Escritas

Lista de Poemas

Explora poemas de nuestra colección

Charles Dickens

Charles Dickens

He aquí una regla fundamental

He aquí una regla fundamental en los negocios: hazlo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.
98
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Estamos aquí para tornar imperecedero

Estamos aquí para tornar imperecedero lo perecedero; y esto puede suceder sólo si se saben valorar ambas cosas.
140
Rubén Darío

Rubén Darío

Pues Tu Cólera Estalla

Pues tu cólera estalla,
justo es que ordenes hoy, ¡oh Padre Eterno!
una edición de lujo del infierno
digna del guante y frac de la canalla.
606
Aristóteles

Aristóteles

La virtud es una disposición

La virtud es una disposición adquirida de la voluntad, consiste en un término medio relativo a nosotros según lo determinaría el hombre prudente
86
Lord Byron

Lord Byron

Huir de los hombres no

Huir de los hombres no quiere decir odiarlos.
139
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Poema 8 - Veinte Poemas De Amor Y Una Canción Desesperada

Abeja blanca zumbas —ebria de miel— en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.

Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.

Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.

Ah silenciosa!

Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.

Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.

Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.

Ah silenciosa!

He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.

El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.

Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.

Ah silenciosa!
649
Harold Bloom

Harold Bloom

Leemos, creo, para reparar nuestra

Leemos, creo, para reparar nuestra soledad, aunque en la práctica cuanto mejor leemos más solitarios nos volvemos.
139
Abraham Maslow

Abraham Maslow

La buena sociedad es aquella

La buena sociedad es aquella en la que la virtud es recompensada.
196
Augusto Pinochet

Augusto Pinochet

Si uno está en una

Si uno está en una pieza y hay un brasero, algo nos toca. Lógicamente la recesión norteamericana y del mundo, donde hay millones de cesantes, tiene que afectarnos.
101
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Ésta es la última conclusión

Ésta es la última conclusión de la sabiduría: la libertad y la vida se merecen si se las conquista todos los días.
132
Aristóteles

Aristóteles

La virtud está en el

La virtud está en el punto medio entre dos extremos viciosos.
91
Rubén Darío

Rubén Darío

Día De Dolor

¡Día de dolor,
aquel en que vuela para siempre el ángel
del primer amor!
1.420
Lord Byron

Lord Byron

Hay placer en los bosques

Hay placer en los bosques sin senderos, hay éxtasis en una costa solitaria. Está la soledad donde nadie se inmiscuye, por el océano profundo y la música con su rugido: No amo menos al hombre pero si más a la naturaleza.
598
Edmund Burke

Edmund Burke

¡La prensa, el cuarto poder…!

¡La prensa, el cuarto poder…! *
25
Abraham Maslow

Abraham Maslow

Las personas no son malvadas,

Las personas no son malvadas, son desgraciadas.
200
Harold Bloom

Harold Bloom

La sola lectura no nos

La sola lectura no nos salvará ni nos hará sabios, pero sin ella nos hundiremos en la muerte en vida de esta versión simplificada de la realidad que Estados Unidos, como tantas otras cosas, impone al mundo.
115
Charles Dickens

Charles Dickens

Hay grandes hombres que hacen

Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.
96
Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe

Escribir es un ocio laborioso.

Escribir es un ocio laborioso.
70
Aristóteles

Aristóteles

La virtud es una disposición

La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.
176
Rubén Darío

Rubén Darío

Prólogo

Sí, yo he escrito estos Abrojos
tras largas penas y agravios,
ya con la risa en los labios,
ya con el llanto en los ojos.

Tu noble y leal corazón,
tu cariño, me alentaba
cuando entre los dos mediaba
la mesa de redacción.

Yo, haciendo versos, Manuel,
descocado, antimetódico,
en el margen de un periódico,
o en un trozo de papel.

Tú , aplaudiendo o censurando,
censurando o aplaudiendo
como crítico tremendo,
o como crítico blando.

Entonces, ambos a dos,
de mil ambiciones llenos,
con dos corazones buenos
y honrados, gracias a Dios,

hicimos dulces memorias,
trajimos gratos recuerdos,
y no nos hallamos lerdos
en ese asunto de glorias.

Y pensamos en ganarlas
paso a paso y poco a poco...
Y ya huyendo el tiempo loco
de nuestras amigas charlas,

nos confiamos los enojos,
las amarguras, los duelos,
los desengaños y anhelos...
y nacieron mis Abrojos.

Obra, sin luz ni donaire,
que al compañero constante
le dedica un fabricante
de castillos en el aire.

Obra sin luz, es verdad,
pues rebosa amarga pena;
y para toda alma buena
la pena es oscuridad.

Sin donaire, porque el chiste
no me buscó, ni yo a él;
ya tú bien sabes, Manuel,
que yo tengo el vino triste.
691
Pablo Neruda

Pablo Neruda

Poema 7 - Veinte Poemas De Amor Y Una Canción Desesperada

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.
774
Lord Byron

Lord Byron

Hay peregrinos de la eternidad,

Hay peregrinos de la eternidad, cuya nave va errante de acá para allá, y que nunca echarán el ancla.
154
Abraham Maslow

Abraham Maslow

Si tu única herramienta es

Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo
181
Harold Bloom

Harold Bloom

La sabiduría cura la melancolía,

La sabiduría cura la melancolía, sólo con que seamos capaces de permitir que nuestro duelo y nuestro dolor se vean aliviados.
109