Escritas

Lista de Poemas

Explora poemas de nuestra colección

Isaac Newton

Isaac Newton

La verdad siempre se halla

La verdad siempre se halla en la simplicidad y no en la multiplicidad y confusión de las cosas
131
Aristóteles

Aristóteles

Pues bien, afirmar que, por

Pues bien, afirmar que, por un lado, ha sido engendrado y que, sin embaro, es eterno, otros que corruptible, como cualquier otra de las cosas compuestas, otros dicen que es, alternativamente, de este modo y, al corromperse, de este otro, y que este proceso perdura siempre así, como Empédocles de Agrigento y Heráclito de Éfeso. *
181
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Sufre Más El Que Espera Siempre

Sufre más el que espera siempre
que aquel que nunca esperó a nadie?

Dónde termina el arco iris,
en tu alma o en el horizonte?

Tal vez una estrella invisible
será el cielo de los suicidas?

Dónde están las viñas de hierro
de donde cae el meteoro?
707
Alfred de Musset

Alfred de Musset

Es de presumir que las

Es de presumir que las mujeres tienen en más su cuerpo que su alma, puesto que la mayoría entregan su corazón sin resistencia y se resisten a entregar su cuerpo.
116
José Saramago

José Saramago

El camino del equívoco nace

El camino del equívoco nace estrecho, pero siempre encuentra quien esté dispuesto a ensancharlo.
112
David Hume

David Hume

Podemos observar que, pese al

Podemos observar que, pese al carácter dogmático y coercitivo de toda superstición, la convicción de los creyentes es, en todas las épocas, más fingida que real y apenas si alguna vez se aproxima, en cierta medida, a la s´plida creencia y convicción que nos rige en los asuntos comunes de la vida.
94
Georges Clemenceau

Georges Clemenceau

El poder: la más completa

El poder: la más completa de las servidumbres.
82
Victoriano Crémer

Victoriano Crémer

Muchacha Fea Ante El Espejo

Tímidamente pregunto
por mi carne de nardo
a los hondos espejos de la noche,
en la soledad de las alcobas.

Como ríos inmóviles, naciendo de improviso,
la imagen desolada me devuelven,
en un oscuro grito sumergido:

(Mi quebrada cintura, el amplio abrazo,
que sostienen mis hombros;
mis duros besos, la mirada
de doliente tigresa
y este mi vientre estéril
que soporta su brío de mar encadenado.)

Los encajes marchitan sus frescas azucenas
entre olor de manzanas;
y los oscuros cuencos que contendrán mis senos
se esparcen como rosas quemadas en la espera.

¿Qué tonos violentos, qué descrinados potros
romperán con sus cascos mis helados cristales,
mi azorado silencio,
mi soledad, poblada de nieblas y rubores?

Me siento desvelada por manos de ceniza,
recorrida por tristes miradas compasivas,
evitada por sauces y ríos vigorosos
a quienes doy mi blanco desnudo palpitante.

Lejanas voces claman.
Cuerpos, como montañas, se golpean, se funden,
y su lava se vierte
sobre la vida ávida, fecundando sus brotes...

Rompen ríos de sangre sus oscuras cortezas,
y entre bosques, se buscan
y mezclan sus furiosos caudales enemigos
elevando a los cielos sus sangrientos despojos.

Y yo, sola, me busco
entre espejos siniestros;
sin encajes ni lágrimas, con mi triste desnudo
—¡Oh fealdad doliente!—,
saltándome a los labios
como un perro, en la triste soledad de mi alcoba...
606
Isaac Newton

Isaac Newton

Toda fuerza ejercida sobre un

Toda fuerza ejercida sobre un cuerpo es directamente proporcional a la aceleración que experimentara
158
Carl Sagan

Carl Sagan

Hemos averiguado que vivimos en

Hemos averiguado que vivimos en un insignificante planeta de una triste estrella perdida en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo en el que hay muchas más galaxias que personas.
312
Alfred de Musset

Alfred de Musset

Enamorarse no es lo difícil,

Enamorarse no es lo difícil, pero sí acertar a expresar ese estado.
68
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Cuánto Dura Un Rinoceronte

Cuánto dura un rinoceronte
después de ser enternecido?

Qué cuentan de nuevo las hojas
de la reciente primavera?

Las hojas viven en invierno
en secreto, con las raíces?

Qué aprendió el árbol de la tierra
para conversar con el cielo?
1.075
Olga Orozco

Olga Orozco

Ésa Es Tu Pena

Ésa es tu pena.
Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si
no existieras
y el perfume del viento que acarició el plumaje de los
amaneceres que no vuelven.
Colócala a la altura de tus ojos
y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de
los amantes,
o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los
ángeles.
Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una
lágrima.
Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en
reina del reverso del cielo.
Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de
una llama
y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la
bastarda maleza en vez de olvido.
Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible
cuanto miras.
No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel
entre columnas rotas,
aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo
paraíso prometido.
No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre,
no la gastes con nadie.
Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia
salvada del naufragio:
sepúltala en tu pecho hasta el final,
hasta la empuñadura.


704
José Saramago

José Saramago

Dios no es alguien de

Dios no es alguien de fiar.
121
Georges Clemenceau

Georges Clemenceau

Cuando un político muere, mucha

Cuando un político muere, mucha gente acude a su entierro. Pero sólo lo hacen para estar completamente seguros de que se encuentra en verdad bajo tierra.
132
Victoriano Crémer

Victoriano Crémer

Canción Serena

No me dejéis así:
Sorbido por la tierra
hondísima y vibrante como el clamor penúltimo;
con este olor maduro de soles y horizontes
abriéndome en el pecho un surco luminoso.

No es que el cuerpo me suene a cristal derramado
ni que diez corazones me alanceen las yemas,
ni que cielos redondos agolpen sus rebaños
a mis ojos mastines, ladradores de cimas.

Es que un mar fugitivo rinde velas y senos
y pétalos y espumas en la gozosa playa
donde el rumor se atreve a mancillar la sombra.
¡Y se me ciegan labios y gritos y pupilas!

Es que siento que el aire es de carne dulcísima
y la luz sólo luz. Que el contorno me huye
a bandadas blanquísimas de palomas y lirios
y me abandonan manos y dientes y melenas.

¡No! ¡No me dejéis así! Moriría desnudo
sin sentirme morir.

Y mi pobre vestido, con su sangre caliente,
se hundiría, esperando mi imposible retorno.
601
Isaac Newton

Isaac Newton

La unidad es la variedad,

La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo
131
Aristóteles

Aristóteles

... por la forma como

... por la forma como aparecen los astros resulta patente no sólo que la tierra es esférica, sino también que su tamaño no es grande... *
92
Pablo Neruda

Pablo Neruda

A Quién El Cóndor Andrajoso

A quién el cóndor andrajoso
da cuenta de su cometido?

Cómo se llama la tristeza
en una oveja solitaria?

Y qué pasa en el palomar
si aprenden canto las palomas?

Si las moscas fabrican miel
ofenderán a las abejas?
838
Alfred de Musset

Alfred de Musset

El vaso en el que

El vaso en el que bebo no es grande, pero es mío.
139
José Saramago

José Saramago

Dios es tanto más dios

Dios es tanto más dios cuánto más inaccesible resulte.
107
David Hume

David Hume

Podemos cambiar el nombre de

Podemos cambiar el nombre de las cosas, pero su naturaleza y acción sobre la mente nunca cambian.
98
Georges Braque

Georges Braque

Las pruebas cansan la verdad

Las pruebas cansan la verdad
126
Victoriano Crémer

Victoriano Crémer

El Amor Y La Sangre

El amor sube por la sangre. Quema
la ortiga del recuerdo y reconquista
el ancho campo abierto, la ceniza
fundadora, que la brasa sostiene.

El amor es herencia de la sangre,
como el odio, su amante, y se mantienen
íntimos, besándose, nutriéndose
de sus dobles sustancias transmitidas.

Nada podrá arrancarles de su abrazo:
La espada, el hielo, el tiempo, con sus filos
mezclarán sangres, que, lluviosamente,
germinarán odios, amor o nuevas sangres.

¿Cómo decir:
—«Aquéllos, que nunca conocieron
la sangre derramada, que separen
el odio del amor y reconstruyan
las viejas catedrales de la dicha...»

¿«Aquéllos»?, ¿son acaso otros que los
murientes
trasvasados, hechos de sangre antigua?
No es posible lavarse el alma ni las manos
cuando fluye hacia ellas sangre y olor a sangre.

Si ha de hacerse el amor, será con sangre
trepadora, quemante, conocida,
pura sangre del odio, amante impávido
que el amor fecundiza.

Si ha de hacerse la paz...

—¡Callad, campanas!,
¡Ved la tierra, la tierra, que resume
su tempero sangriento y le convierte
en paz, en paz, a puñetazos puros...!
652