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Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

El más pequeño cabello proyecta

El más pequeño cabello proyecta su sombra.
71
Augusto Pinochet

Augusto Pinochet

He dispuesto que se estudie

He dispuesto que se estudie la posibilidad de venta a precio de costo de bicicletas, para aquellos trabajadores que se interesen por adquirir este medio de transporte.
112
Aristóteles

Aristóteles

La esperanza es el sueño

La esperanza es el sueño del hombre despierto.
76
Rubén Darío

Rubén Darío

Autumnal

En las pálidas tardes
yerran nubes tranquilas
en el azul; en las ardientes manos
se posan las cabezas pensativas.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños!
¡Ah las tristezas íntimas!
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota,
tras cuyas ondas trémulas se miran
los ojos tiernos y húmedos,
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras
y los dedos de rosa que acarician!

En las pálidas tardes
me cuenta un hada amiga
las historias secretas
llenas de poesía;
lo que cantan los pájaros,
lo que llevan las brisas,
lo que vaga en las nieblas,
lo que sueñan las niñas.

Una vez sentí el ansia
de una sed infinita.
Dije al hada amorosa:
—Quiero en el alma mía
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: —¡Ven!— con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.
¡Oh sed del ideal!
Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas.
Era un jardín de oro
con pétalos de llama que titilan.
Exclamé: —Más...
La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas, mágicas pupilas.
Y dije: —Más...— Sonriendo
la celeste hada amiga
prorrumpió: —¡Y bien! ¡Las flores!


Y las flores
estaban frescas, lindas,
empapadas de olor: la rosa virgen,
la blanca margarita,
la azucena gentil y las volúbiles
que cuelgan de la rama estremecida.
Y dije: —Más...

El viento
arrastraba rumores, ecos, risas,
murmullos misteriosos, aleteos,
músicas nunca oídas.

El hada entonces me llevó hasta el velo
que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda
y el alma de las liras.
Y los rasgó. Allí todo era aurora.
En el fondo se vía
un bello rostro de mujer.


¡Oh; nunca,
Piérides, diréis las sacras dichas
que en el alma sintiera!
Con su vaga sonrisa:
—¿Más?... —dijo el hada.


Y yo tenía entonces
clavadas las pupilas
en el azul; y en mis ardientes manos
se posó mi cabeza pensativa...
873
Lord Byron

Lord Byron

Aunque me quede solo, no

Aunque me quede solo, no cambiaría mis libres pensamientos por un trono.
237
Edmund Burke

Edmund Burke

El gran educador: el tiempo.

El gran educador: el tiempo.
94
Abraham Lincoln

Abraham Lincoln

¿Por qué no tener confianza

¿Por qué no tener confianza en la justicia del pueblo? ¿Hay en el mundo esperanza mejor o que pueda igualarla?
268
Guy de Maupassant

Guy de Maupassant

Un buen relato empieza con

Un buen relato empieza con un buen título.
84
Charles Darwin

Charles Darwin

Charles Darwin tuvo una gran

Charles Darwin tuvo una gran idea, podría decirse que la idea más poderosa de todos los tiempos. Y como todas las mejores ideas, engañosamente simple. ** Richard Dawkins, [http://www.guardian.co.uk/science/2008/feb/09/darwin.dawkins1 ''Why Darwin matters''], The Guardian, 9 February 2008 * «Darwin fue la persona que destruyó el relato religioso. Si hoy día tenemos una polémica muy viva en nuestras culturas es sobre si existe Dios y qué es... eso se lo debemos a Darwin que fue un hombre que iba a ser sacerdote».
126
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

El más cercano a la

El más cercano a la perfección es quien, con penetrante mirada, se declara limitado.
146
Aristóteles

Aristóteles

La envidia es una pena

La envidia es una pena que causa turbación y que se refiere a la prosperidad, mas no a la del que es indigno de ella, sino a la de un igual o semejante.
77
Rubén Darío

Rubén Darío

Pequeño Poema Infantil

Las hadas, las bellas hadas,
existen, mi dulce niña,
Juana de Arco las vio aladas,
en la campiña.

Las vio al dejar el mirab,
ha largo tiempo, Mahoma.
Más chica que una paloma,
Shakespeare vio a la Reina Mab.

Las hadas decían cosas
en la cuna
de las princesas antiguas:
que si iban a ser dichosas
o bellas como la luna;
o frases raras y ambiguas.

Con sus diademas y alas,
pequeñas como azucenas,
había hadas que eran buenas
y había hadas que eran malas.

Y había una jorobada,
la de profecía odiosa:
la llamada
Carabosa.

Si ésta llegaba a la cuna
de las suaves princesitas,
no se libraba ninguna
de sus palabras malditas.

Y esa hada era muy fea,
como son
feos toda mala idea
y todo mal corazón.

Cuando naciste, preciosa,
no tuviste hadas paganas,
ni la horrible Carabosa
ni sus graciosas hermanas.

Ni Mab, que en los sueños anda,
ni las que celebran fiesta
en la mágica floresta
de Brocelianda.

Y, ¿sabes tú, niña mía,
por qué ningún hada había?
Porque allí
estaba cerca de ti
quien tu nacer bendecía:
Reina más que todas ellas:
la Reina de las Estrellas,
la dulce Virgen María.
Que ella tu senda bendiga,
como tu Madre y tu amiga;
con sus divinos consuelos
no temas infernal guerra;
que perfume tus anhelos
su nombre que el mal destierra,
pues ella aroma los cielos
y la tierra.
752
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Aromos Rubios En Los Campos De Loncoche

La pata gris del Malo pisó estas pardas tierras,
hirió estos dulces surcos, movió estos curvos montes,
rasguñó las llanuras guardadas por la hilera
rural de las derechas alamedas bifrontes.

El terraplén yacente removió su cansancio,
se abrió como una mano desesperada el cerro,
en cabalgatas ebrias galopaban las nubes
arrancando de Dios, de la tierra y del cielo.

El agua entró en la tierra mientras la tierra huía
abiertas las entrañas y anegada la frente:
hacia los cuatro vientos, en las tardes malditas,
rodaban —ululando como tigres— los trenes.

Yo soy una palabra de este paisaje muerto,
yo soy el corazón de este cielo vacío:
cuando voy por los campos, con el alma en el viento,
mis venas continúan el rumor de los ríos.

A dónde vas ahora? —Sobre el cielo la greda
del crepúsculo, para los dedos de la noche.
No alumbrarán estrellas... A mis ojos se enredan
aromos rubios en los campos de Loncoche.
699
Lord Byron

Lord Byron

Aquí reposan los restos de

Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos. (''Epitafio para un perro)''.
1.508
Guy de Maupassant

Guy de Maupassant

Cualquier cosa que se quiere

Cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla.
124
Abraham Lincoln

Abraham Lincoln

No somos enemigos, sino amigos.

No somos enemigos, sino amigos. No debemos ser enemigos. Si bien la pasión puede tensar nuestros lazos de afecto, jamás debe romperlos. Las místicas cuerdas del recuerdo resonarán cuando vuelvan a sentir el tacto del buen ángel que llevamos dentro.
1.203
Augusto Pinochet

Augusto Pinochet

Lamento no haber ayudado más

Lamento no haber ayudado más a la clase media. ¡Es que no teníamos recursos entonces!
81
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

El mal está sólo en

El mal está sólo en tu mente y no en lo externo. La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa, pero la mala se encarga de inventar el mal.
104
Rubén Darío

Rubén Darío

A Juan Ramón Jiménez

¿Tienes, joven amigo, ceñida la coraza
para empezar, valiente, la divina pelea?
¿Has visto si resiste el metal de tu idea
la furia del mandoble y el peso de la maza?

¿Te sientes con la sangre de la celeste raza
que vida con los números pitagóricos crea?
¿Y, como el fuerte Herakles al león de Nemea,
a los sangrientos tigres del mal darías caza?

¿Te enternece el azul de una noche tranquila?
¿Escuchas pensativo el sonar de la esquila
cuando el Angelus dice el alma de la tarde?...

¿Tu corazón las voces ocultas interpreta?
Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta.
La belleza te cubra de luz y Dios te guarde.
575
Aristóteles

Aristóteles

La economía se encarga de

La economía se encarga de estudiar los procesos de producción, conmutación(intercambio); más no negociación; distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad.
87
Lord Byron

Lord Byron

Apenas son suficientes mil años

Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.
121
Edmund Burke

Edmund Burke

El favoritismo nos grava más

El favoritismo nos grava más pesadamente que muchos millones de deuda.
109
Abraham Lincoln

Abraham Lincoln

No podéis otorgar la fuerza

No podéis otorgar la fuerza al débil debilitando al fuerte; no podéis ayudar al pobre arruinando al rico.
317
Guy de Maupassant

Guy de Maupassant

Un beso legal nunca vale

Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.
130