Humor e Ironia
Poemas en este tema
Manuel Gutiérrez Nájera
Otro Epigrama
en verso pluscuamperfecto,
y viene firmada: "Sosa"
Y en efecto, en efecto.
Manuel Gutiérrez Nájera
Epigrama
ha fabricado una casa,
y así se explica la cosa:
la tesorería, escasa,
y ésta es casa de Espinosa.
Manuel Bretón de los Herreros
A La Pereza
¡Qué necio, el que madruga con la aurora,
aunque las musas digan que enamora
oír cantar un ave la alborada!
¡Oh, qué lindo en poltrona dilatada
reposar una hora, y otra hora!
Comer, holgar..., ¡Qué vida encantadora,
sin ser de nadie y sin pensar en nada!
¡Salve, oh Pereza! En tu macizo templo
ya, tendido a la larga, me acomodo.
De tus graves alumnos el ejemplo
me arrastra bostezando; y, de tal modo
tu estúpida modorra a entrarme empieza,
que no acabo el soneto... de per...
Mario Benedetti
Contraofensiva
le dan
palos de ciego
la única
respuesta eficaz
es dar
palos
de vidente.
Mario Benedetti
Síndrome
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.
Mario Benedetti
Oda A La Pacificación
pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan pólizas
contra la pacificación
y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados
cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar
y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro
es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda
o algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento
en realidad somos un país tan peculiar
que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será.
Mario Benedetti
Papam Habemus
distribuidor de penas
condona las condenas
condena los condones
Mario Benedetti
Un Boliviano Con Salida Al Mar
Malvinas le preguntaron a Borges qué solución se le
ocurría para el conflicto, y él, con su sorna
metafísica de siempre, respondió: “Creo que Argentina y
Gran Bretaña tendrían que ponerse de acuerdo y adjudicar
las Malvinas a Bolivia, para que este país logre por fin su
salida al mar”.
En realidad, la ironía de Borges (siempre que la cita sea
verdadera) se basaba en una obsesión que está presente en
todo boliviano, ese alguien que siempre parece estar acechando el
horizonte en busca del esquivo mar que le fue negado. Tiene el
Titicaca, por supuesto, pero el enorme lago sólo le sirve para
que crezca su frustración, ya que en vez de conducirlo a otros
mundos, sólo lo conduce a sí mismo.
De todas maneras, cuando algún boliviano llega al mar, aunque
éste sea ajeno, siempre se trata de un blanco, nunca de un
indio. Hubo un indio, sin embargo, nacido junto a las minas de Oruro,
que por un extraño azar pudo alcanzar el mar prohibido.
Debió ser un niño simpático y bien dispuesto, ya
que una dama paceña, que estaba de paso en Oruro y
pertenecía a una familia acaudalada, lo vio casualmente y se lo
trajo a la capital, allá por los años cincuenta.
Rebautizado como Gualberto Aniceto Morales, aprendió a leer y
aprendió a servir. Y tan bien lo hizo, que cuando sus patrones
viajaron a Europa, lo llevaron consigo, no precisamente para ampliar su
horizonte sino para que los auxiliara en menesteres domésticos.
Así fue que el muchacho (que para ese entonces ya había
cumplido quince años) pudo ir coleccionando en su memoria
imágenes de mar: desde la tibieza verde del Mediterráneo
hasta los golfos helados del Báltico. Cuando al cabo de un
año sus protectores regresaron, Gualberto Aniceto pidió
que lo dejaran viajar a su pueblo para ver a su familia.
Allí, en su pobreza de origen, en la humilde y despojada
querencia, ante la mirada atónita y el silencio compacto de los
suyos, el viajero fue informando larga y pormenorizadamente sobre
farallones, olas, delfines, astilleros, mareas, peces voladores, buques
cisternas, muelles de pescadores, faros que parpadean, tiburones,
gaviotas, enormes transatlánticos.
No obstante, llegó una noche en que se quedó sin
recuerdos y calló. Pero los suyos no suspendieron su expectativa
y siguieron mirándolo, esperando, arracimados sobre el piso de
tierra y con las mejillas hinchadas por la coca. Desde el fondo del
recinto llegó la voz del abuelo, todavía inexorable, a
pesar de sus pulmones carcomidos: “¿Y qué más?”.
Gualberto Aniceto sintió que no podía defraudarlos.
Sabía por experiencia que la nostalgia del mar no tiene fin. Y
fue entonces, sólo entonces, que empezó a hablar de las
sirenas.
Mario Benedetti
Mucho Gusto
una jarra de cerveza, y habían empezado a conversar al
principio, como es lo normal, sobre el tiempo y la crisis, luego, de
temas varios, y no siempre racionalemente encadenados.
Al parecer, el flaco era escritor, el otro, un señor cualquiera.
No bien supo que el flaco era literato, el señor cualquiera,
empezó a elogiar la condición de artista, eso que llamaba
el sencillo privilegio de poder escribir.
«No crea que es algo tan estupendo dijo el Flaco, también a
momentos de profundo desamparo en lo que se llaga a la
conclusión de que todo lo que se ha escrito es una basura;
probablemente no lo sea, pero uno así lo cree. Sin ir más
lejos, no hace mucho, junté todos mis inéditos, o sea un
trabajo de varios años, llamé a mi mejor y le dije:
“Mira, esto no sirve, pero comprenderás que para mí es demasiado
doloroso destruirlo, así que hazme un favor; quémalos;
júrame que lo vas a quemar” y me lo juró».
El señor cualquiera quedó muy impresionado ante aquel
gesto autocrítico, pero no se atrevió a hacer
ningún comentario. Tras un buen rato de silencio, se
rascó la nuca y empinó la jarra de cerveza. "Oiga, don
dijo sin pestañear, hace rato que hemos hablado y ni siquiera
nos hemos presentado, mi nombre es Ernesto Chávez, viajante de
comercio" y le tendió la mano.
«Mucho gusto dijo el otro, oprimiéndola con sus dedos
huesudos, Franz Kafka para servirle».
Mario Benedetti
Cuestionario No Tradicional
En mi larga vida de literario, de escritor y de periodista muchas veces
he hecho entrevistas y me han hecho y a veces se usa un cuestionario
muy tradicional con las preguntas de siempre, por ejemplo: qué
opina de Borges, qué opina del compromiso literatura, cosas
así; pero otras veces los periodistas hacen, hacen preguntas
para dejarlo tartamudeando a uno no, entonces esto es mi
contribución a esos cuestionarios no tradicionales, a un
escritor, claro:
¿Qué piensa del frío?
¿Qué ha influido más en su obra literaria la lucha
de clases, García Márquez, el colesterol, el grupo de
Chicago, lo real maravilloso, los pezones morenos, el estructuralismo, el churrasco, Dios o el Kh3?
¿Cuál es su odio más amado?
¿Padece de insomnio en la siesta?
¿Qué opina del páncreas?
¿Es usted soltero, casado, divorciado, viudo, homosexual,
impotente? (favor de subrayar la o las palabras que correspondan a su estado actual)
¿Cuál es su dolor preferido?
¿De cuál de las galaxias se siente más distante?
¿Por qué razón o razones no se ha suicidado?
¿Qué opina del diptongo en general o de algún diptongo en particular?
¿Podría nombrar dentro de su última obra algún caso de analexis interna etéreo-diegética?
¿curable o incurable?
¿Considera que la demencia puede ser un factor de alineación?
y ¿Partidario o enemigo de la diéresis?
¿Ha codiciado alguna vez a la mujer de su prójimo? ¿y qué tal?
Y por último…
¿Quién cree que no es, de dónde no viene, a dónde no va?
Mario Benedetti
Cronoterapia Bilingüe
a efraín huerta,
desmitificador
CRONOTERAPIA BILINGÜE
Si un muchacho lee mis poemas
me siento joven por un rato
en cambio cuando es
una muchacha quien los lee
quisiera que el tictac
se conviertiera en una tactic
o mejor dicho en une tactique.
Mario Benedetti
Buenos Días, Gabriel
Las olas son las olas.Gabriel Celaya
Tres poetas en uno / semillero
de tantos más / tu ánima insumisa
se topó con la muerte y su pesquisa
y la puso a cuidar tu invernadero
especialista en empezar de cero
detonaste la bomba de la risa
sin dios sin espejismos y sin prisa
perro viejo / filósofo / ingeniero
fiel a tu gente / a amparo / ya ti mismo
a pesar de tus ráfagas de triste
te encaraste jovial con el abismo
hombre en medio del mundo y hombre a solas
junto al mar fuiste humilde y escribiste
simplemente / las olas son las olas
Lope de Vega
Un Soneto Me Manda Hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.
Luis de Góngora y Argote
De Los Que Censuraron Su Polifemo
Monóculo galán de Galatea,
Y cual suele tejer bárbara aldea
Soga de gozques contra forastero,
Rígido un bachiller, otro severo,
(Crítica turba al fin, si no pigmea)
Su diente afila y su veneno emplea
En el disforme cíclope cabrero.
A pesar del lucero de su frente,
Le hacen oscuro, y él en dos razones,
Que en dos truenos libró de su Occidente:
«Si quieren», respondió, «los pedantones
Luz nueva en hemisferio diferente,
Den su memorïal a mis calzones».
Luis de Góngora y Argote
A La Bajada De Muchos Caballeros De Madrid A Socorrer La Fuerza De La Mamora, Cercada De Moros
¡Galanes de la Corte, a la Mamora!
Sed capitanes en latín ahora
Los que en romance ha tanto que sois duces.
¡Arma, arma, ensilla, carga! ¿Qué? ¿Arcabuces?
No, gofo, sino aquesa cantimplora.
Las plumas riza, las espuelas dora.
¿Ármase España ya contra avestruces?
Pica, Bufón. ¡Oh tú, mi dulce dueño!
Partiendo me quedé, y quedando paso
A acumularte en Africa despojos.
¡Oh tú, cualquier que la agua pisas leño!
¡Escuche la vitoria yo, o el fracaso
A la lengua del agua de mis ojos!
Luis de Góngora y Argote
A Don Pedro De Cárdenas, En Un Encierro De Toros
A ver un toro que en un Nacimiento
Con mi mula estuviera más contento
Que alborotando a Córdoba la llana.
Romper la tierra he visto en su abesana
Mis prójimos con paso menos lento,
Que él se entró en la ciudad tan sin aliento,
Y aún más, que me dejó en la barbacana.
No desherréis vuestro Zagal, que un clavo
No ha de valer la causa, si no miente
Quien de la cuerda apela para el rabo.
Perdonadme el hablar tan cortésmente
De quien, ya que no alcalde por lo Bravo,
Podrá ser, por lo Manso, presidente.
Luis de Góngora y Argote
Volviéndose A Francia El Duque De Humena
(Con buena gracia digo, señor Momo),
Hizo España el deber con el Vandomo,
Y al pagar le hará con el de Pena.
Reales fiestas le impidió al de Humena
La ya engastada Margarita en plomo,
Aunque no hay toros para Francia como
Los de Guisando, su comida y cena.
Estrellóse la gala de diamantes
Tan al tope, que alguno fue topacio,
Y aun don Cristalïán mintió finezas.
Partióse al fin, y tan brindadas antes
Nos dejó las saludes de Palacio,
Que otro día enfermaron Sus Altezas.
Luis de Góngora y Argote
Oh, Bien Haya Jaén, Que En Lienzo Prieto
De luces mil de sebo salpicado
Su túmulo paró, y de pie quebrado
En dos antiguas trovas sin conceto.
Écija se ha esmerado, yo os prometo,
Que en bultos de papel y pan mascado
Gastó gran suma, aunque no han acabado
Entre catorce abades un soneto.
Todo es obras de araña con Baeza,
Donde el fiel vasallo el regimiento
Pinos corta, bayetas solicita:
Hallaron dos, y toman una pieza
Para el tumbo real o monimento
¡Nunca muriera doña Margarita!
Luis de Góngora y Argote
Al Túmulo De écija, En Las Honras De La Señora Reina Doña Margarita
Cíclope no, tamaño como el rollo,
¿Volar quieres con alas a lo pollo,
Estando en cuatro pies a lo pollino?
¿Qué Dédalo te induce peregrino
A coronar de nubes el meollo,
Si las ondas que el Betis de su escollo
Desata han de infamar tu desatino?
No des más cera al Sol, que es bobería,
Funeral avestruz, máquina alada,
Ni alimentes gacetas en Europa.
Aguarda a la ciudad, que a mediodía,
Si mase Duelo no en capirotada,
La servirá mase Bochorno en sopa.
Luis de Góngora y Argote
De Un Caballero Que Llamó Soneto A Un Romance
A un descendiente de don Peranzules;
Templáronle al momento dos baúles
Con más cuerdas que jarcias un navío.
Cantáronle de cierto amigo mío
Un desafío campal de dos Gazules,
Que en ser por unos ojos entreazules
Fue peor que gatesco el desafío.
Romance fue el cantado, y que no pudo
Dejarle de entender, si el muy discreto
No era sordo, o el músico era mudo.
Y de que le entendió yo os lo prometo,
Pues envió a decir con don Bermudo:
«Que vuelvan a cantar aquel soneto».
Luis de Góngora y Argote
De Chinches Y De Mulas Voy Comido,
Las unas culpa de una cama vieja,
Las otras de un Señor que me las deja
Veinte días y más, y se ha partido.
De vos, madera anciana, me despido,
Miembros de algún navío de vendeja,
Patria común de la nación bermeja,
Que un mes sin deudo de mi sangre ha sido.
Venid, mulas, con cuyos pies me ha dado
Tal coz el que quizá tendrá mancilla
De ver que me coméis el otro lado.
A Dios, Corte envainada en una villa,
A Dios, toril de los que has sido prado,
Que en mi rincón me espera una morcilla.
Luis de Góngora y Argote
¿son De Tolú, O Son De Puertorrico
Ilustre y hermosísima María,
O son de las montañas de Bujía
La fiera mona y el disforme mico?
Gracioso está el balcón, yo os certifico;
Desnudadle de hoy más de celosía.
Goce Cuenca una y otra monería,
Den a unos de cola, a otros de hocico.
Un papagayo os dejaré, señora
(Pues ya tan mal se corresponde a ruegos
Y a cartas de señoras principales),
Que os repita el parlero cada hora
Como es ya mejor Cuenca para ciegos,
Habiéndose de ver fierezas tales.
Luis de Góngora y Argote
Señora Doña Puente Segoviana
Cuyos ojos están llorando arena,
Si es por el río, muy enhorabuena,
Aunque estáis para viuda muy galana.
De estangurria murió. No hay castellana
Lavandera que no llore de pena,
Y fulano sotillo se condena
De olmos negros a loba luterana.
Bien es verdad que dicen los doctores
Que no es muerto, sino que del estío
Le causan parasismos los calores;
Que a los primeros del diciembre frío,
De sus mulas harán estos señores
Que los orines den salud al río.
Luis de Góngora y Argote
De La Jornada De Larache
Señora tía, de Cagalarache.
Sobrino, ¿y cuántos fuistes a Alfarache?
Treinta soldados en tres mil galeras.
¿Tanta gente?Tomámoslo de veras
¿Desembarcastes, Juan?¡Tarde piache!
Que al dar un Santiago de azabache
Dio la playa más moros que veneras.
¿Luego es de moros?Sí, señora tía.
Mucha algaraza, pero poca ropa.
¿Hiciéronos los perros algún daño?
No, que en ladrando con su artillería,
A todos nos dio cámaras de popa.
¡Salud serían para todo el año!