Lista de Poemas
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Jim Morrison
Camaradas: Proscribamos los aplausos, el
Camaradas: Proscribamos los aplausos, el espectáculo está en todas partes.
60
Charles Bukowski
Así que ahora estás
- Así que ahora estás un poco tarumba. Por la falta de amor. Todo el mundo necesita amor. Forma parte de uno mismo
:- La gente no necesita amor, lo que necesita es triunfar en una cosa o en otra. Puede ser en el amor, pero no es imprescindible.
:- La Biblia dice: 'Ama a tu prójimo'.
:- Eso puede querer decir que le dejes en paz. Voy a salir a comprar un periódico.
372
Anne Rice
¿Acaso creías que podías bailar
¿Acaso creías que podías bailar con el diablo y no pagar un precio por ello?
138
Rosalía de Castro
Glorias Hay Que Deslumbran, Cual Deslumbra
Glorias hay que deslumbran, cual deslumbra
el vivo resplandor de los relámpagos,
y que como él se apagan en la sombra,
sin dejar de su luz huella ni rastro.
Yo prefiero a ese brillo de un instante,
la triste soledad donde batallo,
y donde nunca a perturbar mi espíritu
llega el vano rumor de los aplausos.
el vivo resplandor de los relámpagos,
y que como él se apagan en la sombra,
sin dejar de su luz huella ni rastro.
Yo prefiero a ese brillo de un instante,
la triste soledad donde batallo,
y donde nunca a perturbar mi espíritu
llega el vano rumor de los aplausos.
577
Octavio Paz
Felicidad En Herat
Vine aquí
como escribo estas líneas,
sin idea fija:
una mezquita azul y verde,
seis minaretes truncos,
dos o tres tumbas,
memorias de un poeta santo,
los nombres de Timur y su linaje.
Encontré al viento de los cien días.
Todas las noches las cubrió de arena,
acosó mi frente, me quemó los párpados.
La madrugada:
dispersión de pájaros
y ese rumor de agua entre piedras
que son los pasos campesinos.
(Pero el agua sabía a polvo.)
Murmullos en el llano,
apariciones
desapariciones,
ocres torbellinos
insubstanciales como mis pensamientos.
Vueltas y vueltas
en un cuarto de hotel o en las colinas:
la tierra un cementerio de camellos
y en mis cavilaciones siempre
los mismos rostros que se desmoronan.
¿El viento, el señor de las ruinas,
es mi único maestro?
Erosiones:
el menos crece más y más.
En la tumba del santo,
hondo en el árbol seco,
clavé un clavo,
no,
como los otros, contra el mal de ojo:
contra mí mismo.
(Algo dije:
palabras que se lleva el viento.)
Una tarde pactaron las alturas.
Sin cambiar de lugar
caminaron los chopos.
Sol en los azulejos
súbitas primaveras.
En el Jardín de las Señoras
subí a la cúpula turquesa.
Minaretes tatuados de signos:
la escritura cúfica, más allá de la letra,
se volvió transparente.
No tuve la visión sin imágenes,
no vi girar las formas hasta desvanecerse
en claridad inmóvil,
el ser ya sin substancia del sufí.
No bebí plenitud en el vacío
ni vi las treinta y dos señales
del Bodisatva cuerpo de diamante.
Vi un cielo azul y todos los azules,
del blanco al verde
todo el abanico de los álamos
y sobre el pino, más aire que pájaro,
el mirlo blanquinegro.
Vi al mundo reposar en sí mismo.
Vi las apariencias.
Y llame a esa media hora:
Perfección de lo Finito.
como escribo estas líneas,
sin idea fija:
una mezquita azul y verde,
seis minaretes truncos,
dos o tres tumbas,
memorias de un poeta santo,
los nombres de Timur y su linaje.
Encontré al viento de los cien días.
Todas las noches las cubrió de arena,
acosó mi frente, me quemó los párpados.
La madrugada:
dispersión de pájaros
y ese rumor de agua entre piedras
que son los pasos campesinos.
(Pero el agua sabía a polvo.)
Murmullos en el llano,
apariciones
desapariciones,
ocres torbellinos
insubstanciales como mis pensamientos.
Vueltas y vueltas
en un cuarto de hotel o en las colinas:
la tierra un cementerio de camellos
y en mis cavilaciones siempre
los mismos rostros que se desmoronan.
¿El viento, el señor de las ruinas,
es mi único maestro?
Erosiones:
el menos crece más y más.
En la tumba del santo,
hondo en el árbol seco,
clavé un clavo,
no,
como los otros, contra el mal de ojo:
contra mí mismo.
(Algo dije:
palabras que se lleva el viento.)
Una tarde pactaron las alturas.
Sin cambiar de lugar
caminaron los chopos.
Sol en los azulejos
súbitas primaveras.
En el Jardín de las Señoras
subí a la cúpula turquesa.
Minaretes tatuados de signos:
la escritura cúfica, más allá de la letra,
se volvió transparente.
No tuve la visión sin imágenes,
no vi girar las formas hasta desvanecerse
en claridad inmóvil,
el ser ya sin substancia del sufí.
No bebí plenitud en el vacío
ni vi las treinta y dos señales
del Bodisatva cuerpo de diamante.
Vi un cielo azul y todos los azules,
del blanco al verde
todo el abanico de los álamos
y sobre el pino, más aire que pájaro,
el mirlo blanquinegro.
Vi al mundo reposar en sí mismo.
Vi las apariencias.
Y llame a esa media hora:
Perfección de lo Finito.
503
Leonardo da Vinci
Cuando trates con el agua
Cuando trates con el agua consulta primero la práctica, y luego la teoría.
209
Salvador Díaz Mirón
Gloria
¡No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca!
¡Mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca!
¡Semejante al nocturno peregrino
mi esperanza inmortal no mira el suelo:
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo!
¡Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro!
¡Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y por lo mismo impuro!
¡A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro!
¡Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo!
Fiado en el instinto que me empuja
desprecio los peligros que señalas.
«¡El ave canta aunque la rama cruja:
como que sabe lo que son sus alas!»
Erguido bajo el golpe en la porfía
me siento superior a la victoria.
¡Tengo fe en mí: la adversidad podría
quitarme el triunfo pero no la gloria!
¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
¡La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume!
¡El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella:
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar la estrella!
¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
¡La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma1
Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de ésos!
¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
¡El mérito es el náufrago del alma:
vivo se hunde, pero muerto, flota!
¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!,
y al lirio de la margen: ¡embalsama!
¡Confórmate, mujer! ¡Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú como la paloma para el nido,
y yo, como el león, para el combate.
con los delirios de tu mente loca!
¡Mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca!
¡Semejante al nocturno peregrino
mi esperanza inmortal no mira el suelo:
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo!
¡Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro!
¡Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y por lo mismo impuro!
¡A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro!
¡Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo!
Fiado en el instinto que me empuja
desprecio los peligros que señalas.
«¡El ave canta aunque la rama cruja:
como que sabe lo que son sus alas!»
Erguido bajo el golpe en la porfía
me siento superior a la victoria.
¡Tengo fe en mí: la adversidad podría
quitarme el triunfo pero no la gloria!
¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
¡La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume!
¡El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella:
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar la estrella!
¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
¡La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma1
Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de ésos!
¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
¡El mérito es el náufrago del alma:
vivo se hunde, pero muerto, flota!
¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!,
y al lirio de la margen: ¡embalsama!
¡Confórmate, mujer! ¡Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú como la paloma para el nido,
y yo, como el león, para el combate.
1.832
Groucho Marx
-¿Me deja su chaqueta, señor
-¿Me deja su chaqueta, señor Marx? :-Sí, que la tengan lista para el jueves
198
Arthur Schopenhauer
Nuestro mundo civilizado no es
Nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros, curas, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos, pero no son lo que representan, sino solo la mascara, bajo la cual, por regla general, se esconden especuladores de dinero
92
Jim Morrison
Creo que con el arte,
Creo que con el arte, especialmente los filmes, la gente trata de confirmar su propia existencia.
84
Anne Rice
Dios, no me hagas pensar
Dios, no me hagas pensar en Dios. Sé mi Dios
194
Rosalía de Castro
En Incesante Encarnizada Lucha
En incesante encarnizada lucha,
en pugilato eterno,
unos tras otros al palenque vienen
para luchar, seguidos del estruendo
de los aplausos prodigados siempre
de un modo igual a todos.
Todos genios
sublimes e inmortales se proclaman
sin rubor; mas bien pronto
al ruido de la efímera victoria
se sucede el silencio
sepulcral del olvido, y juntos todos,
los grandes, los medianos, los pequeños,
cual en tumba común, perdidos quedan
sin que nadie se acuerde que existieron.
en pugilato eterno,
unos tras otros al palenque vienen
para luchar, seguidos del estruendo
de los aplausos prodigados siempre
de un modo igual a todos.
Todos genios
sublimes e inmortales se proclaman
sin rubor; mas bien pronto
al ruido de la efímera victoria
se sucede el silencio
sepulcral del olvido, y juntos todos,
los grandes, los medianos, los pequeños,
cual en tumba común, perdidos quedan
sin que nadie se acuerde que existieron.
618
Leonardo da Vinci
Cuando la fortuna viene, tómala
Cuando la fortuna viene, tómala a mansalva y por delante, pues por detrás es calva.
227
Douglas Adams
El tiempo es una ilusión.
El tiempo es una ilusión. Y la hora de comer, más todavía.
136
James Joyce
Ecce Puer, de Collected Poems
Del oscuro pasado, nace un niño,
alegría y tristeza me arrancan el corazón,
tranquilo en la cuna vivo descansa,
que amor y gracia sus ojos abran.
La joven vida respira sobre el cristal,
el mundo que no era viene para irse,
un niño duerme, un viejo se marcha,
oh padre renegado, perdona a tu hijo.
alegría y tristeza me arrancan el corazón,
tranquilo en la cuna vivo descansa,
que amor y gracia sus ojos abran.
La joven vida respira sobre el cristal,
el mundo que no era viene para irse,
un niño duerme, un viejo se marcha,
oh padre renegado, perdona a tu hijo.
519
Groucho Marx
Lo malo del amor es
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
315
Charles Bukowski
La gente no quiere trabajar,
La gente no quiere trabajar, la gente quiere vivir bien, pero sin trabajar.
218
Jim Morrison
La gente tiene más temor
La gente tiene más temor a la muerte que al dolor. Es extraño que ellos teman a la muerte. La vida duele mucho más que la muerte. Cuando la muerte llega, el dolor termina.
268
Rosalía de Castro
Aún Otra Amarga Gota En El Mar Sin Orillas
Aún otra amarga gota en el mar sin orillas
donde lo grande pasa de prisa y lo pequeño
desaparece o se hunde, como piedra arrojada
de las aguas profundas al estancado légamo.
Vicio, pasión, o acaso enfermedad del alma,
débil a caer vuelve siempre en la tentación.
Y escribe como escriben las olas en la arena,
el viento en la laguna y en la neblina el sol.
Mas nunca nos asombra que trine o cante el ave,
ni que eterna repita sus murmullos el agua;
canta, pues, ¡oh poeta!, canta, que no eres menos
que el ave y el arroyo que armonioso se arrastra.
donde lo grande pasa de prisa y lo pequeño
desaparece o se hunde, como piedra arrojada
de las aguas profundas al estancado légamo.
Vicio, pasión, o acaso enfermedad del alma,
débil a caer vuelve siempre en la tentación.
Y escribe como escriben las olas en la arena,
el viento en la laguna y en la neblina el sol.
Mas nunca nos asombra que trine o cante el ave,
ni que eterna repita sus murmullos el agua;
canta, pues, ¡oh poeta!, canta, que no eres menos
que el ave y el arroyo que armonioso se arrastra.
617
Anne Rice
Los diamantes son la luz
Los diamantes son la luz blanca de Dios
135
Leonardo da Vinci
Cosa bella y mortal pasa
Cosa bella y mortal pasa y no dura.
138
Octavio Paz
Lauda
Ojos médulas sombras blanco día
ansias afán lisonjas horas cuerpos
memoria todo Dios ardieron todos
polvo de los sentidos sin sentido
ceniza lo sentido y el sentido
Este cuarto, esta cama, el sol del broche,
su caída de fruto, los dos ojos,
la llamada al vacío, la fijeza,
los dos ojos feroces, los dos ojos
atónitos, los dos ojos vacíos,
la no vista presencia presentida,
la visión sin visiones entrevista,
los dos ojos cubriéndose de hormigas,
¿pasan aquí, suceden hoy? Son hoy,
pasan allá, su aquí es allá, sin fecha.
Itálica famosa madriguera de ratas
y lugares comunes, muladar de motores
víboras en Uxmal anacoretas,
emporio de centollas o imperio de los pólipos
sobre los lomos del acorazado,
dédalos, catedrales, bicicletas,
dioses descalabrados, invenciones
de ayer o del decrépito mañana,
basureros: no tiene edad la vida,
volvió a ser árbol la columna Dafne.
ansias afán lisonjas horas cuerpos
memoria todo Dios ardieron todos
polvo de los sentidos sin sentido
ceniza lo sentido y el sentido
Este cuarto, esta cama, el sol del broche,
su caída de fruto, los dos ojos,
la llamada al vacío, la fijeza,
los dos ojos feroces, los dos ojos
atónitos, los dos ojos vacíos,
la no vista presencia presentida,
la visión sin visiones entrevista,
los dos ojos cubriéndose de hormigas,
¿pasan aquí, suceden hoy? Son hoy,
pasan allá, su aquí es allá, sin fecha.
Itálica famosa madriguera de ratas
y lugares comunes, muladar de motores
víboras en Uxmal anacoretas,
emporio de centollas o imperio de los pólipos
sobre los lomos del acorazado,
dédalos, catedrales, bicicletas,
dioses descalabrados, invenciones
de ayer o del decrépito mañana,
basureros: no tiene edad la vida,
volvió a ser árbol la columna Dafne.
496
Groucho Marx
Lo malo de hacer sugerencias
Lo malo de hacer sugerencias inteligentes es que uno corre el riesgo de que se le asigne para llevarlas a cabo.
300
Ramón de Garciasol
A la pobre mujer
(...) Y tendrás hijos que no sabrán nunca que eres mujer que sientes y padeces, sólo madre serás, su clara madre. Ignorarán las llagas de tu oído temeroso de oír noche tras noche, cuando se quedan la mujer y el hombre ante la eternidad en las tinieblas, una voz que no rima con tus pulsos, unas palabras que no sabrá nadie. Y tendrás hijos, porqué la semilla se junta a la semilla oscuramente y se hace carne y sangre y forma, verbo más allá del dolor, la preferencia, el rostro conocido, el ansia, el sueño, y se convierte en sin darse cuenta, en simple ocaso, ejemplo que proclama el tremendo misterio de la vida, que para darse a luz en criatura no espera acuerdo, ignora la conciencia, no necesita amor, sino contacto, roce carnal y torpe fantasía.(...)
391
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