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Charles Bukowski

Charles Bukowski

Eso era todo lo que

Eso era todo lo que un hombre necesitaba: esperanza. Era la falta de esperanza lo que hundía a un hombre.
271
Jim Morrison

Jim Morrison

Quien controla los medios de

Quien controla los medios de comunicación, controla las mentes.
79
Anne Frank

Anne Frank

¿Debería, en fin llorar todo

¿Debería, en fin llorar todo el día? No, no puede ser. Además, con el tiempo la tristeza se disipa...
125
Rosalía de Castro

Rosalía de Castro

Una Cuerda Tirante Guarda Mi Seno

Una cuerda tirante guarda mi seno
que al menor viento lanza siempre un gemido,
mas no repite nunca más que un sonido
monótono, vibrante, profundo y lleno.

Fue ayer y es hoy y siempre:
al abrir mi ventana
veo en Oriente amanecer la aurora,
después hundirse el sol en lontananza.

Van tantos años de esto
que cuando a muerto tocan,
yo no sé si es pecado, pero digo:
—¡Qué dichoso es el muerto, o qué dichosa!
881
Octavio Paz

Octavio Paz

Aspiración

Sombras del día blanco
contra mis ojos. Yo no veo
nada sino lo blanco:
la hora en blanco, el alma
desatada del ansia y de la hora.

Blancura de aguas muertas,
hora blanca, ceguera de los ojos abiertos.
Frota tu pedernal, arde, memoria,
contra la hora y su resaca.
Memoria, llama nadadora.
572
Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

Así como el hierro se

Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.
227
Antonio Machado

Antonio Machado

Canciones a Guiomar , de Poesias Completas-1917

Hoy te escribo en mi celda de viajero, 
a la hora de una cita imaginaria. 
Rompe el iris al aire el aguacero, 
y al monte 
su tristeza planetaria. 
Sol y campanas en la vieja torre. 
¡Oh tarde viva y quieta 
que opuso al panta rhei su nada corre, 
tarde niña que amaba a su poeta! 
¡Y día adolescente 
-ojos claros y músculos morenos-, 
cuando pensaste a amor, junto a la fuente, 
besar tus labios y apresar tus senos! 
Todo a esta luz de abril se transparenta; 
todo en el hoy de ayer, el Todavía 
que en sus maduras horas 
el tiempo canta y cuenta, 
se funde en una sola melodía, 
que es un coro de tardes y de auroras. 
A ti, Guiomar, esta nostalgia mía.
784
Groucho Marx

Groucho Marx

La inteligencia militar es una

La inteligencia militar es una contradicción en sus términos.
260
Jim Morrison

Jim Morrison

El amor no puede salvarte

El amor no puede salvarte de tu propio destino.
116
Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer

No discutamos la opinión de

No discutamos la opinión de nadie. Pensemos que, si quisiéramos quitarle de la cabeza a alguien todos los absurdos en que cree, podríamos alcanzar la edad de Matusalén sin haber acabado
107
Anne Frank

Anne Frank

Mientras puedas mirar al cielo

Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz.
111
Rosalía de Castro

Rosalía de Castro

Sintiéndose Acabar Con El Estío

Sintiéndose acabar con el estío
la desahuciada enferma,
—¡Moriré en el otoño!
—pensó entre melancólica y contenta—,
y sentiré rodar sobre mi tumba
las hojas también muertas.
Mas... ni aun la muerte complacerla quiso,
cruel también con ella;
perdonóle la vida en el invierno
y cuando todo renacía en la tierra
la mató lentamente, entre los himnos
alegres de la hermosa primavera.
860
Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

Así como una jornada bien

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
316
Douglas Adams

Douglas Adams

Al principio se creó el

Al principio se creó el universo. Eso hizo que se enfadara mucha gente, y la mayoría lo consideró una mala jugada
166
Groucho Marx

Groucho Marx

La humanidad, partiendo de la

La humanidad, partiendo de la nada y con su solo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria.
298
Nelly Sachs

Nelly Sachs

Al amanecer

Al amanecer,
cuando un ave ensaya el despertar...
empieza el momento de la nostalgia de todo el polvo
al que la muerte ha abandonado.
Oh, hora de los nacidos,
pariendo en dolores en los que se forma
la primera costilla
de un nuevo ser humano.
Amado, la nostalgia de tu polvo
atraviesa rugiendo mi corazón.
922
Jim Morrison

Jim Morrison

Los espectadores de cine son

Los espectadores de cine son vampiros callados.
80
Charles Bukowski

Charles Bukowski

Es increíble lo que un

Es increíble lo que un hombre tiene que llegar a hacer sólo para poder comer, dormir y vestirse.
222
Anne Frank

Anne Frank

Afuera no hay canto de

Afuera no hay canto de pájaros, y dentro un silencio sofocante se cierne sobre todos y todas las cosas, y parece arrastrarme hacia un abismo.
110
Rosalía de Castro

Rosalía de Castro

Sed De Amores Tenía, Y Dejaste

Sed de amores tenía, y dejaste
que la apagase en tu boca,
¡piadosa samaritana!,
y te encontraste sin honra,
ignorando que hay labios que secan
y que manchan cuanto tocan.

¡Lo ignorabas!... y ahora lo sabes!
Pero yo sé también, pecadora
compasiva, porque a veces
hay compasiones traidoras,
que si el sediento volviese
a implorar misericordia,
su sed de nuevo apagaras,
samaritana piadosa.

No volverá, te lo juro;
desde que una fuente enlodan
con su pico esas aves de paso,
se van a beber a otra.
608
Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci

Allí donde hay más sensibilidad

Allí donde hay más sensibilidad es más fuerte el martirio.
124
Octavio Paz

Octavio Paz

El Mismo Tiempo

No es el viento
no son los pasos sonámbulos del agua
entre las casas petrificadas y los árboles
a lo largo de la noche rojiza
no es el mar subiendo las escaleras
Todo está quieto

reposa el mundo natural
Es la ciudad en torno de su sombra
buscando siempre buscándose
perdida en su propia inmensidad
sin alcanzarse nunca

ni poder salir de sí misma
Cierro los ojos y veo pasar los autos
se encienden y apagan y encienden
se apagan

no sé adónde van
Todos vamos a morir

¿sabemos algo más?

En una banca un viejo habla solo
¿Con quién hablamos al hablar a solas?
Olvidó su pasado

no tocará el futuro
No sabe quién es
está vivo en mitad de la noche

habla para oírse
Junto a la verja se abraza una pareja
ella ríe y pregunta algo
su pregunta sube y se abre en lo alto
A esta hora el cielo no tiene una sola arruga
caen tres hojas de un árbol
alguien silba en la esquina
en la casa de enfrente se enciende una ventana
¡Qué extraño es saberse vivo!
Caminar entre la gente
con el secreto a voces de estar vivo

Madrugadas sin nadie en el Zócalo
sólo nuestro delirio

y los tranvías
Tacuba Tacubaya Xochimilco San Ángel Coyoacán
en la plaza más grande que la noche
encendidos

listos para llevarnos
en la vastedad de la hora

al fin del mundo
Rayas negras
las pértigas enhiestas de los troles

contra el cielo de piedra
y su moña de chispas su lengüeta de fuego
brasa que perfora la noche

pájaro
volando silbando volando
entre la sombra enmarañada de los fresnos
desde San Pedro hasta Mixcoac en doble fila
Bóveda verdinegra

masa de húmedo silencio
sobre nuestras cabezas en llamas
mientras hablábamos a gritos
en los tranvías rezagados
atravesando los suburbios
con un fragor de torres desgajadas

Si estoy vivo camino todavía
por esas mismas calles empedradas
charcos lodos de junio a septiembre
zaguanes tapias altas huertas dormidas
en vela sólo

blanco morado blanco
el olor de las flores

impalpables racimos
En la tiniebla

un farol casi vivo
contra la pared yerta

Un perro ladra
preguntas a la noche

No es nadie
el viento ha entrado en la arboleda
Nubes nubes gestación y ruina y más nubes
templos caídos nuevas dinastías
escollos y desastres en el cielo

Mar de arriba
nubes del altiplano ¿dónde está el otro mar?

Maestras de los ojos

nubes
arquitectos de silencio
Y de pronto sin más porque sí
llegaba la palabra

alabastro
esbelta transparencia no llamada
Dijiste

haré música con ella
castillos de sílabas

No hiciste nada
Alabastro

sin flor ni aroma
tallo sin sangre ni savia
blancura cortada

garganta sólo garganta
canto sin pies ni cabeza
Hoy estoy vivo y sin nostalgia
la noche fluye

la ciudad fluye
yo escribo sobre la página que fluye
transcurro con las palabras que transcurren
Conmigo no empezó el mundo
no ha de acabar conmigo

Soy
un latido en el río de latidos
Hace veinte años me dijo Vasconcelos
"Dedíquese a la filosolía
Vida no da

defiende de la muerte"
Y Ortega y Gasset

en un bar sobre el Ródano
"Aprenda el alemán
y póngase a pensar

olvide lo demás"

Yo no escribo para matar al tiempo
ni para revivirlo
escribo para que me viva y reviva
Hoy en la tarde desde un puente
vi al sol entrar en las aguas del río
Todo estaba en llamas
ardían las estatuas las casas los pórticos
En los jardines racimos femeninos
lingotes de luz líquida
frescura de vasijas solares
Un follaje de chispas la alameda
el agua horizontal inmóvil
bajo los cielos y los mundos incendiados
Cada gota de agua

un ojo fijo
el peso de la enorme hermosura
sobre cada pupila abierta
Realidad suspendida

en el tallo del tiempo
la belleza no pesa

Reflejo sosegado
tiempo y belleza son lo mismo

luz y agua

Mirada que sostiene a la hermosura
tiempo que se embelesa en la mirada
mundo sin peso

si el hombre pesa
¿no basta la hermosura?

No sé nada
Sé lo que sobra

no lo que basta
La ignorancia es ardua como la belleza
un día sabré menos y abriré los ojos
Tal vez no pasa el tiempo
pasan imágenes de tiempo
si no vuelven las horas vuelven las presencias
En esta vida hay otra vida
la higuera aquella volverá esta noche
esta noche regresan otras noches

Mientras escribo oigo pasar el río
no éste

aquel que es éste
Vaivén de momentos y visiones
el mirlo está sobre la piedra gris
en un claro de marzo

negro
centro de claridades
No lo maravilloso presentido

lo presente sentido
la presencia sin más

nada más pleno colmado
No es la memoria

nada pensado ni querido
No son las mismas horas

otras
son otras siempre y son la misma
entran y nos expulsan de nosotros
con nuestros ojos ven lo que no ven los ojos
Dentro del tiempo hay otro tiempo
quieto

sin horas ni peso ni sombra
sin pasado o futuro

sólo vivo
como el viejo del banco
unimismado idéntico perpetuo
Nunca lo vemos

Es la transparencia
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Groucho Marx

Groucho Marx

Jamás aceptaría pertenecer a un

Jamás aceptaría pertenecer a un club que admitiera como miembro a alguien como yo.
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Manuel González Prada

Manuel González Prada

Horas de lucha

El militar nos despachurra con su bota o nos atraviesa con su espada; mas da su vida por nosotros, cuando el país se ve amenazado por la invasión extranjera. El sacerdote nos adormece con sus monótonas canciones de otros días y nos explota con sus sacramentos, sus indulgencias y sus hermandades; pero asiste a los enfermos, consuela a los moribundos y expone su cuerpo a las flechas del salvaje. El Magistrado lo gana todo sin arriesgar nada: reposa cuando todos se fatigan, duerme cuando todos velan, come cuando todos ayunan, ejerciendo una caballería andante en que Sancho hace las veces de don Quijote. ¿Qué le importan las guerras civiles? Vive seguro de que, triunfen revolucionarios o gobiernistas, él seguirá disfrutando de honores, influencia, pingüe sueldo y veneración pública. En los naufragios nacionales, representa el leño que flota, la vejiga que sobrenada. Mejor aún, es el pájaro guarecido en su peñón: no se cuida de la tempestad que sumerge los buques ni piensa en el clamor de los infelices que naufragan.
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