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Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Es peligroso aquel que no

Es peligroso aquel que no tiene nada que perder.
166
Charles Dickens

Charles Dickens

El número de malhechores no

El número de malhechores no autoriza el crimen.
132
Aristóteles

Aristóteles

La turbulencia de los demagogos

La turbulencia de los demagogos derriba los gobiernos democráticos.
94
Rubén Darío

Rubén Darío

Rimas - Xii

¿Que no hay alma? ¡Insensatos!
Yo la he visto: es de luz...
(Se asoma a tus pupilas
cuando me miras tú.)

¿Que no hay cielo? ¡Mentira!
¿Queréis verle? Aquí está.
(Muestra, niña gentil,
ese rostro sin par,
y que de oro lo bañe
el sol primaveral.)

¿Que no hay Dios? ¡Qué blasfemia!
Yo he contemplado a Dios...
(En aquel casto y puro
primer beso de amor,
cuando de nuestras almas
las nupcias consagró.)

¿Que no hay infierno? Sí, hay...
(Cállate, corazón,
que esto bien por desgracia,
lo sabemos tú y yo.)
723
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Poema 5 - Veinte Poemas De Amor Y Una Canción Desesperada

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.
770
Lord Byron

Lord Byron

Es extraño, pero es verdad,

Es extraño, pero es verdad, porque la verdad es siempre extraña, más extraña que una ficción.
142
Abraham Lincoln

Abraham Lincoln

Se puede engañar a todos

Se puede engañar a todos alguna vez, o engañar a algunos siempre, pero no se puede engañar a todos siempre
273
Harold Bloom

Harold Bloom

Estar a solas con un

Estar a solas con un buen libro es ser capaz de comprenderte más a ti mismo.
149
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Es la creencia en la

Es la creencia en la Biblia, el fruto de profunda meditación, lo que me ha servido de guía de mi vida moral y literaria. . . . Ha sido para mí un capital invertido con seguridad, y que me ha producido abundante interés.
71
Augusto Pinochet

Augusto Pinochet

Ojalá intentaran dar un golpe,

Ojalá intentaran dar un golpe, porque ahí verían cómo los aprieto.
77
Aristóteles

Aristóteles

La riqueza consiste mucho más

La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.
104
Rubén Darío

Rubén Darío

Rimas - Xi

Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que más me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceño
tiene en un punto un mismo
de cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan, en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compás sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrías,
de vocablos sangrientos
que me suele enseñar la musa pálida,
la triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¡Qué se hace! ¡Boberías
de soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos...
667
Lord Byron

Lord Byron

En la primera pasión la

En la primera pasión la mujer ama a su amante, en las otras todo lo que ama es al amor.
129
Edmund Burke

Edmund Burke

La ley es la seguridad

La ley es la seguridad del pueblo, la seguridad de cada uno de los gobernados y la seguridad de cada uno de los gobernantes.
167
Harold Bloom

Harold Bloom

A lo que leo y

A lo que leo y enseño sólo le aplico tres criterios: esplendor estético, fuerza intelectual y sabiduría.
82
Abraham Lincoln

Abraham Lincoln

Yo no sé quién fue

Yo no sé quién fue mi abuelo. Me importa mucho más saber quién será su nieto.
292
Charles Dickens

Charles Dickens

El hombre nunca sabe de

El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
119
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Es gran virtud del hombre

Es gran virtud del hombre sereno oír todo lo que censuran contra él, para corregir lo que sea verdad y no alterarse por lo que sea mentira.
106
Aristóteles

Aristóteles

La sabiduría es causa de

La sabiduría es causa de felicidad, porque siendo una parte de la virtud total, hace al hombre dichoso por el solo hecho de poseerla.
136
Rubén Darío

Rubén Darío

Rimas - X

En tus ojos un misterio;
en tus labios un enigma.
Y yo fijo en tus miradas
y extasiado en tus sonrisas.
2.165
Lord Byron

Lord Byron

El recuerdo del gozo ya

El recuerdo del gozo ya no es gozo; mientras que el recuerdo del dolor es todavía dolor.
161
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Poema 4 - Veinte Poemas De Amor Y Una Canción Desesperada

Es la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.

Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.

Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.

Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.

Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.

Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.
701
Harold Bloom

Harold Bloom

A las puertas de la

A las puertas de la muerte me he recitado poemas, pero no he buscado un interlocutor para entablar una conversación dialéctica.
120
Abraham Lincoln

Abraham Lincoln

Voy despacio, pero jamás desando

Voy despacio, pero jamás desando lo andado.
294