Lista de Poemas
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Ayn Rand
La minoría más pequeña del
La minoría más pequeña del mundo es el individuo. Aquellos que niegan los derechos individuales no pueden pretender además ser defensores de las minorías.
48
Sócrates
Cada uno de nosotros sólo
Cada uno de nosotros sólo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde.
285
Françoise Sagan
Vivir es aprender a ver
Vivir es aprender a ver en la oscuridad.
239
Johann Wolfgang von Goethe
La paloma protesta contra el
La paloma protesta contra el aire sin darse cuenta de que es lo único que le permite volar.
85
Edmund Burke
Quien lucha contra nosotros, fortalece
Quien lucha contra nosotros, fortalece nuestros nervios y agudiza nuestra habilidad. Nuestro antagonista es nuestro ayudante.
43
Woody Allen
Después de los 60, todos
Después de los 60, todos pertenecen al sexo débil.
59
Paulo Coelho
Acumular amor significa suerte, acumular
Acumular amor significa suerte, acumular odio significa calamidad
67
Helen Keller
'''Helen Keller''' (1880 - 1968)
'''Helen Keller''' (1880 - 1968) fue una escritora estadounidense ciega y sorda.
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129
Sócrates
Cásate: si por casualidad das
Cásate: si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre.
397
Charles de Gaulle
El carácter es la virtud
El carácter es la virtud de los tiempos difíciles.
112
François de La Rochefoucauld
Una vida feliz es imposible.
Una vida feliz es imposible. El fin supremo a que debe aspirar un hombre es una carrera heroica.
88
Johann Wolfgang von Goethe
La originalidad no consiste en
La originalidad no consiste en decir cosas nuevas, sino en decirlas como si no hubiesen sido dichas por otro.
71
Woody Allen
Oh, no está mal, de
Oh, no está mal, de seis apéndices me quitan cinco...
55
Pablo Neruda
Amiga, No Te Mueras
Amiga, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón, bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula..
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón, bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula..
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!
799
Helen Keller
El bien-dijo Swedenborg- es una
El bien-dijo Swedenborg- es una llamita que da luz y hace al hombre ver, percibir y creer.
120
Paulo Coelho
Para tener una vida espiritual,
Para tener una vida espiritual, uno no necesita entrar en un seminario, ni tiene que hacer ayuno, abstinencia y castidad. Basta con tener fe y aceptar a Dios. A partir de ahí, cada uno se transforma en Su camino., pasamos a ser vehículo de Sus milagros.
64
Sócrates
Anda despacio cuando escojas a
Anda despacio cuando escojas a tus amigos; pero cuando los tengas mantente firme y constante.
652
Ayn Rand
Piedad por el culpable es
Piedad por el culpable es traición al inocente.
87
Johann Wolfgang von Goethe
La noche es la mitad
La noche es la mitad de la vida, y la mitad mejor.
101
François de La Rochefoucauld
La mayor parte de los
La mayor parte de los héroes son como ciertos cuadros; para apreciarlos no hay que mirarlos demasiado cerca
63
Woody Allen
De pequeño siempre quise tener
De pequeño siempre quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.
26
Edmund Burke
¡Qué sombras somos, y qué
¡Qué sombras somos, y qué sombras perseguimos!
139
Helen Keller
Las personas no pueden ser
Las personas no pueden ser desarrolladas en la sencillez y el silencio. Solo a través de probarse a si mismo y la experiencia del sufrimiento, puede ser el espíritu fortalecido, la ambición inspirada y el éxito conseguido.
181
Paulo Coelho
Nunca podemos juzgar la vida
Nunca podemos juzgar la vida de los demás, porque cada uno sabe de su propio dolor y de su propia renuncia. Una cosa es suponer que uno está en el camino cierto; otra es suponer que ese camino es el único.
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