipsada esfera,
que al florir de mi verde primavera
en invierno enojoso convertiste.

Sigue tu curso pues, obscuro y triste,
muéstrate, si sabrás, airada y fiera,
que yo siempre seré el que antes era
y tú ya no serás quien siempre fuiste.

De mal vaya a peor mi mala suerte,
que no podrá estorbarme aquella gloria
que en la mente quedó del bien perdido;

salvo si de piedad hace la muerte
que pague con la vida la memoria
el lago obscuro del eterno olvido.
338
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

El Triste Recordar Del Bien Pasado

El triste recordar del bien pasado
me representa el alma a mi despecho,
y el pensar que pasó me tiene hecho
de esperar que será, desesperado.

Ando de un no sé qué mal aquejado,
que me paresce que me roe el pecho;
pienso que es desear, pero sospecho
que no da el desear tanto cuidado.

Pues, si no es desear, ¿qué es lo que siento?
Yo sé que no es temor, tampoco es celo,
que no me da vuestro valor licencia.

¿Si es fuerza de amoroso pensamiento?
No, que el pensar consigo trae consuelo.
Mas, ¡ay!, que ya sé que es: no es sino abstencia.
362
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Dulce Enemiga Mía, Hermosa Fiera

Dulce enemiga mía, hermosa fiera,
si las obras de Amor mirar queremos,
iguales con el sol las hallaremos
una regla guardar y una manera.

Cerca la tierra el sol dentro y de fuera,
y la cera derrite como vemos.
¿De dónde vienen, pues, tales extremos?
¿Los rayos no son todos de una esfera?

Amor os hiela a vos y a mí me enciende,
en mí acrecienta ardor y en vos desvío,
yo soy un fuego ya, vos toda un hielo.

¿Pues cómo puede ser? ¿Hay quién lo
entiende?
Si procede de Amor el ardor mío,
¿el hielo vuestro es permisión del cielo?
382
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Dama, Tan Claro En Vos Amor Me Muestra

Dama, tan claro en vos Amor me muestra
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.

La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.

El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.

A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
342
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Luz De Estos Ojos Tristes Que Solía

Luz de estos ojos tristes que solía
alegrarlos mirando alegremente,
vida por quien la mía ahora siente
harto más que el morir vuestra porfía,

¿por cual razón, ¡ay, bien del alma mía!
turbado por un súbito accidente
luego a mi verdad no se consiente?
¿Cual injusta ocasión de mí os desvía?

Si mi vivir, señora, os desagrada,
si dura mucho ya una buena suerte,
si privarme queréis del bien pasado,

no os me enojéis, no os me mostréis airada:
que como me quitasteis de la muerte,
me la podéis volver de vuestro grado.
369
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Ojos, ¿ojos Sois Vos? No Sois Vos Ojos

Ojos, ¿ojos sois vos? No sois vos ojos,
antes ira del cielo extraña y fiera.
Mas, ojos, si lo sois, ¿de qué manera
roban vuestra beldad vuestros enojos?

Ojos, ¿ojos sois vos? Tristes enojos;
que no sois ojos ya, sois fin postrera.
Mas, ojos, si lo sois, antes que muera
mostradme os agradáis de mis despojos.

Ojos, no os pido yo que el ceño airado
lo levantéis de mi, más limitada
hace mi petición mi mala suerte.

Mas, ojos, pues tan claro habéis mostrado
que mi vivir os cansa y desagrada,
mostrad hora agradaros de mi muerte.
304